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El salvadoreño Brenden Segovia, pretendido por más de 10 universidades, acepta oferta de UCLA para jugar futbol americano

Brenden Segovia, de 17 años, está ubicado entre los mejores cinco pateadores de despeje a nivel nacional.
Brenden Segovia, de 17 años, está ubicado entre los mejores cinco pateadores de despeje a nivel nacional, según el portal especializado chrissailerkicking.com.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

El atleta de 17 años está ubicado entre los mejores cinco pateadores de despeje a nivel nacional, según el portal especializado chrissailerkicking.com

Brenden Segovia guarda como recuerdo decenas de cartas que recibía a diario de diferentes universidades, que lo estuvieron cortejando para incorporarlo a sus equipos de futbol americano, un deporte al que llegó de forma accidental y que ahora le abre las puertas para jugar y estudiar en un centro de educación de prestigio gracias a su potente golpeo de balón.

Fueron más de 10 universidades las que se interesaron en los servicios de este joven, pero él se decantó por la oferta de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), una de las cuatro instituciones que estaban entre sus prioridades.

“UCLA era la mejor decisión para mí”, indicó el deportista a Los Angeles Times en Español detallando que se inclinó por los Bruins porque le gustó la calidad de los entrenadores que tienen para su posición como pateador. “Siento que ahí en UCLA hay una selección de alumnos y atletas que son los meros meros, y que voy a recibir lo mejor como atleta y estudiante”, agregó.

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Segovia, de 17 años, está ubicado entre los mejores cinco pateadores de despeje a nivel nacional, según el portal especializado chrissailerkicking.com, compañía que organizó un campamento en enero de 2020 para seleccionar a los jugadores del All-American Bowl del 2021. Después de anunciarse en Twitter que este joven había sido incluido entre los convocados, su teléfono comenzó a repiquetear sin parar.

“Estos fueron unos de mis equipos favoritos”, dice el joven nacido en Los Ángeles al señalar banderines y calcomanías que tiene en la pared de su habitación con logos de UCLA, Oregón, Berkeley, Penn State y la Universidad del Sur de California (USC).

Luego abrió la caja en donde tiene unas 50 cartas que le enviaron de Mississippi State y Army West Point, así como centros de estudio de San Diego, Nueva York, Arkansas, Kansas, Florida y Nevada.

En el 2019, Brenden Segovia se incorporó becado a la escuela secundaria privada Oaks Christian, ubicada en Westlake Village.
En 2019, Brenden Segovia se incorporó becado a la escuela secundaria privada Oaks Christian, ubicada en Westlake Village, en donde juega con el dorsal 23.
(Cortesía)
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El viernes pasado, Segovia anunció públicamente en Twitter que aceptó la oferta de UCLA, la cual hace tres meses se metió entre las universidades interesadas en reclutar a Brenden para su línea de pateadores. La firma del compromiso formal se realizará en los primeros días de diciembre.

“Estoy orgulloso de que él nos va a representar a un nivel muy alto”, manifestó el hemano mayor de Brenden, Chris, quien entre el 2013 y el 2015 jugó en las fuerzas básicas de LA Galaxy y gracias al futbol obtuvo una beca para estudiar en UC Berkeley, pero por problemas del corazón dejó el deporte.

Brenden es hijo de Cristian y Sandy Segovia, ambos de origen salvadoreño. Ellos cuentan que a sus dos hijos los matuvieron ocupados desde que estaban pequeños. Aunque a los padres les gustaba el baloncesto y el béisbol, los niños se inclinaron por el futbol.

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Chris, ahora de 23 años, jugó de mediocampista y Brenden era delantero.

“Tenía expectativas muy grandes para el fútbol, me sentía muy orgulloso de mi manera de jugar”, confesó el joven que desde los tres años de edad jugó en clubes locales, y luego se convirtió en goleador en la academia Real So Cal, siguiendo los pasos de Chris quien de aquí saltó a la academia de LA Galaxy.

La familia Segovia se muestra orgullosa de sus raíces salvadoreñas.
La familia Segovia se muestra orgullosa de sus raíces salvadoreñas. Aquí aparecen de izquierda a derecha: Brenden, Cristian, Sandy y Chris.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

Al principio, el deporte era una distracción y con el paso del tiempo, los padres de este atleta vieron que podía servir como un trampolín para llegar a la universidad, algo que logró Chris en 2015.

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Cuando entró al noveno grado, el entrenador de Brenden en la academia Real So Cal le recomendó a los Segovia que llevaran al muchacho a la práctica de futbol americano de su escuela, en El Camino Real Charter High School.

“Los coaches estaban anonadados, [porque] le pegaba fuerte”, relató Cristian, padre del joven, oriundo de San Miguel, al oriente de El Salvador.

