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EEUU

Alki David: el autoproclamado ‘embajador’ de los hombres agraviados por el movimiento #MeToo

Alki David
Alki David, ejecutivo de Hollywood, es más conocido por manejar una compañía de hologramas que proyecta imágenes de Tupac y Michael Jackson, entre otros.
(Carolyn Cole / Los Angeles Times)

El ejecutivo del holograma “excéntrico multimillonario” ha sido demandado por múltiples mujeres por acoso sexual...

Dentro de una sala de tribunal superior de Los Ángeles, Alkiviades “Alki” David, el multimillonario griego-británico heredero de una fortuna vinculada con el embotellamiento de Coca-Cola, llegó pisando fuerte, con borceguíes Louis Vuitton, jeans morados y una camiseta de la banda Ramones, que mostraba su cuerpo repleto de tatuajes. David, quien es responsable de Hologram USA, la empresa ‘resucitadora’ de celebridades mediante hologramas, y de una gran cantidad de servicios de transmisión por internet, decidió representarse a sí mismo contra las acusaciones de acoso sexual.

La demanda, presentada por Elizabeth Taylor, ex ejecutiva de cuentas en una de sus compañías de medios, FilmOn, alegó que David, entre otras cosas, la había atado a una silla con un cable de computadora y la había trasladado por la oficina de Beverly Hills, exponiendo su ropa interior.

El estilo legal de David, al igual que su sentido de la moda, es poco ortodoxo. Durante las audiencias, en agosto último, se burló y reprendió a Taylor y a la abogada de esta, Lisa Bloom, una defensora de los derechos de las víctimas. Los insultos fueron frecuentes. Durante la selección del jurado, David denunció la “boca sucia” de Bloom, calificó a Taylor de “mentirosa” y anunció -con un inconfundible telón de fondo de murmullos- que la encontraba “profundamente poco atractiva”.

Después de un intercambio particularmente acalorado, el magistrado le pidió a David que abandonara el tribunal escoltado por un ayudante del sheriff. Varios días después, cuatro posibles miembros del jurado pidieron ser excusados. Le dijeron al juez que no podían ser imparciales después de observar el comportamiento de David, y fueron descartados. Después de ello, el magistrado sancionó al acusado con casi $10.000 por su conducta, y le prohibió cerrar los argumentos.

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Sin embargo, el hombre permaneció imperturbable. Fue sólo una batalla más de una carrera impulsada por feroces peleas legales y espectáculos mediáticos. “Verán que hay un objetivo en que yo haga esto”, dijo.

Cuando, hace un año, se filtró el tristemente célebre video de “Access Hollywood” en el cual Donald Trump -por entonces candidato y ahora presidente- se jactaba en 2005, en términos burdos, acerca de poder toquetear a las mujeres porque era una celebridad, Hollywood colapsó.

El caso de acoso sexual de Taylor fue uno de los siete presentados contra David desde 2012; muchos irán a juicio este año. Una demanda presentada en 2016 se resolvió fuera de los tribunales. En abril, un jurado de California le ordenó al ejecutivo que pagara a otra empleada, Chasity Jones, $11.1 millones. La mujer afirmó que la despidieron porque se negó a tener sexo con él.

Mientras enfrenta estas demandas, David se convirtió en una especie de embajador autoproclamado de los hombres agraviados del movimiento #MeToo. Afirma que está trabajando con un cabildero de Washington para redactar una legislación que haría que los casos de empleo civil relacionados con el despido injustificado y el acoso sexual sean más privados; que incluiría la prohibición de divulgar públicamente los procedimientos y blindaría los registros judiciales a menos que haya un veredicto de culpabilidad. David está entusiasmado con esta misión, pero es un emisario improbable para la causa.

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A lo largo de los años, el autodenominado “multimillonario excéntrico” ha librado tormentas de litigios; a veces iniciadas por él mismo. Fue demandado por las cuatro cadenas de televisión, por Barry Diller y un grupo de competidores de medios.

Todo ello tiene un propósito, asegura. Como le dijo a The Times: “He diseñado esta imagen vil de mí mismo porque ayuda. Es una marca que llama la atención”.

Las acusaciones de hostigamiento contra Plácido Domingo, que datan de los años ochenta, suscitan muchos interrogantes y generan una declaración de negación por parte de la leyenda de la ópera.

Cuando David lanzó su Hologram USA Theatre, hace dos años, ‘resucitó’ en el escenario a un panteón de estrellas fallecidas, desde Billie Holiday hasta Bernie Mac, y lo llamó el “futuro del entretenimiento en vivo”.

