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La Nación Raider invade a los Chargers en Inglewood por primera vez

Fans for the Los Angeles Chargers and the Las Vegas
Los aficionados de los Raiders llegaron desde muy temprano al SoFi Stadium de Inglewood, casa de los Chargers.
(ASSOCIATED PRESS)

Cuando los Raiders de Las Vegas se vieron atacados por los Chargers de Los Ángeles en la primera jugada del partido del lunes por la noche, ocurrió lo que se esperaba.

El SoFi Stadium, casa de los Chargers, rugió “Defense (defensa)”. El problema era que los Chargers iban a anotar, pero tal como la lógica indicaba, los aficionados de los Raiders iban a ser la amplia mayoría en la propia casa del equipo angelino.

Fue así como los Raiders reavivaron su rivalidad contra los Chargers el lunes en lo que fue la primera visita a puertas abiertas del equipo de Las Vegas a los Cargadores en el SoFi Stadium. Los Raiders ya habían visitado a los Rams en pretemporada, pero este fue el primer encuentro oficial en la que visitaban a los Chargers en el monstruo de Inglewood en un partido oficial con aficionados.

Los Angeles Chargers fans look on in front of SoFi stadium
Los aficionados de los Chargers y Raiders pusieron el ambiente desde horas antes del partido que inició a las 5:50 p.m. debido a una tormenta.
(ASSOCIATED PRESS)

El equipo plateado y negro tiene mucha historia en Los Ángeles, pues jugó en el Coliseo Memorial de 1982 a 1994 y en el pasado ha llevado más gente a casa de los Chargers, cuando jugaban en San Diego y Carson.

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Uno de los numerosos grupos que apoyaron a los Malosos fueron los 818 Raiders, quienes llegaron desde el mediodía con un grupo musical para tocar varias canciones, entre ellas una dedicada a su amor por el escudo plata y negro.

“Siempre tenemos una banda, tacos. Es la historia de Los Ángeles”, indicó Steve Rodríguez, del Valle de San Fernando, quien tiene más de 30 años como aficionado de los Raiders.

“Aquí hoy vamos a ser un 80%”, aseguró el aficionado raider, aunque la realidad parecía ser un poco más cercana a un 75%.

Otros fans colgaron sobre sus autos banderas de California, Estados Unidos y México, estás últimas alteradas con el escudo de los Raiders.

“Yo he sido un Raider fan como toda mi familia y yo se lo he pasado a mi hijo”, indicó Antonio Contreras, de Pico Rivera, quien comenzó a ser aficionado de los Raiders desde que tenía cuatro años cuando sus familiares lo llevaron a ver un partido al Coliseo.

“Los Ángeles sigue siendo Raider. La casa de los Chargers es nuestra casa”, afirmó César ‘Tímido’ Ruiz, quien ha seguido a los Raiders en sus partidos internacionales en Londres y la Ciudad de México. El lunes llegó al SoFi Stadium junto a su familia, incluyendo a su hijo vestido de un Chucky Raider.

Por otra parte, para los aficionados de los Chargers, el duelo sigue siendo muy especial debido a que es una rivalidad muy intensa.

“Si es 75% Raider, o 25% no me importa, estoy aquí por la tradición, los jugadores, y para apoyarlos”, aseveró Gary Trujillo, de Palo Alto, que tiene todos sus 26 años siendo un aficionado de los Chargers.

Los Chargers también llevaron a sus familias para seguir con la tradición.

“Hasta ahora todo ha sido muy respetuoso y ojalá siga así”, indicó Juan Rodríguez, un cliente de boletos de temporada que extraña a sus Chargers en San Diego, pero aclaró que su amor por los colores de los Cargadores es mayor que cualquier cosa.

“Yo sigo a mi equipo. Donde vayan ahí estaré. Si van a Alaska, ahí estaré”, indicó Rodríguez, de Rancho Cucamonga. sentado junto a su esposa Mónica y su hija Alyssa.

“Al principio estaba un poco en contra que se fueran de San Diego”, expresó Rodríguez. “San Diego es mi casa, mi corazón está en San Diego, pero desafortunadamente, los dueños de los equipos tienen que hacer lo que tienen que hacer para que el equipo siga funcionando”.

Otros aficionados de los Chargers, como Keith Irce, de Banning, dijeron estar confiados en que su mariscal Justin Herbert tendrá una campaña de campeonato y por eso procuraron obtener boletos de temporada.

Entonces, cuando los jugadores de los Chargers brincaron al césped artificial de Inglewood, después de un ligero atraso por una tormenta en el área, y anotaron el primer touchdown, no tardaron en escuchar los abucheos de los Malosos en su propia casa, sin el calor de la mayoría de las 70,000 almas presentes.


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