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Los cierres por el coronavirus están reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero; la historia muestra que volverán a resugir

Global emissions expected to drop due to coronavirus outbreak
Una terminal en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy con poca afluencia el 7 de marzo de 2020, en medio de las crecientes preocupaciones sobre el coronavirus. La caída en picada de los viajes aéreos es una de las razones por las cuales se espera que el brote reduzca las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
(Getty Images)

La buena noticia: emisiones de gases de efecto invernadero están disminuyendo debido a la batalla contra el coronavirus; la mala noticia: volverán a aumentar

La lucha global para frenar la propagación del coronavirus ha traído consigo vuelos cancelados, negocios cerrados y una desaceleración económica que aumenta rápidamente y que podría ser devastadora para millones. También es seguro que reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero este año, según los científicos del clima.

¿Pero eso significa que estamos dando un giro en la reducción de la contaminación por el calentamiento del planeta?

Si la historia nos proporciona alguna indicación, la respuesta es negativa. La caída en las emisiones será temporal, dicen los expertos. Además, a los científicos y ecologistas les preocupa que la pandemia al mismo tiempo debilite la determinación del gobierno y la industria de reducir las emisiones a largo plazo.

Los expertos predicen que la crisis de salud hará que las emisiones mundiales disminuyan por primera vez desde 2009, durante la Gran Recesión. Pero una mirada retrospectiva a lo largo de las décadas muestra un aumento constante de los gases de efecto invernadero marcados por caídas temporales causadas por las recesiones económicas, incluida la crisis financiera mundial de 2008 y las crisis petroleras de los años setenta.

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La contaminación se recupera previsiblemente una vez que la economía comienza a mejorar nuevamente, con el resurgimiento de la actividad industrial, los viajes y el consumo descompensando cualquier beneficio de corta duración para el clima.

“No celebraré si las emisiones disminuyen uno o dos por ciento debido al coronavirus”, declaró Rob Jackson, un científico ambiental de la Universidad de Stanford que preside el Proyecto Global de Carbono. “Necesitamos descensos sostenidos. No es un año anómalo por debajo del promedio”.

Jackson dijo que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero aumentaron sólo ligeramente en 2019, por lo que no necesitaría un gran impacto económico para empujarlas hacia abajo.

Los satélites de la NASA y la Agencia Espacial Europea han detectado grandes caídas en las concentraciones de contaminación del aire en China e Italia a medida que millones fueron bloqueados o están en cuarentena para frenar el virus.

Al mismo tiempo, ya hay algunos indicios de que la industria y los reguladores quieren frenar la acción climática. Las líneas aéreas que hace sólo unos meses promocionaban los esfuerzos por neutralizar las emisiones de carbono ahora se ven tan afectadas por la desaceleración que advierten que se quedarán sin efectivo y sin miles de millones en ayuda del gobierno.

En Europa, ahora el epicentro de la pandemia, algunas compañías aéreas han presionado a los reguladores para retrasar las políticas de reducción de emisiones a causa del coronavirus. El primer ministro de la República Checa instó a la Unión Europea a abandonar una ley histórica que busca emisiones netas de carbono cero para centrarse en la lucha contra el brote.

“Estoy preocupado por una recesión sostenida en la economía y la narrativa de que ya no tenemos el lujo de abordar las emisiones”, manifestó Jackson. “Eso sería devastador”.

Mientras tanto, los funcionarios de Los Ángeles y Long Beach citaron el impacto relacionado con el virus en los volúmenes de carga en el puerto marítimo más grande del país como una razón para votar en aprobar sólo una modesta tarifa de ‘aire limpio’ en los contenedores de envío a principios de este mes.

Los funcionarios de calidad del aire dijeron que la tarifa de $20 por contenedor es demasiado baja para lograr un progreso adecuado en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de miles de camiones diesel que transportan mercancías a través del complejo que comprende la mayor fuente de contaminación del aire del sur de California.

“Las historias sobre la escasez alimentan el frenesí", dice un experto en comportamiento del consumidor, añadiendo que muchos creen que es mejor prevenir que curar

Alex Comisar, portavoz del alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, declaró que el puerto, propiedad de la ciudad, “no está retrocediendo en los objetivos ambientales”.

“Las tarifas tienen un impacto muy real en nuestro puerto, y el COVID-19 agrega otro nivel de incertidumbre que ya estamos comenzando a sentir”, expuso Comisar, y agregó que los funcionarios revisarán la tarifa anualmente “para monitorear de cerca sus impactos económicos y ambientales y asegurar que no se pierda terreno en la lucha contra el cambio climático”.

