Cuadra por cuadra, carpa por carpa, personal de la ciudad retira a las personas en situación de calle de Venice Beach

LAPD officers talk to a homeless woman camping along the boardwalk in Venice.
Los oficiales de LAPD discuten las opciones de vivienda con una mujer en situación de calle antes de decirle que no podía acampar a lo largo de Ocean Front Walk, donde los equipos de saneamiento despejaron los campamentos de personas sin techo el jueves temprano en Venice.
(Genaro Molina / Los Angeles Times)
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La policía y los trabajadores de divulgación desalojan a los indigentes que acampan en medio de la noche a lo largo del paseo marítimo, que se ha convertido en un punto focal en la crisis de los indigentes de Los Ángeles.

Úrsula estaba dormida en un puf debajo de una sombrilla en un espacio de arena, a pocos metros de los baños públicos en Venice Beach, cuando tres oficiales del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD por sus siglas en inglés) la iluminaron con linternas y le ordenaron que se fuera. Eran poco más de las 2 a.m. del jueves.

Ella les comentó que le habían dado una habitación de hotel el día anterior y que había regresado por los carritos de compras llenos de posesiones que dejó. Pero el esfuerzo la dejó demasiado cansada para regresar al hotel.

“Tendrá que levantarse y salir de esta área”, indicó un oficial, mientras los trabajadores de saneamiento se paraban a un lado, listos para clasificar sus pertenencias de la basura.

“El parque está cerrado”.

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Sanitation workers clear a homeless encampment along Ocean Front Walk in Venice.
Trabajadores de saneamiento limpian un campamento de personas en situación de calle a lo largo de Ocean Front Walk en Venice el jueves, antes del amanecer
(Genaro Molina / Los Angeles Times)

Durante más de tres horas, un equipo de aproximadamente una docena de trabajadores de saneamiento, recreación y parques de Los Ángeles, acompañados por varios oficiales de LAPD, fueron a trabajar en Ocean Front Walk, barriendo los escombros de un campamento de personas en situación de calle que puso a Venice al límite durante meses.

Una lona aquí, una manta allá. Botellas, latas y otros residuos. Pero después de todo lo dicho y hecho, después de que el horizonte había comenzado a brillar con el amanecer inminente, solo se habían movido dos personas: Úrsula y un hombre que se había mostrado reacio a dejar atrás sus pinturas. El resto se había ido a principios de semana.

Fue un caso de estudio sobre lo difícil y complicado que puede ser trasladar a personas sin vivienda cuando el objetivo es evitar el tipo de dispersión de fuerza contundente que la ciudad llevó a cabo esta primavera en Echo Park Lake.

Los equipos habían regresado por segunda mañana consecutiva, limpiando después de la fecha límite de la semana pasada para despejar la parte sur de los campamentos para personas en situación de calle, desde las avenidas Windward hasta Park, un tramo de aproximadamente 650 yardas. St. Joseph Center informó que la semana pasada trasladó a 72 personas del malecón a un refugio o vivienda. El concejal de la ciudad, Mike Bonin, que representa a Venice, indicó el jueves que unas 90 personas habían recibido algún tipo de refugio.

Sanitation workers clear a homeless encampment along Ocean Front Walk in Venice.
. Los equipos de saneamiento de la ciudad limpian una parte de los campamentos de personas en situación de calle en Venice el jueves.
(Genaro Molina / Los Angeles Times)

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Un pequeño grupo de habitantes de tiendas de campaña persistentes que resistían en Park Avenue después de la fecha límite del viernes fueron retirados el miércoles por la mañana temprano. El objetivo del jueves era cualquiera que quedara.

Las autoridades indicaron que el empujón final se hizo en las primeras horas de la mañana para hacer cumplir el toque de queda a las 2 a.m. en la banqueta estrecha adyacente al malecón, en un parque de la ciudad donde se habían acumulado más de 200 tiendas de campaña durante el último año. El momento también ofreció una protección en la oscuridad para los instantes políticamente sensibles y de gran densidad de mano de obra, en los que la amenaza de arresto es la última ficha de negociación contra aquellos que se niegan a irse.

