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Salen a luz más testimonios sobre venta de exámenes de COVID en consulado guatemalteco en L.A.

Edgar Reyes muestra la prueba de una transferencia electrónica de $50 hecha por medio de Zelle
Edgar Reyes muestra la prueba de una transferencia electrónica de $50 hecha por medio de Zelle, para completar los $175 del examen de COVID que le hicieron en el consulado de Guatemala en Los Ángeles.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times)

La comunidad reacciona con indignación al conocer que el consulado guatemalteco ha facilitado la venta de exámenes rápidos de COVID en sus instalaciones, y a raíz de la publicación reciente que se hiciera en Los Angeles Times en Español han salido a la luz nuevos testimonios de pago por ese servicio.

Los testimonios de inmigrantes guatemaltecos entrevistados corroboran la forma de operar de este servicio que se convirtió en negocio a favor de una instancia particular, recibiendo pagos por los exámenes PCR en las instalaciones gubernamentales, a pesar de que no se trataba de un servicio consular.

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Edgar Reyes, originario de la Ciudad de Guatemala, reveló que él y su familia pagaron $700 por cuatro exámenes de COVID el pasado 25 de noviembre en esas oficinas, lugar al que acudieron porque habían escuchado que era gratis. Sin embargo, a pesar de que el resultado debían recibirlo en 24 horas, no fue así.

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“El de mi hija estuvo más curioso, a ella se lo mandaron a mi email el día del vuelo, ya que estábamos sentados en el aeropuerto (el 30 de noviembre)”, comentó el inmigrante. Es decir que lo recibieron cuatro días después, los otros tres miembros de su familia lo obtuvieron el 29 de noviembre.

Banj Health Center tiene este vehículo estacionado en la área de ingreso del consulado guatemalteco en Los Ángeles.
(Facebook/Consulado de Guatemala en L.A.)

De acuerdo a este testimonio, el argumento utilizado por la encargada de la clínica en relación al retraso fue que el correo electrónico estaba equivocado.

Desde el principio, dice Reyes, le comentó a un familiar que veía algo extraño en lo que hacía el consulado.

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“Yo veo algo sospechoso aquí, porque dicen que es gratis y están cobrando”, fue su reacción en ese momento.

“Cuando vi ese reportaje (en Los Angeles Times en Español) me llamó la atención. Dije: ‘Es cierto lo que yo vi’”, señaló el inmigrante de 61 años, residente en la ciudad de Los Ángeles.

“A mi no me dieron recibo, no querían money order, ni cheque, no tenían servicio de tarjeta de débito, querían efectivo, otra cosa muy sospechosa”, agregó.

Al momento de hacerse el examen, afirma Reyes que no tenía el pago completo. Le faltaban $50, así que le preguntó a la empleada de la clínica qué podía hacer. Y ella le sugirió que utilizara la aplicación digital Zelle. “Se lo mandé a su cuenta”, dijo en referencia al complemento del pago por la vía electrónica.

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Algo similar le ocurrió a Rigoberto Catalán, de 62 años, quien se presentó al consulado a renovar su pasaporte el 18 de diciembre. Para él era apremiante el documento y la prueba de COVID, pues tenía su viaje el lunes 21 de diciembre a las 6 de la mañana desde la ciudad de Tijuana, México.

Catalán, residente en el vecindario de Sun Valley, manejó hasta la frontera un día antes del vuelo. Sin embargo, para ese momento habían transcurrido 48 horas y el resultado del examen no lo había recibido. Tuvo que hablarle a un amigo, quien contactó a la clínica para hacer la gestión.

“Usted me dio su correo electrónico equivocado”, le dijo la chica de la clínica.

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Este inmigrante quería estar en la capital guatemalteca antes de la Navidad. Según su testimonio, él acudió al consulado únicamente por el pasaporte. Sin embargo, al ser atendido por un empleado dice que de entrada le dieron la opción de hacerse el examen de COVID si es que iba a viajar.

