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Jasmine Camacho-Quinn gana el oro para Puerto Rico, provocando otro debate de identidad

Jasmine Camacho-Quinn celebrates her win in the women's 100-meter hurdles at the Tokyo Olympics.
(Wally Skalij / Los Angeles Times)

La victoria de Jasmine Camacho-Quinn en los 100 metros con vallas fue un momento de orgullo para muchos puertorriqueños, pero fue objeto de críticas antes de la carrera.

Por segunda vez en la historia, una atleta olímpica que representa a Puerto Rico, un pequeño territorio insular caribeño de Estados Unidos se subió a un podio con la bandera puertorriqueña izada por encima de otras dos mientras sonaba “La Borinqueña”.

Jasmine Camacho-Quinn se secó las lágrimas que corrían por su rostro y bajó su mascarilla blanca durante el himno nacional de Puerto Rico, el lunes en el Estadio Olímpico. Llevaba una gran flor de maga carmesí, la flor nacional, en el pelo, por encima de la oreja izquierda. Más tarde, sin el cubrebocas, sonrió a los aficionados de las gradas que agitaban una bandera de Puerto Rico.

Anteriormente, había ganado el oro en los 100 metros vallas femeninos. En las semifinales del domingo, estableció un récord olímpico. Lo hizo parecer fácil.

“Estoy segura de que todo el mundo está entusiasmado”, dijo Camacho-Quinn después de la carrera, todavía recuperando el aliento. “Solo por el hecho de ganar una medalla para un país tan pequeño, para dar esperanza a los niños. Me alegro de ser la persona que lo hace. Estoy muy contenta con eso”.

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A continuación, rompió a llorar.

Jasmine Camacho-Quinn holds up flowers and the gold medal around her neck.
Puerto Rican hurdler Jasmine Camacho-Quinn poses with her gold medal after winning the 100-meter hurdles on Monday.
(Francisco Seto / Associated Press)

La histórica actuación concluyó con una historia de redención – Camacho-Quinn no logró clasificarse para la final en los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro – y provocó celebraciones en todo Puerto Rico, la diáspora e incluso en el aire.

También desencadenó a los detractores que han mantenido que no es lo suficientemente puertorriqueña para representar a la isla, arrojando luz sobre la compleja identidad nacional de la isla y su ambigua posición dentro del panorama deportivo internacional.

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Camacho-Quinn, de 24 años, procede de la amplia diáspora puertorriqueña; casi 6 millones de personas que viven en EE. UU. se identifican como puertorriqueños, mientras que la población de la isla se ha reducido a 3.2 millones.

Es hija de madre puertorriqueña y padre negro-americano, nació y creció en Carolina del Sur sin hablar español. Fue una estrella en la Universidad de Kentucky, ganando tres campeonatos de la NCAA. Podría haber elegido correr por Estados Unidos, pero optó por Puerto Rico de cara a los Juegos de 2016 como homenaje a su madre.

Las críticas surgieron con su decisión. Ella las ha abordado a lo largo de los años, y ofreció una respuesta desde Japón en un tuit el sábado.

“¿Ven a mi mamá? ¿La mujer puertorriqueña que me parió?”, escribió Camacho-Quinn, en la parte superior de un video donde aparece su madre y otros miembros de su familia celebrando su triunfo.

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El lunes, antes de que Camacho-Quinn ganara el oro en la carrera, la tenista Gigi Fernández, la atleta olímpica de origen puertorriqueño más laureada de la historia, puso en duda las credenciales de Camacho-Quinn en unos tuits que luego fueron borrados. Camacho-Quinn está trabajando para aprender español, una cuestión que Fernández abordó.

Female runners push past the finish line on the track.
Jasmine Camacho-Quinn, left, wins the women’s 100-meter hurdles on Monday.
(David J. Phillip / Associated Press)

“¿Y es puertorriqueña?”, escribió Fernández en español. “¿Habla ella español? ¿Se ha criado en Puerto Rico? Hmm. Qué curioso”.

Los comentarios provocaron una rápida reacción, lo que llevó a Fernández a desactivar su cuenta de Twitter. No era la primera vez que Fernández tuiteaba opiniones polémicas sobre los olímpicos puertorriqueños. En 2016, cuestionó por qué el luchador Jaime Espinal, que nació en la República Dominicana y ganó la plata para Puerto Rico en los Juegos Olímpicos de 2012, fue elegido como abanderado de la nación en los Juegos de Río.

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El lunes, Sara Rosario, la presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico, desestimó las críticas.

