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Residentes del condado de Orange recibieron una avalancha de propaganda del KKK

Fliers featuring Ku Klux Klan propaganda
El domingo se encontraron volantes con propaganda del Ku Klux Klan en el centro de Huntington Beach. Una manifestación para promover la consigna “White Lives Matter” (las vidas blancas importan) tendrá lugar en la ciudad el 11 de abril (Folleto).
(Handout)

Los residentes de Huntington Beach recibieron una sorpresa desagradable en la mañana de Pascua: volantes con propaganda del Ku Klux Klan salpicaron una cuadra de 18th Street, en el centro de la ciudad.

“White Lives do Matter” (Las vidas blancas sí importan), decía el folleto, sobre una imagen del emblema del Klan. “Diga no al genocidio cultural”.

Un residente presentó una denuncia al Departamento de Policía de Huntington Beach alrededor de las 7 a.m. del domingo, comentó el teniente Brian Smith. Pero no fueron solo las palabras e imágenes las que alarmaron a los lugareños, sino lo que promocionaban los volantes: una manifestación en defensa de la consigna “Las vidas blancas importan”, prevista en Huntington Beach para el 11 de abril.

“Es desconcertante encontrar algo así colocado deliberadamente en el camino de entrada o en la puerta”, expresó el lunes Mary Adams Urashima, residente de Huntington Beach. “Es muy descorazonador, como vecina, ver que el Klan intenta reclutar aquí; y saber de cualquier grupo que trata de organizar una manifestación de ‘White Lives Matter’ en esta zona”.

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Los volantes, que estaban sellados en bolsas de plástico con piedras, llegaron solo una semana después de que se encontrara parafernalia similar en Newport Beach. Para el lunes por la mañana, las imágenes y la información del evento se habían difundido ampliamente en las redes sociales.

“Es absolutamente aterrador”, comentó Tory Johnson, de 35 años, fundadora de Black Lives Matter Huntington Beach. “Hay demasiada gente atravesando bastantes problemas como para permitir que algo así suceda”.

Sin embargo, a pesar de las preocupaciones sobre la proliferación de mensajes, Smith consideró que es poco lo que la ciudad puede hacer para evitar que se lleve a cabo la manifestación. “Por lo general, no se necesita un permiso para una actividad de libertad de expresión como esa, siempre y cuando permitan el libre acceso público a los espacios, no interfieran con el tránsito, establezcan estructuras o cosas por el estilo”, comentó, y señaló que el departamento de policía está monitoreando la situación e intentando comunicarse con los organizadores.

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“Esperemos que sea un evento pacífico, el tipo de acontecimiento protegido por la Primera Enmienda, que no llega al punto de afectar la seguridad pública”, destacó Smith. “Lo dotaremos de personal en consecuencia y tendremos planes de contingencia en caso de que surjan problemas”.

Algunos residentes, no contentos con el plan del departamento policial para monitorear la manifestación, decidieron tomar el asunto en sus manos: se programó una contraprotesta, organizada por Johnson, en el muelle de Huntington Beach el domingo.

Smith añadió que la policía también controlará ese encuentro. “Una de las cosas que anticipamos en todos estos eventos es que habrá alguien en una contraperspectiva”, señaló.

Los volantes llegaron en un momento de transformación política para el condado de Orange, que durante años fue estereotipado como un bastión del conservadurismo blanco. Las personas de color ahora constituyen la mayoría de sus residentes, según los datos del censo. En 2018, una “ola demócrata” estimuló un cambio en la representación del Congreso, aunque los republicanos recuperaron dos escaños en 2020.

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La alcaldesa de Huntington Beach, Kim Carr, informó el lunes que recibió innumerables correos electrónicos de residentes que expresan su enojo por los panfletos y las manifestaciones, a los que calificó como “un intento cobarde de conseguir apoyo para una causa odiosa”.

“Tenemos tolerancia cero para el racismo en nuestra ciudad, y aunque apoyamos absolutamente la Primera Enmienda, nos oponemos firmemente a escondernos detrás de ella para promover el odio”, escribió Carr en un correo electrónico. “Y nuestros residentes nos apoyan”.

El Concejo Municipal tenía previsto reunirse el lunes por la noche para debatir tres temas de la agenda que abordan cuestiones de racismo y prejuicio, incluido uno que denunciaría los delitos de odio y reafirmaría el compromiso de la ciudad con la inclusión, y otro para denunciar los movimientos de supremacía blanca. “Esta noche, con suerte, tomaremos medidas decisivas contra estas preocupaciones”, remarcó Carr.

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Sin embargo, incluso cuando algunos residentes se impresionaron con los volantes, otros expresaron que es parte de un legado incómodo para el condado de Orange. Durante más de un siglo, el área ha luchado contra grupos de odio como el KKK, que floreció en Anaheim en la década de 1920. En los años 80 y 90, Huntington Beach fue un paraíso para los skinheads.

“Siempre ha habido racismo aquí”, remarcó Isaac Thompson, quien creció y aún vive en el condado de Orange. “Si eres blanco y andas por allí durante esos mitines, estarás bien. Si eres una persona de color, como mi esposa y mis hijos, no puedes simplemente desaparecer”.

En los últimos meses, el alcalde interino de Huntington Beach, Tito Ortiz, atrajo la atención de los medios nacionales por su postura anti-mascarillas y su apoyo a las teorías de conspiración de derecha, para consternación de los residentes que esperan cambiar la reputación de la ciudad.

“El año pasado fue tan desalentador”, afirmó Cathey Ryder, portavoz del grupo comunitario de derechos humanos HB Huddle. “Esta es nuestra casa, y es muy molesto sentir que somos parte de un sitio que fue etiquetado como ‘ciudad del odio’”.

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Lo que sucederá el domingo es una incógnita. En mayo pasado, una protesta contra los cierres por el COVID-19 atrajo a unas 2.500 personas a Huntington Beach. El 6 de enero de este año, el mismo día en que se produjeron los disturbios en el Capitolio de Estados Unidos, una manifestación a favor de Trump atrajo la presencia de la policía, pero en su mayoría fue pacífica.

Johnson, fundadora de Black Lives Matter Huntington Beach, adelantó que cientos de personas planean asistir a la contraprotesta del domingo, incluidos miembros de otras sedes de la agrupación, procedentes de Laguna Beach, Long Beach, Los Ángeles y Santa Ana. En junio pasado, unos 200 individuos asistieron a una protesta de Black Lives Matter en el área. “Necesitamos demostrar que Huntington Beach ya no tolerará el racismo de ninguna manera ni formato, y que eso no será un reflejo de nuestra ciudad”, enfatizó. “Soy negra, y mi vida importa en Huntington Beach”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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