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Para los padres de niños no vacunados, el empeoramiento de la amenaza de la variante Delta genera alarma y preguntas

A nurse prepares doses of a COVID-19 vaccine in Pico-Union on July 23.
La enfermera certificada Julie Anne Buenaventura prepara dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech en el Pico-Union Project, centro multirreligioso, el 23 de julio.
(Al Seib / Los Angeles Times)

La nueva evidencia sobre la capacidad de la variante Delta para infectar y propagarse incluso entre quienes están completamente vacunados ha sido particularmente alarmante para los padres de niños pequeños que aún no son elegibles para el antígeno contra COVID-19.

Muchos padres que pensaban que sus hijos enfrentaban riesgos limitados de contraer el coronavirus ahora están reevaluando su postura. Los expertos en salud indicaron que los padres deben tener mucho cuidado con la variante altamente contagiosa, que está causando incrementos de infección en Los Ángeles y muchas otras partes del país.

Pero varios también enfatizaron que es importante mantener los riesgos en contexto, y agregaron que los niños aún pueden regresar a la escuela con las precauciones adecuadas.

“Los niños necesitan estar en la escuela”, comentó Julie Swann, ingeniera de sistemas de salud en la Universidad Estatal de Carolina del Norte. “Aquellos de nosotros que hemos experimentado el año pasado lo sabemos”.

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La Dra. Katherine Williamson, pediatra del condado de Orange, indicó que ha visto un aumento en los casos de coronavirus entre los pacientes jóvenes en las últimas semanas, así como un incremento en los padres que vacunan a los niños elegibles, efectos que atribuyó al ascenso de la variante Delta.

“Los padres deben asegurarse de hacer todo lo posible para mantener seguros a sus hijos cuando tienen un niño no vacunado en su familia”, señaló Williamson.

Sin embargo, el riesgo de enfermedad grave sigue siendo bajo para quienes están inoculados contra el COVID-19, y la tasa de contagios, hospitalizaciones y muertes es mucho mayor para quienes no tienen las vacunas.

Con las pautas adecuadas y un ascenso de las inoculaciones entre los que son elegibles, enfatizó Williamson, todavía es posible mantener protegidos a los jóvenes.

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“Los niños están tan seguros como quienes los rodean”, expresó.

Aunque ya se sabía que la variante Delta era más transmisible que el coronavirus original, un nuevo informe sobre un brote que involucró a 469 personas en Massachusetts encontró que el 74% de las infecciones ocurrieron entre aquellos que estaban completamente vacunados. Y un informe confidencial elaborado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) reunió otras señales preocupantes de que la variante se propaga más fácilmente entre la gente completamente inoculada de lo que se pensaba.

Los niños menores de 12 años aún no son elegibles para la vacuna contra COVID-19, y los de 12 a 17 años todavía están rezagados en lo que respecta a recibir las inyecciones.

El aumento de la variante Delta ha provocado una serie de cambios en las últimas semanas, desde nuevas pruebas y requisitos de vacunación para los empleados federales, municipales y estatales, hasta la reactivación de las pautas de uso de cubrebocas previamente abandonadas.

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Jonathan Strauss, residente de West Hollywood, tiene dos hijos de 5 y 2 años, y comentó que le parece “muy bien el regreso de los requisitos de uso de cubrebocas para interiores”.

La familia se encontró recientemente con un hombre vacunado y sin mascarilla en una heladería, quien les mencionó que no tenía idea de que todavía no hay un antígeno disponible para niños menores de 12 años.

“Lo que más debo recalcar a los demás es que todavía hay muchos miembros de nuestra comunidad que no pueden ser inmunizados, ya sea por razones de edad o de salud, y que teóricamente pueden ser infectados por personas vacunadas”, señaló Strauss, de 41 años.

A pesar del riesgo, él y su esposa esperan que el aumento del número de casos en Los Ángeles no impida que las escuelas abran en el otoño, siempre y cuando los centros educativos sigan siendo diligentes en el uso de cubrebocas, las pruebas y otros procedimientos de seguridad.

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El jueves, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUS por sus siglas en inglés) anunció que todos los estudiantes y empleados deberán realizarse pruebas semanales de coronavirus, estén vacunados o no.

Muchos expertos en salud subrayaron que seguir adelante con los planes de reapertura de escuelas todavía tiene sentido.

Swann publicó recientemente un informe que encontró que, sin el uso de cubierta facial en las escuelas, un 70% adicional de los niños podrían infectarse con el coronavirus en tres meses. Su investigación también muestra que incluso si se requiere el uso de mascarillas sanitarias en todos los campus, todavía espera que el 40% de los estudiantes de la escuela primaria se infecten dentro de los primeros tres meses.

Aun con ese conocimiento, indicó, los campus deberían reabrir para el año escolar 2021-22, con estrategias de mitigación adicionales implementadas.

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“Las escuelas, los condados y los estados pueden aumentar las pruebas en su población y la comunidad, lo que también ayudará a frenar la propagación de la enfermedad”, señaló.

A medida que se propaga la variante Delta, los funcionarios de salud pública continúan vigilando de cerca las cifras de vacunación, que siguen siendo lamentablemente bajas entre los jóvenes.

