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Joven mexicana utiliza la pintura como alivio a la depresión y un estilo de vida que llena su corazón

Mónica Catalán muestra dos de sus 50 obras que ha creado utilizando diferentes técnicas artísticas.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

En un pequeño estudio de su vivienda, Mónica Catalán ha instalado lo que llama un santuario para el arte, el cual está decorado con piedras, flores secas, mazorcas y una guitarra, piezas que rodean las pinturas que fueron creadas por esta joven en medio de la pandemia para lidiar con la depresión.

Esa etapa aciaga, sin proponérselo, fue combatida con pinceles y lápices de color, pero ahora es también una manera que le sirve para ganarse la vida y, asimismo, está utilizando su habilidad artística para inspirar a quienes desean descubrir el ser creativo que por diferentes razones han reprimido.

“La pandemia para mí es un parteaguas”, reconoció la joven mexicana.

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Catalán, de 40 años, es mercadóloga de profesión graduada del Centro Cultural Universitario Justo Sierra, en la Ciudad de México. En 2015, con el fin de explorar otros rumbos profesionales entró a estudiar diseño gráfico a la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

Estas son algunas de las piezas que Mónica Catalán ha creado en su estudio en la ciudad de Whittier.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

En las semanas previas a la pandemia, trabajaba de forma independiente en la creación de afiches, tarjetas de presentación, volantes publicitarios, logotipos y páginas web.

“Es algo que siempre me había llamado, pero dentro de mí había una contradicción”, admitió la artista al referirse a ese interés por la pintura que había hecho de forma intermitente a partir de enero de 2019, como se observa en las publicaciones que tiene en su cuenta de Instagram @monacreativestudio.

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Al arreciar el contagio de coronavirus y atrapada en su hogar debido a la cuarentena, entró en un estado depresivo que no sabía cómo navegar.

Un día se fue al estudio, localizado al costado derecho de la entrada de su vivienda. Tomó dos hojas de papel en blanco y algunos lápices de color. En medio de los pensamientos que la atormentaban, empezó a soltar trazos con los que buscaba despejar su mente y encontrar un balance emocional.

“Me sentía muy deprimida, empecé a jugar con el papel y con mi propia imaginación”, detalló Catalán mientras se escucha música de fondo en su santuario tal como lo hace cuando se pone a pintar.

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En la medida que hacía líneas y círculos, las hojas de papel fueron convirtiéndose en dos obras que ahora ella tiene pegadas en una pared de su estudio.

“Surgió de un momento de profunda tristeza, me preocupé mucho con la pandemia”, aseguró.

Al ver esas dos pinturas, la joven explica que ahí está plasmada una mariposa que sale de la oscuridad, algo que de cierta forma refleja el infortunio que ella estaba viviendo. “Lo veo como una transformación, muerte y renovación”, describió sobre lo que quedó estampado en esas pinturas.

Mónica Catalán, de 40 años, es originaria de la Ciudad de México.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

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Diez meses después, en vez de ese estado gris Catalán irradia regocijo. La depresión se evaporó y se instaló una razón por la cual vivir.

“Esta situación me ha obligado a ver mi corazón”, añadió.

A la fecha, esta joven sigue realizando trabajos de diseño gráfico que le piden en línea por medio de plataformas como Fiver, Offer Up y Up Work.

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Sin embargo, ahora dedica la mayor parte de su tiempo a la pintura. En su estudio, tiene al menos 50 obras que ha elaborado con pinturas de alcohol, acuarelas y acrílico.

“Me gusta experimentar con cosas distintas”, aseguró, detallando que algunas obras las hace con pinceles, luego las escanea y las limpia con Photoshop, programa que también utiliza para dar forma a otra expresión artística. “No hay una regla”, subrayó.

Las obras de Mónica Catalán se pueden encontrar en el sitio web: www.monacreativestudio.com.
Las obras de Mónica Catalán y los servicios que ofrece su estudio se pueden encontrar en el sitio web: www.monacreativestudio.com.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

En su estudio, abundan pinturas, colores, pinceles, plumones y papel, herramientas que ahora la llenan de esperanza cada vez que entra a este espacio en el que fluye la imaginación.

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“Me gustó mucho y empecé a seguir ese ritmo; y de repente todo comenzó a encajar”, aseguró.

Mónica Catalán supervisa a Luna Ornelas en una clase de pintura.
(Cortesía)

En agosto pasado, le llegó su primer alumna. Es una niña de cinco años que recibe clases de pintura una vez a la semana.

“Para mí esas son señales”, dijo con emoción sobre ese camino que cada vez es menos sinuoso.

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Catalán está convencida que ahora no van a detener este torrente de creatividad, porque es lo que ella había reprimido sin darse cuenta.

A las personas que por alguna razón han querido experimentar algo diferente o están atravesando por una etapa de desasosiego, esta artista les recomienda que vean en su interior y que escuchen su corazón.

“La pandemia cerró las puertas y nos obligó a muchos a buscar otro camino”, reflexionó.

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“Ahora le doy rienda suelta a la creatividad y sigo el corazón”, concluyó Catalán, asegurando que si alguien desea conocer sus obras pueden ir al sitio web monacreativestudio.com, las cuales también están en la cuenta @monacreativestudio de Instagram.


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