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Columna: No hay manera incorrecta de celebrar el Día de los Muertos

Oaxaca, en Día de Muertos, desmuestra sus mejores tonos en los altares.
Oaxaca, en Día de Muertos, desmuestra sus mejores tonos en los altares.
(Agencia Reforma)

Para cumplir con la orden de salud pública de San Diego y ayudar a proteger a nuestra comunidad de la propagación de COVID-19, no podremos celebrar el Día de los Muertos como solemos hacer en Artelexia, mi tienda de regalos en North Park.

Aunque nuestro festival ha sido cancelado, la tradición continúa. Lo celebraré en casa y, afortunadamente, he podido mantener Artelexia totalmente abastecida de auténtica artesanía mexicana para las ofrendas.

Los recientes acontecimientos de la vida y las dificultades que hemos enfrentado colectivamente en 2020 me han hecho contemplar el poder de los finales y los nuevos comienzos. ¿Y no es mágico que esto sea paralelo a lo que realmente es el Día de los Muertos?

¿Reflexionar sobre nuestro pasado, abrazar la pérdida y celebrar la vida? Si no estás familiarizado con el Día de los Muertos o te encuentras recién interesado en esta tradición mexicana, me gustaría compartir contigo por qué es tan especial y por qué nos importa tanto en Artelexia.

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En primer lugar, el Día de los Muertos es, con mucho, la fiesta que mejor representa la cultura mexicana. Es tan importante que en 2003, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) proclamó el Día de los Muertos como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El 1 y 2 de noviembre, muchas personas en México y los mexicanos en todo el mundo crean altares dedicados a amigos, figuras prominentes y miembros de la familia que han pasado como una forma de honrar su memoria.

Otros visitan las tumbas, limpian las lápidas y dejan allí ofrendas. Las ofrendas a los muertos pueden ser tan elaboradas o tan mínimas como se desee. Una versión de esta celebración ha existido en México desde antes de la llegada de los españoles.

Lo que he aprendido es que el ciclo de la vida es cruel. El mañana no está prometido. Y porque somos humanos, perder a alguien especial duele. Nuestros corazones arden de tristeza por dentro

Después de la invasión y colonización española de los pueblos indígenas de México, el ritual celebrado por muchas culturas mesoamericanas se mezcló con las ceremonias religiosas europeas. Desde entonces se ha transformado en la celebración que conocemos hoy en día.

A medianoche del 1 de noviembre, se cree que un portal entre el mundo de los espíritus y el mundo real se abre para que las almas de los muertos puedan volver a la Tierra a visitarnos. En este día, los niños pequeños son honrados y los adultos son recordados el 2 de noviembre.

En segundo lugar, nos encanta que puedas empezar a celebrar el Día de los Muertos aunque nunca hayas hecho un altar antes. En mi caso, no fue hasta que abrí las puertas de la primera tienda en Little Italy que adopté completamente la tradición y la convertí en una parte especial de mi vida. Me enseñé a mí misma a hacer calaveras de azúcar y luego enseñé a los clientes a hacerlas en mis talleres.

Investigué cuidadosamente qué artículos eran esenciales en un altar, como el agua, para que los muertos puedan saciar su sed después de sus largos viajes, un plato de sal como símbolo de purificación, y el incienso o copal para mantener alejados a los malos espíritus y mucho, mucho más. Nunca es demasiado tarde para observar el Día de los Muertos y abrazar nuestra herencia.

En tercer lugar, admiramos la diversidad de la tradición. Las festividades del Día de los Muertos varían de pueblo en pueblo y más aún de estado en estado. Esto fue evidente en un viaje que hice en 2017. En México, se refieren a la fiesta como Día de Muertos. Guié a un grupo de viajeros a la ciudad de Oaxaca para que pudiéramos ver cómo una familia especial de artesanos con los que he trabajado durante muchos años lo celebraba.

Fuimos a Teotitlán del Valle, donde reside Ludvina, la matriarca de una familia fabricante de alfombras y velas. Ella nos contó historias sobre los miembros de la familia que estaban honrando y cómo los pueblos vecinos celebraban - un pueblo tocaba las campanas de la iglesia a la medianoche para avisar a todos que el portal al otro mundo se había abierto, otro pueblo hacía pan de muerto gigante del tamaño de la cabeza de uno, mientras que algunas personas hacían altares de tres niveles en un lugar y otros los hacían de siete. Esto me recuerda que no hay una forma incorrecta de celebrar esta fiesta.

La celebración del Día de Muertos en México no será igual en un año marcado por la muerte: más de 90.000 personas han fallecido por COVID-19

Este año conservaré el recuerdo de ese viaje especial mientras hago una ofrenda para mis seres queridos, con la esperanza de que algún día pueda volver a Oaxaca y celebrar a salvo el Día de Muertos allí de nuevo.

Espero que este 1 y 2 de noviembre también puedan reflexionar sobre su pasado, abrazar la pérdida y celebrar la vida honrando a sus queridos difuntos en este ritual denso de historia y cultura. ¡Feliz Día de los Muertos!

De la Parra es la dueña de Artelexia en North Park. Vive en San Diego.


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