“Cuando hablé con la persona del consulado me dijo: ‘Los requisitos para viajar es que saque su pasaporte, ese se lo entrego el mismo día y aquí mismo le hacemos el hisopado’”, recordó lo que le indicaron.

“Él me dio la opción: ‘Aquí se les hace gratis’”, agregó sobre lo que le dijeron, algo que llegó como caído del cielo porque no tendría que pagar en un laboratorio y evitaría perder tiempo en otro lugar.

Sin embargo, al llegar con la encargada de la clínica, que en ese momento se encontraba en una mesa bajo una carpa en la área de ingreso de esas instalaciones, se alteró al mencionarle la información.

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Catalán sostiene que al estar frente a la chica, ella le dijo que había una opción gratis que tardaba hasta 72 horas y había un examen rápido que era pagado, que recibiría en un máximo de 24 horas.

“Con la que es gratis no le podemos dar seguridad cuándo se la vamos a entregar”, le explicó.

“Le meten miedo, así que uno dice: ‘Vale la pena mejor pagar los $175’”, reconoció Catalán, indicando que afortunamente él tenía el efectivo para hacer la transacción.

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En la cuenta de Facebook del consulado se ha enfatizado que este servicio era gratuito, pero de acuerdo a algunos usuarios ese ha sido el anzuelo para facilitar la venta de exámenes rápidos de COVID, un servicio que era del conocimiento de empleados y el mismo cónsul general, Tekandi Paniagua.

Como lo informamos en un reportaje, titulado “Denuncian al consulado guatemalteco en Los Ángeles por facilitar negocio de exámenes de COVID”, el funcionario consular no accedió a responder las dudas sobre este servicio, pero en entrevista con la estación Telemundo admitió que había autorizado algunos trámites de emergencia.

De acuerdo a Paniagua, solo fueron seis casos; sin embargo, fuentes consultadas confirman que son más y que se venían realizando desde junio de 2020, con motivo del vuelo de repatriados que salió de Los Ángeles en medio de la pandemia.

En entrevista con Los Angeles Times en Español, Verónica Anguiano, coordinadora de la clínica Banj Health Center, reconoció que “en diciembre (de 2020) todos los que querían viajar deseaban su resultado en 24 horas”, por esa razón no alcanzaban a atender todas las pruebas rápidas que les solicitaban.

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“Los mandaba [a los usuarios] directamente al laboratorio, se iban directo”, dijo sobre lo que hacía cuando le preguntaban por la prueba de COVID.

El cónsul general de Guatemala en Los Ángeles, Tekandi Paniagua, responde a uno de los mensajes.
El cónsul general de Guatemala en Los Ángeles, Tekandi Paniagua, responde a uno de los mensajes que recibe por medio de las redes sociales.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

Al realizar esta investigación, una funcionaria del área de comunicaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala le restó importancia al tema, al decir que el consulado “solo presta el espacio”.

No obstante, Julie Gómez, no comparte esa opinión.

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Gómez revela que el 14 de agosto viajó en un vuelo de repatriados que salió de Los Ángeles hacia Guatemala. Para ser parte de ese vuelo, cuenta que el cónsul Paniagua le dijo que no se preocupara por la prueba de COVID, porque en esa oficina consular le iban a ayudar.

“Nunca me dijeron que me iban a cobrar”, aseguró.

En esa ocasión pagó $200, pero en ese momento no se puso a reflexionar porqué no le habían dado recibo, tampoco le dio tiempo de pensar en que el consulado estaba favoreciendo a un negocio particular. Su mente estaba aturdida debido al fallecimiento de su madre, ocurrido el 13 de agosto.

Al salir el vuelo, que hizo escala en Houston, cuenta que otros pasajeros que partieron con ella desde Los Ángeles tenían una experiencia similar a la suya.

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“Algunos me dijeron: ‘Nos salió caro, nos lo hicieron (el examen PCR) en el consulado’”, aseguró Gómez.

¿En dónde hizo el pago? Se le preguntó.

“Ahí mismo, en la clínica que está adentro del consulado”, respondió.