“Está muy claro que los índices de inoculación entre los jóvenes en general, en Los Ángeles, son mucho más bajos en comparación con las personas mayores, y tienen mayores oportunidades para entremezclarse”, informó la directora de salud pública del condado, Bárbara Ferrer, durante una conferencia de prensa el jueves.

La brecha más grande permanece no solo entre los jóvenes, sino también entre algunos jóvenes de color.

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Solo el 24% de los negros y el 33% de los latinos de 12 a 15 años habían recibido al menos una inyección, según los datos que presentó Ferrer, en comparación con el 50% de los blancos y el 76% de los asiáticos en ese grupo de edad.

En total, alrededor del 50% de los adolescentes en Los Ángeles, de 12 a 17 años, han recibido al menos una dosis, señaló Ferrer, en comparación con alrededor del 70% de los residentes del condado en general.

Hay indicios de que el aumento de coronavirus se está estabilizando, puntualizó Ferrer, y señaló que la tasa de positividad de las pruebas está comenzando a nivelarse. Pero el índice de positividad del 5.17% sigue siendo mucho más alto que el del 15 de junio, cuando estaba por debajo del 1%.

“Todavía tenemos cerca de 4 millones de residentes en todo el condado que aún no están inoculados”, explicó Ferrer. “El riesgo de una mayor propagación de esta variante dentro de Los Ángeles sigue siendo alto”.

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No todos los padres están ansiosos por enviar a sus hijos de regreso a la escuela.

Deborah Poppink, de 57 años, de Mar Vista, indicó que uno de sus hijos prefiere aprender en casa, mientras que el otro está ansioso por regresar a la clase de teatro, pero no está seguro de cómo funcionará con los cubrebocas.

Poppink, quien anteriormente trabajó como maestra del LAUSD, también está frustrada con el nuevo mandato de pruebas semanales del distrito, y opinó que esencialmente se está pidiendo a las familias inoculadas que carguen con el peso de los no vacunados.

“Si todos estuvieran inmunizados [no] habría necesidad de pruebas semanales”, comentó. También señaló que todavía hay una falta de orientación sobre cuándo y dónde se realizarán las pruebas, y cómo encajarán con las actividades relacionadas con la escuela, como los viajes en automóvil compartido, los equipos deportivos y los padres que visitan los campus.

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“Esta es una crisis de salud pública y me imagino que va a empeorar en lugar de mejorar”, comentó. “Los jóvenes no van a utilizar los cubrebocas todo el día. Incluso en horarios regulares, les gusta escabullirse al baño para vapear o simplemente realizar lo que hacen los chicos”.

Su hija, Delilah, de 16 años, mencionó que está menos preocupada por ella misma que por sus compañeros de estudios que no han sido vacunados.

“No hay forma de saber quién ha sido inoculado”, señaló, “así que no tenemos forma de proteger a los jóvenes no inmunizados”.

Los pediatras siguen preocupados por la propagación de la variante Delta, y Williamson subrayó que los padres deben evitar socializar con personas no vacunadas, incluidos miembros de la familia, “porque entonces pueden llevar el virus a casa con sus hijos”.

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El Dr. Gregory Poland, inmunólogo de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, indicó que los brotes continuos son probablemente inevitables.

Con los niños no inoculados que se preparan para reunirse una vez más en las aulas y en los autobuses, un aumento en las infecciones relacionadas con la reapertura de las escuelas “no puede no ocurrir”, señaló.

Pero la mayoría de los expertos también estuvieron de acuerdo en que un enfoque “sano y seguro” de los protocolos de COVID-19, junto con más adultos haciendo su parte para ser inmunizados, debería al menos eliminar parte del riesgo.

“Si sopesas los riesgos y los beneficios, creo que vale la pena enviar a los niños a la escuela siempre que existan medidas de mitigación”, explicó el Dr. Eric Ball, pediatra del Children’s Hospital de la Orange County Primary Care Network.

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Al igual que Williamson, Ball ha visto un aumento en los pacientes con coronavirus en las últimas semanas, con la gran mayoría de infecciones entre adolescentes no inoculados y niños que son demasiado pequeños para ser vacunados. Los casos se presentan de diferentes maneras, agregó, desde niños pequeños con síntomas similares a los de un resfriado hasta adolescentes que se están poniendo “bastante enfermos”.

Los sentimientos de miedo y tristeza que experimentó el año pasado se han convertido en frustración, explicó, ya que los adultos podrían haber hecho más para prevenir el aumento actual.

También indicó que la mayoría de los maestros y adultos en las escuelas deberían ser inoculados, y que casi todos los estudiantes de la escuela secundaria y preparatoria ahora tienen la oportunidad de aplicarse la vacuna.

“Así que ese debería ser nuestro impulso en este momento”, enfatizó Ball. “Asegurarnos de que vacunamos a la mayor cantidad posible de personas, para proteger a los niños que son demasiado pequeños para ser inoculados”.

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La redactora del Times, Melissa Healy, contribuyó a este artículo.

Si quiere leer este artículo en inglés, haga clic aquí.


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