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A medida que el virus vuelve a surgir en California, la raza es un factor determinante en los centros de cuidado de ancianos, muestra una investigación

Staff members at Cedar Mountain Post Acute in Yucaipa
Los miembros del personal de Cedar Mountain Post Acute en Yucaipa arreglan un letrero derribado que fue colocado por miembros de la comunidad para mostrar su apoyo al personal de enfermería.
(Irfan Khan / Los Angeles Times)

A medida que el COVID-19 vuelve a surgir en California, las instalaciones de cuidado especializado con más residentes negros y latinos se están viendo más afectadas que aquellas con menos residentes de color, según un nuevo estudio.

Las instalaciones con el mayor número de residentes latinos tenían tasas de casos de coronavirus un 57% más altas que aquellas con pocos residentes latinos.

En las instalaciones donde más del 2% de los residentes eran negros, las tasas de casos eran hasta un 40% más altas que aquellas sin un número significativo de pacientes negros, según la investigación publicada el martes, que fue encargada por la organización sin fines de lucro California Health Care Foundation y examinó datos de mayo y agosto.

Las razones de las disparidades no están claras. Un factor podría ser que más personas negras y latinas viven en instalaciones de menor calidad, que están menos equipadas para lidiar con una enfermedad infecciosa como el COVID-19.

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“Sabemos por otra investigación que los asilos de ancianos con una alta población minoritaria tienden a tener menor personal y calidad, y esos son factores que ayudan a controlar las enfermedades”, dijo Charlene Harrington, profesora emérita de UCSF y coautora del estudio.

Fuera de los asilos, los residentes latinos han contraído COVID-19 en tasas mucho más altas que su porcentaje equivalente de la población. Casi el 60% de los californianos que dieron positivo al coronavirus han sido latinos, mientras que alrededor del 39% de la población del estado es latina.

Los residentes negros, por otro lado, son aproximadamente el 6% de la población y el 4% de los casos positivos en todo el estado.

Las disparidades raciales en las tasas de coronavirus en hogares de ancianos se producen independientemente de las tendencias en la comunidad en general.

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Y las disparidades han aumentado a medida que avanza la pandemia, a pesar de los nuevos mandatos destinados a proteger a los residentes de los asilos de ancianos, incluido el incremento de las pruebas, encontraron los investigadores.

Los datos demográficos para el estudio se recopilaron por establecimiento y no por residentes individuales, debido a las reglas de privacidad. El estudio no nombró ninguna instalación.

“Creo que tenemos muchas hipótesis y conjeturas, pero no hay razones reales”, dijo Bruce Spurlock, coautor del estudio y director ejecutivo de la organización sin fines de lucro Cynosure Health, sobre las disparidades.

El Departamento de Salud Pública de California ha utilizado un modelo predictivo para identificar las instalaciones de alto riesgo desde mayo, realizando visitas al sitio junto con otras tácticas de mitigación que incluyen capacitación y acceso a equipos de protección personal, expuso un portavoz.

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Pero la clara evidencia del injusto número de víctimas de la pandemia se produce cuando otra ola de coronavirus golpea los hogares de ancianos en California y el país.

Desde principios de noviembre, los casos dentro de los centros de enfermería especializada se han disparado, con un promedio de casi 230 nuevos positivos reportados diariamente en todo el estado, cerca de las cifras de primavera cuando los casos diarios alcanzaron su punto máximo.

“Es peor de lo que era hace seis meses, aunque solo sea por otra razón que deberíamos saber mejor”, dijo April Verrett, presidenta del SEIU Local 2015, que representa a casi 400.000 trabajadores de la salud en todo el estado. “Encontrarnos en esa misma posición es inconcebible”.

En mayo, una cuarta parte de los 800 centros de atención especializada examinados en el estudio tenían al menos un residente que dio positivo y el 16% tuvo al menos una muerte. En agosto, el porcentaje de instalaciones con casos positivos se disparó a casi dos tercios, y el 37% tenía al menos un residente que había fallecido por COVID-19 o causas relacionadas.

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El estudio también encontró que las instalaciones más grandes y las operadas con fines de lucro tenían brotes más mortales.

Las instalaciones con pacientes mayores de 85 años también tuvieron peores resultados, al igual que las instalaciones con más del 49% de residentes masculinos, según el estudio.

Pero uno de los factores clave que determinan la seguridad de una instalación son los niveles de personal, destacó Harrington.

Durante mucho tiempo, un tema polémico en la industria del cuidado de personas mayores, la cantidad de enfermeras, asistentes y otros cuidadores que se requiere que tenga una instalación es un predictor probado de su capacidad para controlar infecciones, expuso Harrington.

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El estudio encontró que las instalaciones con la mayor cantidad de personal de enfermería tenían la mitad de la tasa de casos de coronavirus al principio de la pandemia y han seguido viendo esa tendencia.

Pero a medida que más trabajadores de hogares de ancianos padecen COVID-19, a docenas de proveedores en todo el estado se les han otorgado exenciones estatales para reducir las proporciones de personal, para disgusto de los activistas que sostienen que las disminuciones son perjudiciales para los resultados.

El gobierno federal ha proporcionado miles de millones en ayuda a la industria en parte para proporcionar más dinero para la dotación de personal, señalan los activistas.

Más de 25.000 trabajadores de la salud de California han dado positivo por el virus y 158 han muerto, según datos estatales. Algunos se ocupan de familiares enfermos o problemas relacionados con el cuidado de los niños.

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“Es increíblemente difícil encontrar personal ahora porque hay muchos brotes”, manifestó en un comunicado Deborah Pacyna, directora de asuntos públicos del grupo California Assn. of Health Facilities.

Harrington dijo que los bajos salarios son un factor en los problemas de personal, y señaló que el trabajador asistente promedio en California gana alrededor de $15 por hora.

“Si va a pagar a los auxiliares de enfermería menos de lo que pueden ganar como conserje o en un lugar de comida rápida, ¿por qué no deberían trabajar en un lugar que tiene menos riesgo?”, expuso ella.

Verrett, la líder sindical, dijo que las condiciones de trabajo también son un factor, ya que los trabajadores informaron escasez de equipo de protección y a algunos se les pidió que compartieran o racionaran el equipo. Ella cree que se necesitan regulaciones estatales más estrictas, en lugar de la serie de remedios del Condado actualmente en vigor.

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“No todas las instalaciones son iguales”, subrayó. “Hay algunos operadores que están haciendo lo correcto y otros que no”.

Las disparidades raciales y otros factores de riesgo descubiertos por el estudio deberían impulsar a los funcionarios estatales a aumentar la supervisión en ciertas instalaciones y asegurarse de que existan pruebas y otras medidas de protección, dijo Spurlock.

“Esta es realmente una llamada de atención para pensar en el monitoreo, la supervisión y la mejora de la calidad en los hogares de ancianos de una manera completamente diferente”, manifestó. “Tenemos que ser más proactivos”.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí

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