Pero una batalla legal ya estaba en marcha con Pulse Evolution Corp., un rival de los hologramas, acerca de quién poseía los derechos de la tecnología. En 2013, David compró la técnica que, un año antes, había recreado a Tupac Shakur para Coachella. Pulse también había obtenido una licencia de la patente para su uso. La disputa fue desagradable, brutal y breve.

David etiquetó la cuenta de Instagram del entonces presidente de Pulse, John Textor, con una foto de Hitler y la leyenda: “Perdón si he ofendido a los #neonazis”. Textor lo acusó de acoso cibernético; el par llegó a un acuerdo extrajudicial.

Mientras tanto, David generó una gran cantidad de titulares por transmitir un avatar digital del polémico rapero Chief Keef desde un estudio de Beverly Hills a un festival de música de Indiana, para que el rapero evitara ser detenido por órdenes de arresto pendientes en las cercanías de Chicago. La policía clausuró el evento, pero las imágenes se viralizaron.

El mes pasado, la Comisión de Bolsa y Valores acusó a David y Hologram USA Networks Inc. de fraude, infracciones de registro, y de engañar a inversores antes de una oferta pública prevista. Según la demanda, la compañía reclamó falsamente los derechos exclusivos de los espectáculos con Whitney Houston, Roy Orbison y Tupac Shakur. David lo negó, y dijo que pelearía “vigorosamente” contra las acusaciones.

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“Being disruptive is invention is creation is the essence of what we are,” says Alki David, with the Billie Holiday Hologram Show behind him.
“Ser disruptivo es la invención, la creación; es la esencia de lo que somos”, asegura Alki David, con el Billie Holiday Hologram Show como telón de fondo.
(Hologram USA)

El estado de muchas de sus empresas con sede en EE.UU es difícil de determinar. Según la base de datos de compañías registradas de California, Hologram USA Entertainment Inc., Alki David Productions Inc. y FilmOn Media Holdings inc. fueron suspendidas por no presentar documentación requerida. No hay espectáculos en vivo programados regularmente en el teatro de hologramas, y el teléfono no funciona. Un portavoz de David aseguró que FilmOn sigue siendo rentable, que la sala de hologramas se utiliza para eventos privados y que su cliente está concentrado principalmente en sus empresas SwissX, de productos de cannabis.

Para David, el deseo de provocar es de larga data. Una vez ofreció $1 millón de dólares para que alguien se desnudara frente al presidente Obama en Battlecam.com, su programa de TV interactivo de realidad virtual. “Quiero decir que ser disruptivo es la invención, la creación; es la esencia de lo que somos”, aseveró.

Fornido y con el pelo cano alborotado, David, de 51 años, nació en Nigeria, de padres griegos. Pese a ello, habla con acento británico, como resultado de una infancia que transcurrió en Londres, donde estudió en un elegante internado. David asegura que comenzó a producir, escribir y dirigir después de estudiar cine en la Royal Academy of Art. Su obra incluye la película de 1997 “Farticus” —sobre un hombre que expulsa gases cada vez que ve a una mujer hermosa— protagonizada por Abe Vigoda, como Zeus. David también es un chico malo en la pantalla, después de haber interpretado a un ladrón de bancos en “The Bank Job”.

Su vida fuera de la pantalla parece extraída de “Estilos de vida de los ricos y famosos”. Ha tenido casi tantas esposas como hogares (Malibú, Londres, Gstaad y Grecia). Casado y divorciado tres veces, él y su tercera esposa aparecieron en el especial de TV de realidades “Secrets of a Trophy Wife”. En Los Ángeles, pasea en un Rolls-Royce convertible, a menudo junto con su perro de terapia: un doberman enano genéticamente clonado, llamado Vader.

En julio, anunció una asociación con el ex boxeador Mike Tyson para lanzar una gama de productos de CBD con SwissX, su fabricante de cannabis. Declaró al Daily Mail que la empresa era “un hermoso matrimonio de caos”. Luego ambos viajaron al Caribe, aparentemente para construir la industria en las islas.

El hombre que se hace llamar el “Pablo Escobar del Cáñamo”, primero tiene que resolver los problemas legales en la isla de St. Kitts. En mayo, David fue arrestado por presunto contrabando de plantas, semillas y productos de cannabis por un valor de $1.3 millones, en un avión privado. Pagó una fianza de $220.000 y se declaró inocente de los cargos, que atribuyó a un malentendido.

