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La literatura fue un escape a su realidad, ahora sueña en crear personajes de fantasía para Disney

Wilian Arias muestra parte de su prolífica producción literaria la cual se ha enfocado en obras de fantasía.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

El abuso que el escritor salvadoreño Wilian Arias vivió en su infancia lo empujó hacia el suicidio, al no lograr su cometido se sumergió en la literatura de forma desenfrenada, de modo que la creación de personajes imaginarios le sirvió de desahogo en la búsqueda de su paz interior.

“He sido una persona que he tenido problemas de depresión, no he sido muy sociable, soy bastante ermitaño; como no tenía amigos, prefería escribir”, reconoció Arias, autor de 8 libros y varias obras de teatro, quien empezó a hilvanar su primera novela a los 13 años de edad.

Este escritor confiesa que sus problemas no los podía solucionar, pero por medio de la literatura le encontraba respuesta a las dificultades de los protagonistas de sus obras. “En realidad yo estaba solucionando mis propios problemas a través de un personaje”, reconoció.

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Arias, de 34 años, nació en el departamento de La Unión, en el oriente de El Salvador. Su infancia transcurrió en medio de plantaciones de maíz y caminos de terracería que recorría diariamente a pie durante una hora para llegar a la escuela más cercana.

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“A mí me tocaba ir a traer leña, a veces iba a sembrar maíz y traer agua en cántaros”, detalló sobre sus asignaciones infantiles para ayudar a su mamá, quien trabajaba vendiendo comida y tortillas, también lavaba y planchaba ropa para diferentes familias en el municipio El Sauce.

Wilian Arias es autor de cuatro novelas y cuatro libros de cuentos.
Wilian Arias es autor de cuatro novelas y cuatro libros de cuentos.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

En la escuela, cuando estaba en quinto grado se interesó por la lectura y la escritura. Le pareció apasionante hacer reseñas de libros y, al mismo tiempo, comenzó a trazar las primeras ideas para una novela que tardó tres años en completar, la que tituló “La novia de negro”.

“Cuando hice el primer libro, todo mundo me decía: ‘Son puras tonterías’”, relató sobre los comentarios que le auguraban poco futuro en la literatura.

El autor cuenta que siempre andaba con un cuaderno para anotar ideas, también tomaba apuntes en servilletas y hasta en trozos de papel higiénico, pues cuando llegaba la inspiración trasladaba sus pensamientos en lo primero que encontraba.

Al perder sus empleos, Silvia Navas y Elba Argueta encontraron un trampolín para hacer fluir sus habilidades y crear su propio negocio de postres.

En su tierra natal, Arias escribió tres libros, pero de ellos solo ha publicado uno. Los otros dos están esperando el momento apropiado para salir a la luz.

Al llegar a Estados Unidos siguió escribiendo. En la actualidad tiene publicadas cuatro novelas: “La novia de negro”, “Mala y modesta”, “Rosa, la mentirosa” y “La desconocida asesina”, las cuales están disponibles en Amazon.

También ha escrito cuatro libros de cuentos: “Dos veces princesa”, “Amor sin cara”, “Los secretos de la princesa Leah” y “Melanie: los ojos del amor”, éste ultimo también está en inglés.

“La literatura, para mí, es un vuelo a la imaginación, es como un escape de la realidad”, confesó el autor, detallando que tiene diferentes borradores de libros en cuadernos que conserva en su departamento en Los Ángeles, en donde vive desde el 2015.

"La novia de negro" es la primera novela del escritor salvadoreño Wilian Arias.
“La novia de negro” es la primera novela del escritor salvadoreño Wilian Arias.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

Su adaptación a la sociedad estadounidense ha sido compleja, aseguró el escritor. En parte lo atribuye a una lucha interior que lo empujó al intento de suicidio. El séptimo intento ocurrió en la víspera de su cumpleaños 19, cuando vivía en Washington, D.C.

El propio día de su natalicio se encontraba en el séptimo piso de un hospital psiquiátrico, en el estado de Maryland. En ese centro asistencial, comenzó a ver las luces del exterior y se puso a pensar que no estaba disfrutando su vida por algo que no podía cambiar.

Después de recapacitar, llamó a una enfermera y le dijo que necesitaba decirle lo que él era y lo que había pasado.