“Debido a que los activistas no estarán allí, las noticias tampoco”, señaló Peggy Lee Kennedy, del Comité de Justicia de Venice, que supervisa las actividades de limpieza. “Definitivamente están ocultando lo que están haciendo. Es muy difícil para mí estar afuera en medio de la noche, especialmente después de estar ahí todo el día”.

La limpieza del jueves fue solo un preludio del trabajo mucho más difícil que se avecinaba a medida que se acercaba la fecha límite para retirar las carpas y otras estructuras del extremo norte del malecón entre Navy Street y Rose Avenue. Esta semana se publicaron avisos de que todas las estructuras tendrían que estar despejadas antes de las 7 a.m. del viernes.

La Oficina de Sanidad de Los Ángeles llevó a cabo lo que describió como limpiezas voluntarias el miércoles y jueves, también ha programado una limpieza integral el viernes.

Pero la mayoría de las carpas, así como algunas estructuras semipermanentes, persistieron en la sección norte. Los trabajadores de divulgación del St. Joseph Center y la Autoridad de Servicios para Personas sin Hogar de Los Ángeles estaban ofreciendo refugio a los que quedaban. Pero varias personas que vivían ahí le comentaron al Times que no tenían intención de irse voluntariamente.

La limpieza del jueves fue costosa en recursos, pero esencial para los grupos de vecinos que presionaron para que se despejara el malecón para la temporada de verano y ahora están vigilando para asegurarse de que cualquier área despejada permanezca así.

A homeless woman pulls her belongings after LAPD officers asked her to leave her encampment in Venice.
Una mujer en situación de calle saca sus pertenencias después de que los oficiales de LAPD le pidieron que dejara su campamento en la playa a lo largo de Ocean Front Walk en Venice
(Genaro Molina / Los Angeles Times)

“Si permites una sola carpa, es una señal de que está bien acampar aquí”, señaló Connie Brooks, miembro de Friends of Venice Boardwalk. Brooks comentó que aprecia la determinación de mantener el área, que se administra como un parque de la ciudad, para que todos puedan usarla.

“La cantidad de recursos muestra que hay un compromiso de hacer esto bien para todos”, explicó.

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El jueves por la mañana, los dos rezagados llamaron la atención de equipos que incluían trabajadores comunitarios del St. Joseph Center y dos altos funcionarios de la oficina del alcalde Eric Garcetti: el alcalde adjunto para las iniciativas de personas sin hogar de la ciudad, José “Che” Ramírez, y el jefe de operaciones para personas en situación de calle, Brian Buchner, que vino a observar y, a veces, a colaborar.

La oficina del alcalde, que codirige la operación con Bonin, se mantendrá comprometida mientras la limpieza por fases se mueve de una zona a otra hasta fin de mes, explicó el portavoz de la alcaldía, Alex Comisar.

Después de algunas idas y venidas y consternación de su parte, Úrsula, que solo dio su nombre de pila, empujó una maleta junto con sus carritos, que estaban amarrados, hacia el norte por el malecón, con dirección a un área que aún no había sido despejada de tiendas de campaña.

Luego, la lenta y ardua procesión de empleados de la ciudad se trasladó varios metros hacia el norte: tres camionetas, una patrulla y un camión de basura a remolque.

LAPD officers ask homeless artist Jules Navarro if he would like housing before saying that he could not camp on boardwalk
Los oficiales de LAPD preguntan al artista en situación de calle Jules Navarro si le gustaría una vivienda antes de que los equipos de saneamiento limpien los campamentos de personas sin techo a lo largo de Ocean Front Walk en Venice el jueves por la mañana.
(Genaro Molina / Los Angeles Times)

Se detuvieron alrededor de las 3:30 a.m. afuera de una heladería cerrada de Ben & Jerry’s allí, en una pequeña estructura cubierta por una lona, trabajadores comunitarios de St. Joseph y policías despertaron a Jules Navarro y le comentaron que tenía que mudarse.

