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Los investigadores examinan el papel del bloqueo portuario sin precedentes en el derrame de petróleo

A person lounges on a beach in Seal Beach as container ships wait to dock.
Una persona descansa en una playa en Seal Beach, el 1º de octubre, mientras los barcos de contenedores esperan para atracar. Los atascos de tráfico en alta mar obligaron a los navíos a esperar mucho más allá de sus zonas habituales, y a arrojar sus enormes anclas cerca de plataformas petroleras.
(Jae C. Hong / Associated Press)

Mientras los puertos de Los Ángeles y Long Beach enfrentan un estancamiento sin precedentes, los investigadores intentan determinar qué papel jugaron las rutas marítimas congestionadas en el derrame masivo de petróleo que afecta la costa del condado de Orange desde principios de este mes.

Los investigadores están tratando de determinar posibles problemas con la forma en que los barcos anclan o se alejan de la costa en largas filas causadas por la creciente demanda de los consumidores y las cadenas de suministro interrumpidas durante la pandemia.

Las autoridades creen que un barco anclado frente a Huntington Beach chocó contra una tubería submarina, posiblemente meses antes de que el petróleo comenzara a derramarse en el océano. No está claro cómo un buque llegó a echar el ancla en un oleoducto cuando se supone que la ubicación de los navíos debe estar cuidadosamente orquestada para evitar tales contratiempos.

Pero los atascos de tráfico en alta mar han obligado a los barcos a esperar mucho más allá de sus zonas habituales, y a arrojar sus enormes anclas cerca de plataformas petroleras y de una infraestructura submarina de tubos para transporte de crudo.

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La Guardia Costera y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) se están enfocando en un período a principios de este año cuando los fuertes vientos pueden haber desplazado grandes embarcaciones sobre el oleoducto. Puntualmente, examinan qué barcos se encontraban en las cercanías el 24 y 25 de enero, además se encuentran recopilando datos sobre cada buque que pasó cerca del oleoducto desde octubre pasado. En las próximas semanas, esperan abordar varios navíos extranjeros para evaluar si estuvieron anclados cerca del oleoducto en el último año.

Los investigadores de la Guardia Costera examinaron varios barcos que estaban en el área en los días previos a la fuga y concluyeron que ninguno de ellos es probablemente responsable del daño al oleoducto, inspeccionado por última vez en octubre de 2020.

Sin embargo, Jason Neubauer, capitán de la Guardia Costera de EE.UU, señaló que no se descartó por completo ningún barco. Los investigadores se centran principalmente en el tráfico en el puerto de Long Beach, pero también en el de Los Ángeles.

Un impacto inicial de un navío pudo haber movido la tubería sin romperla. Otra colisión, o posiblemente un evento geológico, podría haber “aumentado o causado la fractura”, explicó Neubauer.

Los puertos de Los Ángeles y Long Beach se encuentran entre los más activos del país. El 19 de septiembre, un récord de 73 buques portacontenedores y 97 de todo tipo estaban anclados a la espera de ingresar a los puertos, algunos en una “zona de deriva” utilizada para el tráfico desbordado.

Hasta 2020, era típico que solo un buque portacontenedores estuviera anclado en alta mar.

Este martes por la mañana, el atasco se redujo a 30 portacontenedores que se dirigían al Puerto de Los Ángeles y 28 con destino al Puerto de Long Beach.

A medida que los compradores y minoristas se preparan para las fiestas de fin de año, es probable que se intensifique la presión sobre los puertos. Se espera una escasez de todo, desde bicicletas hasta productos electrónicos, sin mencionar los juguetes de moda de la temporada.

El martes, la representante Michelle Steel (R-Seal Beach) presentó una legislación que busca prohibir que los buques de carga estén inactivos o fondeados a 24 millas náuticas o menos frente a la costa del condado de Orange. Los barcos inactivos son “una crisis ambiental y de salud pública”, afirmó.

Además de la Guardia Costera y la NTSB, el fiscal general de California y la oficina del fiscal de distrito del condado de Orange iniciaron investigaciones sobre el derrame. Estas podrían dar lugar a cargos penales y sanciones civiles, además probablemente se utilizarán en varias demandas colectivas contra Amplify Energy, el propietario del oleoducto, según los expertos legales.

Para Neubauer, un barco grande enfrentado a condiciones difíciles podría no saber que su ancla tocó una tubería. En un incidente de 2018 en los Grandes Lagos, el ancla de una barcaza atravesó tres cables submarinos y dos tuberías, lo cual provocó un derrame de petróleo de 800 galones. La tripulación no se enteró de inmediato del accidente.

En el condado de Orange, un desgarro de 13 pulgadas en el oleoducto provocó que un mínimo de aproximadamente 24.696 galones y un máximo de 131.000 galones de petróleo se vertieran al océano, lo cual derivó en una mancha que impregnó la costa durante más de una semana.

El petróleo tocó Huntington Beach el 3 de octubre. Las bolas de alquitrán llegaron hasta el sur del condado de San Diego, ensuciando las playas, matando la vida silvestre y generando la necesidad de una limpieza masiva.

Los investigadores planean retirar la sección agrietada de la tubería y llevarla a un laboratorio para que los expertos en metalurgia de la NTSB puedan determinar cuándo se dañó, y en qué momento comenzó a gotear.

Thomas Curwen, redactor de planta de The Times, contribuyó con este artículo.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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