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La variante Omicron agrega un nuevo peligro a la temporada navideña en California y otros sitios

Una clínica en San Rafael.
(Justin Sullivan / Getty Images)

Una variante del coronavirus recientemente identificada que ya generó restricciones globales en los viajes y sacudió los mercados financieros podría hacer que la temporada navideña sea aún más peligrosa en California y en todo el país.

Incluso antes de que se descubriera la variante Omicron, los funcionarios de salud advirtieron sobre una ola invernal de COVID-19 a medida que la sociedad se reagrupa para los eventos festivos y los viajes, y el clima frío mantiene a más personas en el interior. Si bien no está claro cuán peligrosa es la nueva variante, está agregando urgencia a los esfuerzos para vacunar a más individuos, aplicar dosis de refuerzo para aquellos con inmunidad menguante, y para seguir las reglas de uso de mascarilla y otras pautas de seguridad, aseguran los expertos.

“Esto agrega otro recordatorio de que hay más variantes nuevas que están potencialmente incubando”, señaló el Dr. Eric Topol, director del Scripps Research Translational Institute, en La Jolla. “Entonces, en todo caso, el lado positivo de Omicron es que es una llamada de atención para todas aquellas personas que piensan que estamos al final de esto. No, no lo estamos, desafortunadamente no es así en absoluto”.

Si bien no se han detectado casos de la variante Omicron en Estados Unidos, muchos expertos consideran que es probable que ya esté aquí, dada la falta de secuenciación genómica sistemática del país, que lo señalaría.

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La variante, identificada por primera vez en Sudáfrica en medio de un aumento en las infecciones allí, tiene más mutaciones de las que han visto los científicos, incluidas algunas que pueden hacer que el virus sea más resistente a la inmunidad generada por infecciones o vacunas previas. Pero no se sabe mucho, incluso si es más transmisible, provoca casos más grave o reduce la eficacia de las vacunas. “Estamos en una batalla constante con este virus”, destacó la Dra. Kirsten Bibbins-Domingo, directora del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de UC San Francisco. “Tenemos que estar siempre atentos, y no hay que reaccionar de forma exagerada a esto ni asumir que no existe la amenaza”.

California entrará en diciembre en mejor forma que muchos otros estados. Los nuevos casos de coronavirus disminuyeron ligeramente en las últimas semanas después de un aumento a fines de octubre. Pero sigue habiendo centros clave en California, donde el impacto de la variante Delta en los hospitales continúa siendo alto; en el Valle Central, algunos están colmados de pacientes con COVID-19.

Casi el 64% de los californianos están completamente vacunados, según el rastreador de vacunas de The Times, pero esa cifra es demasiado baja para frenar un quinto aumento esperado durante este invierno. Se registró un alza en la demanda de vacunas entre los niños de cinco a 11 años y el interés en los refuerzos está incrementando, pero a las autoridades les preocupan las tasas mediocres de inoculación entre los adultos jóvenes.

El espectro de una nueva variante potencialmente peligrosa surge mientras muchos informan una sensación abrumadora de fatiga pandémica, a medida que la crisis de salud se acerca a su tercer año.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) nombró a la variante ‘Omicron’, el viernes, y rápidamente la clasificó como ‘preocupante’. La noticia llevó a varios países, incluido Estados Unidos, a restringir los viajes desde Sudáfrica y otras naciones africanas. Las restricciones regirán desde este lunes.

“Claramente ha existido durante semanas. Se ha estado moviendo en silencio. Toma un tiempo para que este tipo de cosas llamen la atención”, señaló el Dr. Robert Schooley, profesor de enfermedades infecciosas en la Facultad de Medicina de UC San Diego. Aun así, dijo, es difícil predecir cuándo podría aparecer en California. “Una de las cosas que lo dificulta es que es posible que la hayamos visto por primera vez en Sudáfrica porque allí hay un sistema más sofisticado de seguimiento de variantes”, expuso. No hay evidencia de que ésta surgiera allí, agregó; podría haber comenzado en cualquier lugar conectado con esa nación.

Si bien restringir los viajes podría tener beneficios, es poco probable que evite que la variante se propague, añadió. “Nos dará más tiempo para entender sus propiedades, para convencer a las personas que no han sido vacunadas de que es el momento de hacerlo, pero no evitará que se globalice”, destacó, “vivimos en un mundo global”.

La variante tiene alrededor de 50 mutaciones, agregó Topol. De ellos, 30 están en la proteína de picos, que es el objetivo de las vacunas y de algunas terapias con anticuerpos monoclonales, según el Dr. Robert Kim-Farley, epidemiólogo y experto en condiciones infecciosas de la Escuela de Salud Pública Fielding, de UCLA.

“Entonces, la preocupación es, ¿esta variante tendrá alguna capacidad para esquivar, por así decirlo, nuestras vacunas y algunas de nuestras terapias?”, se preguntó Kim-Farley.