“Respeto sus opiniones, pero creo que se equivocan”, dijo Rosario en español. “Cada cuatro años, cuando llegan los Juegos Olímpicos, dan estas opiniones. No me parece que sea algo necesario”.

La victoria de Camacho-Quinn se produjo cinco años después de que Mónica Puig ganara el individual femenino en los Juegos de Río para la tan esperada primera medalla de oro olímpica de Puerto Rico. Hasta entonces, Puerto Rico había conseguido dos platas y seis bronces desde el debut de la isla en 1948. Puig, sin embargo, no fue la primera persona nacida en Puerto Rico -o tenista femenina- en ganar un oro olímpico. Esa fue Fernández.

Fernández ganó medallas de oro en los Juegos de 1992 y 1996 en dobles femeninos para Estados Unidos, no para Puerto Rico. Representó a Puerto Rico en eventos internacionales anteriores, pero Puerto Rico no podía ofrecer una pareja de dobles entre los 240 primeros del ranking mundial para los Juegos Olímpicos.

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Así pues, Fernández, que llegó a ser la número 1 en dobles en 1991, optó por competir en 1992 por Estados Unidos junto a Mary Joe Fernández, la número 9 del ranking mundial de dobles, para mejorar sus probabilidades de ganar. La decisión provocó el desprecio.

A Fernández se le dio la posibilidad de elegir porque los nacidos en Puerto Rico son ciudadanos estadounidenses. Puerto Rico está bajo la jurisdicción de Estados Unidos desde que este país invadió la isla y arrebató su control a España en 1898 en el marco de la guerra hispano-estadounidense, pero ha mantenido su propia cultura y costumbres, con el español y el inglés como lenguas oficiales.

La Ley Jones de 1917 declaró que cualquier persona nacida en Puerto Rico después del 24 de abril de 1898 era ciudadano estadounidense sin derecho a votar en las elecciones presidenciales. Puerto Rico obtuvo más autonomía – pero siguió bajo el control de Estados Unidos – cuando el Congreso aprobó la Constitución de Puerto Rico en 1952.

Cuatro años antes, el Comité Olímpico Internacional, persiguiendo más participantes, reconoció al Comité Olímpico de Puerto Rico a tiempo para los Juegos de Londres. Estados Unidos no intervino. Puerto Rico ha enviado su propia delegación a todos los Juegos de Verano desde 1948, incluidos los Juegos de Moscú de 1980, boicoteados por EE. UU.

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“Para nosotros, es un honor estar aquí”, dijo en español Pamela Rosado, la capitana del equipo de baloncesto femenino de Puerto Rico. “Llevar a Puerto Rico en el pecho, creo, es lo más importante”.

Juan Venegas ganó la primera medalla de Puerto Rico – un bronce en boxeo – en los Juegos de 1948. En 1984, el boxeador Luis Ortiz ganó la primera plata de Puerto Rico. En los Juegos de 2004, Puerto Rico le propinó al equipo de baloncesto masculino de Estados Unidos su primera derrota olímpica con jugadores de la NBA.

Puig se abrió camino hacia el oro en 2016. El lunes le siguió Camacho-Quinn. De cuántas veces más se escuche “La Borinqueña” en el mayor escenario deportivo del mundo podría depender el futuro político de la isla.

La relación de Puerto Rico con Estados Unidos domina su política. Los tres principales partidos políticos de la isla están divididos por las tres principales opciones de estatus: el statu quo, la estadidad y la independencia.

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La estadidad probablemente pondría fin a la soberanía de Puerto Rico en los Juegos Olímpicos y Panamericanos en virtud de la Ley de Deportes Aficionados de 1978, que establece que solo puede existir un Comité Olímpico en Estados Unidos.

Durante su campaña del otoño pasado, el gobernador puertorriqueño Pedro Pierluisi, presidente del Partido Nuevo Progresista, favorable a la estadidad, dijo que esperaba que Puerto Rico pudiera seguir presentando sus propias delegaciones en otras competencias internacionales si la isla era admitida en la unión.

Tanto el COI como el Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos declinaron hacer comentarios al respecto.

“Todo el mundo aquí apoya a Puerto Rico”, dijo Esteban Pagán Rivera, editor de deportes de El Nuevo Día, el mayor periódico de Puerto Rico. “No hay mucha gente que preste atención a Estados Unidos”.

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El lunes, Pierluisi felicitó por Twitter a Camacho-Quinn. Le dio las gracias por unir a la nación, dar felicidad a los puertorriqueños, llenarlos de orgullo y representar a las mujeres puertorriqueñas ante el mundo.

Los redactores Victoria Kim y Gary Klein contribuyeron a este artículo.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí

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