De Fernando Valenzuela a Julio Urías: Tres generaciones cumplen un ciclo de pasión por los Dodgers

De izq. a der.: Zenaido, George, Jonathan y Venezia Garza.
(JAD EL REDA / LA TIMES EN ESPAÑOL)
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La familia Garza ha sido fanática de los Dodgers desde la era de la Fernandomanía y 32 años después viven otro momento especial con el talentoso Urías

“Y volver, volver, vooolver…” fue el cantar y sentir de los 15.036 aficionados, que tras un año y cinco meses de ausencia en Dodger Stadium, pudieron volver a los brazos del gigante inmueble de Chavez Ravine otra vez.

Los Dodgers enfrentaron a los Nacionales de Washington el viernes, en lo que era el inicio de una miniserie de tres juegos de fin de semana, que vivió la entrega de los anillos y la develación del banderín de campeones de la Serie Mundial de 2020, además de un tributo al legendario Tommy Lasorda el sábado y los 40 años de la “Fernandomanía” en honor al también histórico Fernando Valenzuela el domingo.

Durante la larga ausencia, algunos aficionados pudieron disfrutar de juegos de los Dodgers en su año de campeonato, pero no pasaron más allá del estacionamiento, en donde la organización instaló pantallas gigantes durante los playoffs. Muchos volvieron a visitar el Dodger Stadium cuando este sirvió como un centro de pruebas y aún funciona para aplicar vacunas contra el coronavirus.

La última vez que ellos pudieron ver a su equipo en vivo fue el 10 de octubre de 2019, curiosamente contra los Nacionales, quienes vencieron a los Dodgers en la Serie Divisional de la Liga Nacional provocando abucheos y reclamos de la afición sobre la novena de Dave Roberts.

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En esta ocasión, no tuvieron nada que reclamar, pues la algarabía de los pocos presentes hizo vibrar a todo pulmón durante la entrega de los anillos que representaba su séptimo campeonato en las Grandes Ligas, además del triunfo en el primer juego en casa en la temporada.

Mientras se mantenía distanciado a los demás aficionados, Zenaido Treviño Garza portaba una sonrisa de oreja a oreja que era más grande que su tapaboca, que cubría la mitad de su rostro.

“Esperé 32 años para vivir esto de nuevo”, dijo el fiel aficionado de 86 años a LA Times en Español. “Es una emoción grande porque para mi los Dodgers son los número 1, son mi equipo desde 1966”.

El oriundo de Monterrey no quería perderse el histórico momento en el que los Dodgers colgaban el banderín de campeones, por lo que, junto a su hijo George y su nieto Jonathan, decidió volver al Dodger Stadium en lo que fue una tarde calurosa angelina.

El amor por los Dodgers ha pasado por tres generaciones entre los Garza, que se estableció aún más fuerte con la Fernandomanía.

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“Cuando vino Fernando Valenzuela”, recordó el patriarca. “Ese es el héroe que me inspiró más en el béisbol porque venían a batearle y los dejaba parados ahí. Yo me preguntaba que cómo es posible que ni hablar inglés sabía y lograba hacer todo eso. Desde ahí nació. Fue un orgullo mexicano y le abrió el camino a la gente latina en el béisbol”.

Ese mismo sentir y pasión por su equipo, trató de que su hijo lo sintiera de la misma forma.

En el regreso de la afición angelina al Dodger Stadium por primera vez desde octubre de 2019, el sistema de concesiones del estadio falló, ocasionando que los fans abarrotaran los puestos de comida

“Yo a ellos traté de que disfrutaran todo eso, que jugaran cuando estaban chicos”, recordó el residente de Los Ángeles. “Este es el momento que más quería volver a vivir, con mi hijo y con mis nietos… ¿Qué más quiero?”.

Para George Garza, de 54 años, fue igual de importante vivir el momento del regreso del béisbol al Dodger Stadium, aunque por primera vez en mucho tiempo no obtuvo los boletos de temporada debido al COVID-19.

