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Víctor González: cuando estuvo a punto de abandonar su sueño, su carrera comenzó a despegar con los Dodgers

Los Angeles Dodgers relief pitcher Victor Gonzalez works against the Arizona Diamondbacks.
El relevista Víctor González lanza contra los Arizona Diamondbacks, el miércoles. Hace un año, González no quería ser parte de los Dodgers.

(Nick Wagner / Para The Times)

González es ahora un jugador de Grandes Ligas, a sus 24 años

En agosto pasado, cuando todavía existía el béisbol de ligas menores, Víctor González se sentó en el vestuario de la casa club de los Dodgers de Oklahoma City, un poco estupefacto. Estaba a un paso de las Grandes Ligas y no lo podía creer. Había sido un lanzador triple A durante casi dos semanas y estaba tan impactado que todavía no podía dormir bien.

Un año antes, durante aproximadamente un mes, González no quería ser un Dodger. El equipo estaba listo para degradarlo a la liga de novatos y él se negó. En cambio, se fue a su casa en México. Ya no podía soportar la presión, además de todas las lesiones y los resultados frustrantes. Lanzaba 86 mph al año y había estado cuatro meses inactivo después de una cirugía de ligamentos del codo. Salía del montículo llorando. Entonces, huyó.

“No quería tener nada que ver con el béisbol”, afirmó González en agosto pasado. “No deseaba jugar. No había podido hacer las cosas bien. Ya tenía 22 años y no podía mejorar. Estaba en las mismas ligas; no podía avanzar”.

González es ahora un jugador de Grandes Ligas, a sus 24 años. Es un relevista zurdo en un bullpen con el mejor promedio de carreras limpias en la Liga Nacional, en el equipo con el mejor récord en las mayores. Permitió dos carreras en 10 entradas, a lo largo de seis apariciones.

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“Salía después de lanzar y lloraba. Me iba de los partidos llorando porque no podía lanzar strikes”

Víctor González, lanzador de los Dodgers sobre sus sufrimientos en ligas menores

Cada vez que lanza, sus familiares y amigos en Tuxpan, el pequeño pueblo en el estado de Nayarit del que proviene, se agrupan frente a un televisor para mirarlo. Un video de la primera reunión se volvió viral; su novia le envió el clip después del partido.

“Cuando vi ese primer video, fue muy emotivo para mí porque toda mi familia estaba allí”, reconoció González. “Tías y tíos, primos, amigos, mi novia. Ver eso me hizo llorar, porque he pasado por mucho y ellos saben todo lo que he luchado”.

Tuxpan es donde González pasó su breve retiro en el verano de 2018.

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Había lanzado para los Great Lake Loons, el equipo de baja A de los Dodgers, y no era bueno. En seis aperturas, registró una efectividad de 5.61 en 25 2/3 entradas. Los oponentes batearon .314 con un porcentaje de en-base más slugging de .819. Voló a casa después de permitir cinco carreras en 4 2/3 entradas contra los Dayton Dragons.

Tres días después de su estadía en casa, estaba jugando a las cartas con amigos cuando se dio cuenta de que había cometido un error. “Todos decían: '¿Qué haces aquí?’”, recuerda González. “‘No estudiaste. No tienes una carrera. Para cuando estudies y te gradúes, serás viejo’”.

El lanzador de Oklahoma City Víctor González
El lanzador de Oklahoma City Víctor González calienta antes de un juego de la Liga de la Costa del Pacífico, en agosto de 2019.


((Nick Wagner / Para The Times))

González quería volver a lanzar, pero no en Estados Unidos. Preguntó a los Dodgers si podía terminar el año en México. La organización le respondió que no. Los Dodgers querían que él lanzara en las ligas menores, bajo su supervisión. Entonces, regresó y fue enviado a Ogden, un equipo afiliado de la liga de novatos. La frustración no terminaba; permitió 13 carreras en ocho entradas en cuatro apariciones. “Salía después de lanzar y lloraba”, recordó González. “me iba de los partidos llorando porque no podía lanzar strikes”.