Las primeras observaciones sugieren que podría ser, ya que se informaron infecciones en personas vacunadas, según Topol. “Sabemos que también se están produciendo casos en inmunizados, y con múltiples vacunas”, dijo. “Eso es, en sí mismo, preocupante. Y al observar la estructura del virus, podría tener el potencial de anular básicamente nuestra respuesta inmunológica”.

Los datos iniciales sugieren que la variante causa casos leves, según muchos de los episodios seguidos en Sudáfrica, destacó Topol.

Eso tendría sentido desde un punto de vista evolutivo, ya que es ventajoso que un virus se vuelva más infeccioso pero menos virulento, según Kim-Farley. “Si un patógeno se vuelve tan severo que está matando a la mayoría de las personas, entonces no viajará mucho, porque necesita individuos que puedan transmitirlo a otras”, expuso. “Entonces, en cierto sentido, el virus busca aumentar la transmisibilidad y, por lo general, disminuir su gravedad”.

Pero aunque los científicos pueden hacer conjeturas sobre cómo se comporta la variante en función de su estructura genética y los reportes iniciales, se necesitan más pruebas y observaciones. “En este momento, todas estas preguntas siguen en el aire, y por eso hay un escrutinio tan intenso en Sudáfrica y en países de África austral, así como ahora el hecho de que se ha advertido también en Reino Unido, la República Checa y Bélgica”, añadió Kim-Farley. “La guardia está activa en todas partes para buscar esta nueva variante, porque sin duda se hallará en otros sitios”.

La variante también se encontró en viajeros a Israel y Hong Kong; Alemania e Italia reportaron casos el sábado por la tarde.

Cuando se trata de lidiar con Omicron, California está bien posicionada en comparación con gran parte del país, porque los funcionarios electos han estado en gran medida de acuerdo con los expertos en salud pública sobre la imposición de métodos de control como los requisitos de vacunación y el uso de mascarilla, destacó Kim-Farley.

Incluso si la variante se extendiera y generara un aumento en los pacientes hospitalarios aquí, el sistema de salud ha tenido mucha práctica para resistir este tipo de picos. Ese panorama puede ser algo más complicado en el Valle Central, donde los funcionarios ya esperan un invierno difícil debido a las tasas de vacunación relativamente bajas.

La tasa de inmunización completa en todo el estado de California es ligeramente más alta que el promedio de EE.UU, estimado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en 60%, pero sigue estando “bastante por debajo de lo óptimo”, remarcó Topol. “Necesitamos que al menos el 90% de las personas estén vacunadas o hayan tenido una infección reciente por COVID confirmada, y ni siquiera estamos cerca”, dijo, y agregó que esto deja a millones de californianos en necesidad de obtener inmunidad. “Somos muy vulnerables aquí y puede cambiar rápidamente. Una vez que se pone en marcha, se vuelve exponencial; lo hemos visto repetidamente y todavía no hemos aprendido esa lección”.

Además, instó a las personas a tomar precauciones adicionales durante las reuniones festivas, incluidas pruebas para los asistentes y la organización de eventos al aire libre o, si son en interiores, al menos tener la precaución de dejar ventanas abiertas e incluir dispositivos de filtración de aire.

Bibbins-Domingo agregó que las tácticas de “sentido común” incluyen usar mascarilla y evaluar si se debe optar por “situaciones de viaje más riesgosas”.

Los científicos también deberían aumentar la frecuencia del análisis profundo de los resultados de las pruebas de COVID, agregó. “Cuando vas a hacerte una prueba de PCR, por ejemplo, en este momento, esta solo dice si el hisopo entregado tiene el virus presente o no”, señaló. “Pero podemos tomar ese mismo hisopo e ir directamente a las piezas de ADN que permiten caracterizar ese virus hasta su nivel molecular”.

Ahora que los científicos de Sudáfrica levantaron alarmas sobre Omicron, es probable que sus pares de EE.UU lleven a cabo esa investigación más rigurosa con mayor frecuencia, comentó Bibbins-Domingo.

Lo más importante que pueden hacer las personas es vacunarse y recibir refuerzos cuando sean elegibles, porque incluso si la variante quita efectividad a las dosis, éstas ofrecen cierta protección y continúan siendo la mejor herramienta para combatir la enfermedad, remarcó Kim-Farley. Se prevé que los fabricantes podrán ajustar rápidamente las formulaciones para tener en cuenta la variante si es necesario, de manera similar a cómo se ajusta la vacuna contra la gripe cada año, añadió.

Por sobre todo, el surgimiento de la variante arrojó una luz sobre aquello que se necesitará para controlar la pandemia: solidaridad global. “Realmente deberíamos pensar en el mundo como un cuerpo humano”, dijo. “Y si tenemos una llaga en el pie, el cerebro no diría: ‘No tengo que preocuparme por eso; es solo el pie’, porque en última instancia, esa llaga podría infectarse, y todo el cuerpo muere”.

El redactor de planta de The Times Luke Money contribuyó con este artículo.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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