El problema para Navarro era que tenía decenas de piezas de su arte, que había estado vendiendo en el malecón durante al menos dos años. Los oficiales le recordaron que le habían advertido sobre este plazo y que había llegado el momento de dejar de dormir ahí.
Se negó a salir de su casa, que estaba hecha de madera contrachapada y una cómoda grande.

 Jules Navarro, right, pushes his belongings with the help of friends.
Jules Navarro empuja sus pertenencias con la ayuda de amigos mientras los equipos limpian los campamentos de personas en situación de calle en Venice
(Genaro Molina / Los Angeles Times)

Si tan solo pudieran darle hasta las 9 a.m., explicó, derribaría la estructura y buscaría un lugar para almacenar las pinturas.

Un trabajador comunitario inicialmente le comentó que funcionaría, pero después de consultar con los trabajadores de saneamiento, los oficiales de LAPD y el asistente de Garcetti, Buchner, regresó.

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LAPD officers watch as homeless artist Jules Navarro packs up his belongings in Venice.
Oficiales de LAPD observan cómo el artista sin techo Jules Navarro, en el centro, vestido de negro, empaca sus pertenencias alrededor de las 4:15 a.m. en Venice
(Genaro Molina / Los Angeles Times)

“Lo siento, Sr. Navarro”, comentó el trabajador social. “Me quitaron la alfombra debajo de los pies. Tiene que irse”.

“Por la mañana iré con todos ustedes”, les gritó a los trabajadores comunitarios, “pero no a las 3:45 a.m.”

“No quiero que te quiten tus pinturas”, respondió otro trabajador comunitario.

Navarro había sido detenido y luego liberado a principios de semana por dormir en el malecón después del toque de queda. Tras una larga ida y vuelta con los oficiales, salió frustrado y se fue preguntándose por qué tenía que pasar esto en medio de la noche.

Luego, el hombre de 38 años tomó montones de lienzos y bolsas de pintura para transportarlos por el malecón en su patineta. Apoyó las posesiones contra la pared de una pizzería y se preguntó en voz alta cómo podría almacenar su trabajo, que también era su sustento.

Llevaba viviendo aquí poco más de dos años y se había mudado de Riverside a Venice para ejercer su oficio como artista. Nunca ganó lo suficiente para pagar el alquiler, pero pudo sobrevivir y mantenerse alimentado. Cuando golpeó la pandemia, sus ingresos se agotaron.

Hizo unos dólares extra durmiendo en el malecón y cuidando las posesiones de los vendedores ambulantes durante la noche. A principios de semana, vio a los trabajadores de la ciudad llevar esos artículos a una instalación de almacenamiento a cinco millas de distancia y le preocupaba que sus lienzos corrieran un destino similar.

Después de una hora de viaje en ferry, sus pinturas estaban fuera del camino y los trabajadores de saneamiento clasificaron lo que quedaba. El camión de la basura rugió mientras devoraba la madera contrachapada que minutos antes había sido el techo sobre su cabeza.

A man walks along a portion of Ocean Front Walk that has been cleared of homeless encampments in Venice.
Un hombre camina por una parte de Ocean Front Walk que ha sido despejada de campamentos para personas en situación de calle en Venice, el jueves
(Genaro Molina / Los Angeles Times)

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Mientras se desarrollaba este desmantelamiento, los trabajadores comunitarios le habían asegurado una habitación en un hotel cercano y un viaje en Uber hacia el lugar.

Ramírez, el ayudante para los temas de personas en situación de calle de Garcetti, se ofreció a quedarse para cuidar el arte de Navarro mientras él no estaba. El artista temía que, si se iba, destrozarían sus piezas o las robarían.

El empleado de Garcetti planeaba llevar a Navarro a una instalación de almacenamiento público cercana cuando regresara de registrarse en el hotel. No querían que perdiera su arte.

A las 5 a.m. el sol estaba saliendo, Navarro estaba en camino y los trabajadores de saneamiento estaban empacando. Planearon regresar el viernes por la mañana para despejar otra parte del malecón.

Alrededor de las 5:20 a.m. llegó el Uber.

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