A pesar de su vasta riqueza (ocupó el puesto 58 en la lista de los residentes más ricos de Reino Unido de The Sunday Times en 2019, con un patrimonio neto de 2.600 millones de libras), se ve a sí mismo como el rebelde David que se enfrenta al sistema, Goliat. “Si me ocurre una injusticia y debo defenderme, para poder convertir esos limones en limonada o en algo positivo, voy con todo”, aseguró.

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Sus problemas legales en Hollywood comenzaron con FilmOn, un sitio web de video a la carta, que fundó en 2006. Primero compró varias bibliotecas de películas para llevarlo adelante. Luego, en 2010, desplegó una antena que captaba las señales de televisión locales y las transmitía gratuitamente a través de su servicio. Ofreció a las emisoras una tarifa de licencia, pero ABC, CBS, NBC y Fox lo demandaron, alegando una infracción de derechos de autor.

Mientras luchaba contra las emisoras, Aereo, un servicio similar de transmisión de TV respaldado por IAC, de Barry Diller, ganó una serie de batallas judiciales con canales para manejar su servicio. Enojado porque la compañía de Diller parecía salirse con la suya, David cambió el nombre de su servicio a Aereokiller, y comenzó a usar la URL barrydriller.com. “Lo hice como una broma y como protesta”.

Pero Diller no se divirtió y demandó a David, alegando que estaba explotando su nombre. En medio de una serie de querellas activas, un juez de la corte de distrito de D.C. llamó a David “un grosero”, y su respuesta fue que el magistrado podía “besar mi peludo trasero griego”.

Finalmente, David llegó a un acuerdo con los canales por $1.6 millones, y también con Diller, quien declinó hacer comentarios. “Recuerden que soy como un niño griego de Londres... Sólo quería causar problemas y hacerme famoso”, recordó. “Así que esto parecía una buena idea”.

Aereo cerró después de que la Corte Suprema dictaminara que el servicio violaba las leyes de derechos de autor. FilmOn se transformó en una especie de revoltijo de segunda clase, que incluía programas de entrevistas con Andy Dick y Kato Kaelin, y programación con Janice Dickinson y Gary Busey.

Lisa Bloom y su madre, la abogada Gloria Allred, fueron las últimas en quedar atrapadas en la mira de David. Bloom representó no sólo a Taylor sino también a Jones, quien se llevó la indemnización de $11.1 millones contra David. El bufete de abogados de Allred representa a otros dos querellantes que lo demandan por acoso sexual. En opinión de David, las denuncias presentan una oportunidad para “desenmascarar a una abogada poco fiable” y sus “clientes igualmente poco fiables”.

David promete apelar el veredicto de Jones (el mes pasado acordó una reducción de daños compensatorios por $437.120. El valor del perjuicio punitivo permanece en $8 millones) e insistió en que demandaría a Bloom por un juicio malicioso. La semana pasada, un juez le ordenó que pagara los honorarios de Bloom, por un monto de $1.339.948, en el caso de Jones.

“El Sr. David está obsesionado conmigo y con mi madre, pero de eso no se trata el caso”, remarcó la abogada durante el juicio de Taylor. En tanto, Allred declinó hacer comentarios.

Bloom fue criticada recientemente gracias a las revelaciones en “She Said”, el nuevo libro de las reporteras del New York Times Jodi Kantor y Megan Twohey. Según este, cuando la abogada representaba a Harvey Weinstein por las acusaciones de conducta sexual inapropiada, le ofreció ayudar a desacreditar a sus acusadoras. Ella luego tuiteó una disculpa, diciendo que había cometido un error. Declinó hacer más comentarios al respecto.

Chasity Jones
Chasity Jones ganó una demanda por $11.1 millones contra Alki David, por acoso sexual.
(Dania Maxwell/Los Angeles Times)

David, sin embargo, tiene mucho que decir, y usa un insulto para referirse a Bloom, Allred y sus acusadoras. Pero rápidamente vuelve a la compostura. “Están haciendo quedar terriblemente mal a las mujeres. Amo a las mujeres; respeto a las mujeres. Las mujeres son absolutamente un par”.

Sin embargo, no refuta exactamente las acusaciones en su contra, que incluyen haberse quitado los pantalones en la oficina, colocar el collar de su perro a los empleados, llevar una stripper a la empresa y realizar un truco “mangina” -en el cual coloca sus genitales entre sus piernas, para que semeje una vulva-. “Nunca lo he negado”, dijo, pero desestimó los incidentes como sólo una diversión en el lugar de trabajo; parte de la producción de “contenido picante”. Según él, sus acciones fueron sacadas de contexto y las acusaciones tuvieron la intención de hacerlo quedar mal.