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González conoció a Julio Urías en una exhibición cuando tenía 15 años, el mismo año en que su padre fue apuñalado y asesinado. Terminaron en el mismo equipo en la Liga Mexicana de Béisbol, los Diablos Rojos del México, antes de firmar con los Dodgers en 2012.

González firmó por $400,000 en julio. Urías lo hizo por $450,000 un mes después, y se convirtió en una promesa muy publicitada, para después llegar a las mayores como un fenómeno de 19 años.

González, mientras tanto, no podía encontrar su lugar. Nunca fueron compañeros de equipo en las menores, pero se reunieron en 2017 después de que ambos se sometieran a cirugías importantes. González fue intervenido en los ligamentos del codo (una cirugía que se conoce popularmente como ‘de Tommy John’ en el béisbol) en marzo. Urías fue operado de la cápsula anterior unos meses después. Se rehabilitaron y convivieron en Arizona. Urías se convirtió en su mentor.

“Honestamente, y digo esto con todo mi corazón, siento que es el mejor amigo que he tenido hasta ahora en el béisbol desde que llegué aquí", reconoció Urías, de 24 años, en español. “Desde las ligas menores hasta toda mi trayectoria, siento que es el mejor amigo que he tenido. Trato de darle muchos consejos porque ha pasado por bastantes dificultades familiares. Intento estar allí para él como un hermano”.

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Urías compartió lo que aprendió sobre ser un jugador de Grandes Ligas, cómo comportarse en la casa club y mantenerse positivo cuando las cosas van mal.

Oklahoma City pitcher Victor Gonzalez
Víctor González calienta en el bullpen antes de un partido con Oklahoma City, en agosto de 2019.


((Nick Wagner / Para The Times))

“Me decaía rápidamente”, reconoció González. “Cualquier cosa menor que sucedía en el juego, ya no quería lanzar más. Entonces, comencé a aprender esas cosas”.

El consejo no resonó de inmediato cuando regresó a los juegos, en 2018. Pero encontró la motivación lanzando ese invierno en México, donde los veteranos, incluido Sergio Romo, le dieron más sugerencias. Se reportó a los entrenamientos primaverales pensando que los Dodgers lo liberarían si no lanzaba bien. Entonces fue cuando todo hizo clic.

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Su bola recta de 90 y tantos resurgió para complementar su curva rápida. La confianza y un rápido ascenso en el sistema de los Dodgers vinieron después, en 2019. Lo enviaron a Rancho Cucamonga, el afiliado de alta A de la organización, por primera vez al comenzar la temporada. Después fue ascendido a Tulsa doble A, a mediados de mayo. Llegó a la triple A seis semanas después.

Se reportó a Oklahoma City como relevista porque los Dodgers creían que podía ayudar al equipo de Grandes Ligas a lanzar más rápidamente desde el bullpen. No recibió la llamada en 2019, pero los Dodgers lo colocaron en la lista de 40 hombres en noviembre, para protegerlo del Draft de la Regla 5.

El 31 de julio, dos años después de que les dijera a los Dodgers que ya no quería jugar más, González subió al montículo en Chase Field contra los Diamondbacks de Arizona, para debutar en las Grandes Ligas. Permitió una carrera en tres hits en una entrada. Desde entonces, ha permitido una carrera con nueve ponches y una base por bolas en sus nueve entradas.

“Para él, cuanto más juegue, creo que más cómodo se sentirá", observó el entrenador de pitcheo de los Dodgers, Mark Prior. “Obviamente tiene un techo alto y muchas ventajas. Víctor nos va a ayudar”.

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Es una declaración que González no hubiera creído hace apenas un año. Llegar al umbral fue alucinante, pero ahora es un jugador de Grandes Ligas, y en Tuxpan lo están mirando.

For the original story in English, please click here.


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