“Estuvimos en la Serie Mundial anterior en el Juego 7 y lamentablemente vimos cómo perdieron”, dijo George. “Somos una familia con pasión por los Dodgers, estar aquí con mi hijo Jonathan y mi hija Venezia, eso vale todo. Recuerdo venir con mi padre a la Serie Mundial del 81, además de vivir el jonrón de Kirk Gibson [en 1988] y muchos más, por lo que traer a mi padre aquí, es para honrarlo, eso me hace feliz”.

Al igual como hizo su padre, George instó en Jonathan, el tercero en la generación, la pasión por el béisbol y los Dodgers. “Él ha crecido conmigo viniendo al estadio, ha jugado béisbol, es un fanático y el más grande seguidor de los Dodgers. Este también es una salida de despedida para mi hija, Venezia, que fue aceptada en la Princeton University, entonces significa mucho todo esto para nosotros estar aquí”.

Jonathan dice que vive algo similar a lo que vivieron su padre y abuelo con Valenzuela, con la actuación de Julio Urías, quien cerró el triunfo ante los Rays de Tampa Bay en el Juego 6 de la Serie Mundial y ganar el anhelado campeonato.

Con Urías, el más joven de la generación, dice que su familia ha completado un ciclo.

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“Le había contado a mi abuelo sobre cómo un nuevo super prospecto mexicano firmó con los Dodgers a los 16 años”, dijo Jonathan de 34 años. “El equipo lo encontró camino a explorar a Yasiel Puig y se encontraron con dos monedas de oro. No solo se convirtió en una superestrella mexicana, siguió los pasos de Fernando. Lo que hizo especial verlo ganar la Serie Mundial para mí, fue que este era mi Fernando. Pude verlo con mi abuelo y él siempre será una leyenda no solo para los Dodgers, sino para nosotros”.

Jonathan espera seguir esa tradición familiar sobre la pasión de los Dodgers.

“Me gustaría poder algún día también compartir esto con mi propio hijo”, dijo, “porque son sentimientos especiales”.

Con mucha suerte, emoción y cambios

Durante la ausencia de los aficionados en el 2020 en el Dodger Stadium, el estadio vivió algunos cambios alrededor del inmueble como parte de una reestructuración y mejoras para la experiencia de los fanáticos que asisten a los juegos.

La creación del Centerfield Plaza, se hizo con el fin de crear una “puerta de entrada” con áreas de comida, negocios y más. Además de más ascensores, puentes y accesos para personas que tienen necesidades especiales.

“Me gusta todo lo que se hizo, aprovecharon bien el tiempo”, dijo Yvonne Sotelo, quien asistió al juego del viernes junto a su esposo, Vito. “El estadio se ve increíble con todas las renovaciones y el volver en medio del virus, no me siento con temor por el virus ya que hay buen distanciamiento entre los aficionados”.

Yvonne y Vito Sotelo.
(JAD EL REDA / LA TIMES EN ESPAÑOL)

La pareja de ascendencia mexicana recordó que habían comprado los boletos de temporada en 2020 y “claro, no pudimos estar aquí, pero ahora es increíble vivirlo nuevamente con mi esposo. Hemos esperado mucho tiempo de ver a los muchachos de azul y después de ganar el campeonato, pues la emoción es muy grande”.

Un poco menos de la tercera parte de los 56.000 asientos han sido permitidos por el Condado de Los Ángeles para que el inmueble de la Chavez Ravine pueda albergar aficionados.

“Lloré viéndolos por la TV cuando lo ganaron todo”, recordó la residente de La Puente. “Nos sentimos con suerte el estar aquí porque solo una pequeña cantidad de gente puede estar aquí”.

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Pero la suerte de ella fue más grande aún pues otra persona debía haber estado en su lugar.

“Mi hermano compró el boleto, pero no pudo venir, así que invité a mi esposa”, dijo Vito Sotelo.