“Lo meten a uno a una clínica, cierran la puerta y ahí obviamente le hacen su PCR, ahí mismo le cobran, no me dieron recibo, ningún papel de nada”, subrayó.

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Gómez considera que a través de este tipo de servicio “han tomado ventaja de la necesidad de nosotros los guatemaltecos”, al promover los controles de salud gratuitos que la clínica brinda como los exámenes de la presión arterial, colesterol, diabetes, tiroides, hígado y riñón, pero cree que esa “es una farsa prácticamente lo que tienen ahí, porque no cobran por el examen de colesterol, pero están cobrando por otras cosas”.

La semana pasada, una funcionaria del área de comunicaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores informó a la prensa guatemalteca que solo se trataba de una denuncia, es decir el caso de David Camas con quien conversamos para el reportaje anterior sobre este tema.

“Solo se recibió una queja”, dijo la funcionaria, que sirve de enlace gubernamental con los reporteros en Guatemala, al mismo tiempo afirmó que se corroboraría la información y escucharían al personal del consulado.

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Entre el 2005 y 2008, Milton Álvarez fungió como cónsul general de Guatemala en Los Ángeles; en esa época, manifestó que la Cancillería tenía controles muy rigurosos, y para manejar donaciones, convenios y otros servicios que involucraban a terceros en el consulado se debía pedir autorización.

Es más, relató el excónsul, a iniciativa propia prohibió durante su gestión que los empleados recibieran propinas y regalos, con el fin de aplicar el adagio popular que dice “no hay que hacer cosas buenas que parezcan malas”.

“Me generó enemistades”, dijo Álvarez sobre esa medida preventiva que aplicó, ya que la prohibición le afectó el bolsillo a algunos miembros del personal en esa época.

A criterio del exdiplomático, en cualquier transacción que se realiza dentro del consulado se debe emitir un comprobante ya sea de un convenio o recepción de una donación del tipo que sea, y luego se debe reportar al Ministerio de Relaciones Exteriores.

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“El que paga tiene que recibir un recibo oficial del consulado o del Ministerio, pero tiene que ser una factura, prácticamente. Antes era cuestión de coordinarlo con la dirección de asuntos consulares”, apuntó el excónsul.

“En mi época procurábamos no manejar dinero que no fuera de lo que genera el consulado”, subrayó Álvarez, quien desde el 2008 se radicó en Los Ángeles al abandonar su puesto de cónsul general.

Los cuestionamientos en los que se ha visto involucrado el consulado local, provoca preocupación e indignación entre la comunidad guatemalteca.

En mi época procurábamos no manejar dinero que no fuera de lo que genera el consulado

Milton Álvarez, ex cónsul de Guatemala en L.A.

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Amarilys Ortiz, presidenta de la Asociación Guatemalteca Americana (AGUA), considera que las autoridades consulares deberían enfocarse en resolver los problemas de documentación que tanto aqueja a su comunidad, en vez de generar servicios que se pueden encontrar en otras instituciones locales.

Al conocer sobre la venta de exámenes rápidos de COVID, según la activista es un abuso porque ella plantea que el consulado está para defender a sus connacionales para que eso no ocurra.

“Es injusto, esto fue hecho bajo circunstancias fraudulentas y no son las funciones del consulado; y las funciones que realmente debe de tener, no las están cumpliendo”, lamentó Ortiz.

“Nosotros lo que estamos pidiendo a gritos es documentación y es lo que menos están dando ahí, porque para hacer una cita a las personas les toma una eternidad”, añadió la activista.

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El caso de los exámenes de COVID se suma a la investigación que culminó el viernes pasado, realizada por la unidad de auditoría interna del Ministerio de Relaciones Exteriores, sobre el manejo de las donaciones recolectadas en Los Ángeles para los damnificados de Eta e Iota.

A más de cinco meses, las donaciones permanecen embodegadas en el estacionamiento del consulado y otras aparentemente han sido entregadas a instituciones locales en el sur de California, ahora está en manos de la Cancillería dar a conocer el resultado de esa auditoría.


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