“Era muy duro estar encerrado en un closet emocional, era mi mente la que se negaba a aceptarse”, confesó sobre lo que revolvía su interior desde su infancia.

Todo comenzó a la edad de 10 años. Arias cuenta que fue víctima de abuso sexual por parte de un ahijado de su abuela. Lo más doloroso, dijo, es que luego del desmán el niño le contó a su mamá lo ocurrido, pero ella no lo tomó en serio. “El hijo de la comadre es incapaz”, contestó.

“Cuando eso pasó entré en depresión por completo”, aseguró.

En El Salvador intentó suicidarse en dos ocasiones. En Washington, D.C., a donde llegó en el 2005, quiso quitarse la vida cinco veces más.

Eulalia Chávez Huinac, originaria de Quetzaltenango, se coloca con hieleras y termos a vender sus productos en una acera del vecindario Westlake

Después de que la enfermera escuchó su historia, los médicos llamaron a la mamá y a sus hermanos. En una habitación del hospital, ante todos sus familiares Arias confesó que era gay, algo que le quitó un peso de encima, y pareció que a partir de ahí empezó otra vida.

“Me sentí libre, porque pude sentir que era yo, ya no tenía que ocultar, fingir”, aseguró.

Al salir del hospital, permaneció en un centro juvenil por seis meses, luego se fue a vivir solo a Virginia, en donde estuvo por nueve años antes de mudarse a California.

Desde que aceptó su identidad, Arias desarrolló fragmentos e ideas sobre el tema LGBT y los convirtió en libros. El primero de ellos fue la novela “Amor prestado” y el segundo es el cuento “Príncipes del amor”, que publicará en enero de 2022, entre otras obras escritas por este autor.

“Tenía que darle una oportunidad a mi propia comunidad gay”, aseguró, indicando que antes tenía temor a que lo atacaran por enfocarse en este tema, aunque destaca que la mayoría de sus libros son sobre fantasía y romance porque desea inspirar a que otros luchen por sus sueños.

Wilian Arias muestra el libro “Príncipes del amor” que será publicado en enero de 2022.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

En medio del tormento, Arias siempre busca rescatar lo positivo porque, a su juicio, “los buenos recuerdos son más que musas” y, por esa razón, al estar en víspera de la Navidad evoca los momentos divertidos al visitar la casa de su abuela materna para esta temporada.

En honor a su abuela, escribió el libro “Blanca Reina”, en el que se inspira en la Navidad, el cual no ha sido publicado todavía porque lo ha sometido a un concurso literario en España.

“Todos los nietos dormíamos en el piso, poníamos un arbolito y lo llenábamos de luces, también íbamos a las ruedas (juegos mecánicos) y las toreadas”, rememoró el escritor.

“La Navidad es amor, tiempo de perdonarse a sí mismo, paz, buenos deseos para ti y los demás”, agregó.

José Zelaya, el único diseñador y animador digital salvadoreño de Disney Television Animation, de niño soñaba con “trabajar para Mickey Mouse”.

Al ver lo que ha logrado, Arias considera que todo es posible, y ahora su sueño es que uno de sus personajes sea representado por Disney, pues no olvida que en su infancia veía películas en blanco y negro de esa compañía, las cuales le activaban su imaginación.

“Mi sueño es trabajar para Disney como escritor, para no dejar morir la fantasía”, apuntó.

“La fantasía es hermana de la fe, es un bastón para seguir adelante y continuar soñando”, valoró el autor.

En su tiempo libre, Arias escribe de forma obsesiva, a veces hasta por ocho horas. Entre tazas de café y música romántica ha acumulado alrededor de 30 libros que tiene en borrador.

Asimismo, ha escrito cinco obras de teatro que ha presentado en Los Ángeles. En el 2020, debido a la pandemia, se pospuso la puesta en escena de “Carmen”, la sexta de ellas.

Mi sueño es trabajar para Disney como escritor, para no dejar morir la fantasía

— Wilian Arias, escritor salvadoreño

“Mi deseo es que mis libros sean leídos, que lleguen al corazón de los lectores”, aseguró el admirador de William Shakespeare, Oscar Wilde, Isabel Allende y Federico García Lorca.

“No hay que dejar de perseguir nuestros sueños por muy difíciles que se vean; uno por conquistar un sueño se cae, levanta, llora y grita. La cosa es no dejar de perseguir el sueño”, concluyó Arias.


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