Sin embargo, sí disputa las denuncias de mala conducta sexual. “Nunca toqué a ninguna de estas mujeres”, aseguró. Pero en múltiples demandas, ellas lo acusan de hacer comentarios lascivos, de tocarlas de forma no deseada, de manoseos y agresiones sexuales.

En su denuncia, Jones relató muchas ocasiones en las que, según dijo, David frotó inapropiadamente su cuello y hombros sin su consentimiento, y pasó su entrepierna contra su trasero. También describió que David la llamó un día a su oficina para preguntarle acerca de su madre enferma, y luego puso su mano debajo de su falda. “Era como trabajar con un animal salvaje”, afirmó Jones.

En otra demanda pendiente, Mahim Khan, una asistente de producción, alegó que en 2014 el empresario empujó su pelvis contra su cara, en una simulación de sexo oral; luego gimió, se subió los pantalones y se alejó diciendo: “Gracias, MK”.

David reiteró que nunca tocó a nadie de manera inapropiada. Cuestionó los planes de los abogados que representan a sus querellantes, así como sus motivaciones y aptitud mental.

De regreso en el caluroso tribunal de Los Ángeles, el juicio de Taylor continuó, a veces al borde de un circo. Un día se presentaron varias personas con camisetas que decían #slaythedragon (maten al dragón), el término peyorativo favorito que David usa para referirse a Bloom. Él insistió en que la exhibición había sido simplemente obra de sus empleados leales. “Mi gente siempre me apoya mucho cuando no está descontenta”, aseguró, y señaló que su personal se redujo de 200 a 24 como resultado de “estas demandas”.

A lo largo del juicio, un blog de entretenimiento llamado Shockya! publicó una cobertura casi diaria, indiscutiblemente favorable a David, con titulares como “Alki David da en el blanco contra la falsa maquinaria de #MeToo” de Lisa Bloom. El blog menciona que su propietario es Anakando Media Group, de David. Cuando se le preguntó si era el dueño del sitio, él respondió: “Invoco la Quinta [Enmienda]”.

A pesar de las payasadas del acusado, el jurado se estancó. Al parecer, su comportamiento en la corte, presentarse como una víctima del movimiento #MeToo, y el testimonio de Taylor, plantearon dudas para varios miembros del jurado. El juez declaró la nulidad del proceso.

Taylor quedó abatida por el resultado, pero prometió impulsar un nuevo juicio. Trabajar para David “me hizo sentir horrible, en realidad cambió mi vida”, remarcó. “Quiero asegurarme de que esto no le vuelva a pasar a ninguna mujer”.

En tanto, David se mostró desafiante y lo consideró un “buen resultado”, que “enviará un mensaje claro: simplemente vamos a seguir tirando [las acusaciones] abajo”. A diferencia de muchos que preferirían seguir adelante, David tiene recursos considerables para luchar. Prometió apelar el fallo de $11.1 millones en su contra, pero aún así enfrenta múltiples querellas.

Su tercer juicio por acusaciones de agresión sexual y despido injustificado comenzó el mes pasado. Lauren Reeves, una ex escritora de comedia en Hologram USA, alega que en 2016 David le puso las manos en la garganta y empujó su silla contra la pared, una maniobra que le golpeó la cabeza, entre otras afirmaciones. Según la denuncia, David le dijo que necesitaba comprar suministros para su “sala de violación”.

El empresario señaló que las incriminaciones eran “inventadas” o “versiones retorcidas y fuera de contexto de lo sucedido”.

Hasta que el juez le aconsejó firmemente que no lo hiciera, el empresario planeaba representarse a sí mismo. Finalmente, aceptó que los abogados de sus compañías discutieran su caso, pero se mantuvo desafiante. “Mi propaganda no cambiará", proclamó. “Este soy yo”.

El jurado escuchó lo que ambas partes tenían para decir, y el viernes se expresó a favor de Reeves, a quien le otorgó $650.000 en daños compensatorios. El jurado también encontró dolo y, según Allred, volverá a la corte este martes para considerar los daños punitivos.

David, quien no se encontraba en el tribunal, respondió al veredicto por teléfono desde Las Vegas. “Son unas mentirosas ridículas”, aseveró, antes de desquitarse con una diatriba de blasfemias sobre los “abogados ladrones y estúpidos”, el “sistema destrozado” y su acusadora. "¡Ya terminé de hablar!”, gritó, para luego colgar.

Quizá por primera vez en semanas, David no tenía nada que decir.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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