En ese año, el joven jugó futbol en la academia, fue parte del equipo de futbol americano en la escuela y los padres colocaron al atleta en prácticas con un entrenador privado, para que mejorara su destreza como pateador.

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“Cuando vimos la mejoría del primer entrenamiento, ahí estábamos cada dos semanas”, indicó Sandy, madre del joven, detallando que desde entonces lo siguen llevando cada sábado a prácticas privadas. “Siempre la idea fue una beca universitaria”, agregó la progenitora.

Al ver el progreso, a los padres se les ocurrió que podían exponerlo a otro nivel. Sin embargo, fue una amiga de la familia, Lina Lippiatt, quien les sugirió que lo llevaran a Oaks Christian, una escuela secundaria privada ubicada en Westlake Village, al oeste del condado de Los Ángeles.

“A Brenden lo agarrarían así, en un abrir y cerrar de ojos, por lo que él hace”, les dijo Lippiatt a los Segovia.

Una pared de la habitación de Brenden Segovia está cubierta con banderines de universidades.
Una pared de la habitación de Brenden Segovia está cubierta con banderines de universidades en las que le interesaba jugar, antes de que se decidiera por UCLA.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)
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La amiga los conectó con los entrenadores y establecieron una cita. Al ver al muchacho, en enero de 2019, se encontraron con un corpulento Brenden de 1.88 metros de alto. La escuela les otorgó una beca para que jugara y estudiara.

“Los entrenadores dejaban de ver a los otros muchachos para ver a Brenden cómo le pegaba a la pelota”, reveló el padre del joven, detallando que en el 11vo grado, el deportista fue designado pateador del año en la California Interscholastic Federation (CIF) Southern Section.

Al principio, esta pareja vendió su casa en Palmdale y se mudó a rentar para estar cerca de donde realizaban las prácticas deportivas sus hijos, en Woodland Hills. Asimismo, el año pasado se trasladaron de Chatsworth a Oak Park, en donde alquilan un apartamento cerca de la escuela de Brenden.

“La inversión está en ellos. No tenemos propiedades, nuestra herencia hacia ellos es siempre pagar coaching privado para todo”, indicó Sandy, una agente de bienes y raíces nacida en Nueva York, hija de inmigrantes salvadoreños que llegaron a principios de la década de 1970 a Estados Unidos.

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De acuerdo a Brenden, él se ha especializado como pateador de despeje. Sin embargo, sostiene que con su pie izquierdo puede golpear el ovoide desde una distancia de 72 yardas y mandarlo hasta las nubes. En su posición, dice que admira a Johnny Hekker, jugador de LA Rams.

“En mi opinión es el mejor de la liga, porque tiene diferentes maneras de hacer lo que yo hago”, manifestó.

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En estos días, en el hogar de los Segovia se irradia alegría. El mayor de los hijos se quedó a las puertas de debutar en el futbol colegial, cuando le detectaron un ritmo anormal de su corazón. Sin embargo, Brenden podrá cumplir los sueños de toda la familia cuando debute como pateador de futbol americano en UCLA.

“Me ha tocado andar manejando de aquí a Las Vegas o San Diego por prácticas, juegos o torneos, es algo que lo he hecho con mucho amor para verlo triunfar”, manifestó Cristian.

Cristian y Sandy Segovia posan junto a su hijo, Brenden, en la sala de su vivienda.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

En 2019, cuando su hijo mayor se graduó de UC Berkeley, Sandy le dijo a su mamá: “Este es tu logro”, rememorando que su progenitora llegó a Los Ángeles en la cajuela de un vehículo en 1972, huyendo de un gobierno militar y una época de convulsión social que se vivía El Salvador.

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“Para nosotros todo ha valido la pena”, subrayó Sandy.

Este dueto recorre restaurantes de los vecindarios Westlake y Pico-Union a donde llevan la música norteña a los comensales

Brenden, por su parte, está consciente de lo que ha pasado su familia. Si bien no ha regresado a El Salvador, nación que visitó cuando tenía menos de dos años, él ha crecido con la gastronomía y cultura cuzcatleca a flor de piel, sabe también que su padre llegó de forma indocumentada.

“Como muchos frijoles, tortillas y pupusas”, dijo el atleta, algo que según su madre lo ha hecho crecer tanto asegura medio en broma. “Las de mi abuela son muy buenas”, agregó Brenden en referencia a las pupusas revueltas que más le encantan.

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Antes de concluir la entrevista, mostró la bandera de El Salvador que tienen en su casa y aprovechó para animar a la gente de su comunidad que ahora tendrá en él a una figura deportiva local.

“Me siento muy feliz de ser parte de UCLA y del equipo de futbol americano”, reiteró Brenden, señalando que más que un atleta “en realidad soy un orgulloso salvadoreño y busco la oportunidad para enseñar a otros niños salvadoreños que aquí en este país hay oportunidad y solo la tienes que buscar”, concluyó.


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