Algunos ambientalistas son optimistas de que las medidas de distanciamiento social que se están adoptando para frenar el coronavirus, incluido un cambio repentino para trabajar desde casa y reducciones drásticas en los viajes aéreos, podrían cambiar permanentemente las actitudes de las personas sobre las transformaciones necesarias para frenar el cambio climático.

Mucho antes de que surgiera el virus, hubo un creciente movimiento y una tendencia entre los ambientalistas y científicos a reducir su huella en las emisiones de carbono al renunciar a viajar en favor de reuniones virtuales y videoconferencias.

Martha Dina Argüello, directora ejecutiva del grupo de salud ambiental y justicia Médicos para la Responsabilidad Social - Los Ángeles, dijo que el coronavirus aceleró las discusiones que ella y su personal ya estaban teniendo sobre minimizar los viajes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El jueves, los 11 miembros del personal del grupo comenzaron a trabajar de forma remota, cambiando rápidamente a Zoom y otras plataformas de comunicación y reunión en línea.

“Soy una ‘baby boomer’ y estoy aprendiendo a usar Slack”, dijo. “Aprenderemos que podemos cambiar algunos hábitos. Pero me preocupa que si bien mi huella individual es una cosa, las prácticas de la industria petrolera son otra. ¿Se quitarán de encima a los ambientalistas haciendo mejores políticas climáticas?

En el pueblo de Haro, famoso por su Tempranillo, las noticias exageradas o distorsionadas cerraron rápidamente el comercio turístico local.

“Si nuestra respuesta nacional es preocuparnos más por los impactos económicos y apuntalar el mercado de valores y la industria, entonces no es un buen augurio”, agregó.

Existe un precedente para que las preocupaciones ambientales se dejen de lado en tiempos de crisis, sólo para ser seguidas por un resurgimiento de la contaminación a medida que la economía se recupera, como fue el caso después de la crisis financiera mundial de 2008.

“Después de una disminución, se vio que las emisiones de dióxido de carbono de combustibles fósiles y cemento se recuperaron de manera importante en 2010", remarcó Kelly Levin, asociada sénior en el programa climático del Instituto de Recursos Mundiales, quien se preocupa del seguimiento mundial similar a la de los líderes que toman medidas urgentes a corto plazo para estimular la economía.

“Creo que existe un gran riesgo de que podamos impulsar la actividad en las industrias tradicionalmente pesadas”, dijo Levin, aunque no tiene por qué ser así. “Sabemos que las intervenciones económicas, incluso a corto plazo, que son bajas en carbono pueden crear más empleos y una mayor productividad. Y eso es ciertamente lo que vamos a necesitar”.

Las recesiones económicas a veces empujan en ambas direcciones simultáneamente, con empresas y gobiernos que responden con algunas medidas las cuales impulsan la economía que perjudica el medio ambiente y otras que promueven la conservación.

Eso es lo que sucedió con las crisis petroleras de los años setenta.

“Condujo todo, desde ganancias en eficiencia de combustible hasta producción de petróleo en Alaska. Transformó nuestra economía”, señaló Jackson. “Pero la crisis de ahorro y préstamo de los años 80 y 90 y la crisis de la vivienda de 2008 nos empujaron hacia otro lado. La vivienda y los bancos estaban en problemas. Entonces las compañías gastaron menos en el medio ambiente”.

La incapacidad del mundo para coordinar una respuesta a la pandemia de coronavirus también traza claros paralelos con los esfuerzos internacionales que no han respondido repetidamente a la ciencia climática que muestra impactos irreversibles si las temperaturas promedio globales aumentan más de 2 grados centígrados.

Los retrocesos han crecido considerablemente en los últimos años a medida que el presidente Trump y otros líderes mundiales abandonan las promesas de reducción de emisiones a favor de políticas amigables con los combustibles fósiles.

“Puede proporcionar una lección objetiva sobre lo que sucede cuando no cooperas con otros países”, dijo Bill McKibben, activista climático y fundador de 350.org, sobre el coronavirus, en un correo electrónico. “Una pared no puede evitar el microbio COVID, como tampoco puede derribar una molécula de CO2".

El cambio climático, después de todo, continuará amenazando a la humanidad mucho después de que el COVID-19 se desvanezca.

Una evaluación climática de 2018 realizada por agencias federales descubrió que si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando, las pérdidas económicas serán de cientos de miles de millones anuales en algunos sectores para fines de siglo. El informe también proyecta que 9,000 estadounidenses morirán temprano cada año a fines de siglo debido al calor extremo del cambio climático si las emisiones continúan aumentando.

Será mucho peor en los países pobres. Los investigadores predicen que India podría ver más de 1 millón de muertes relacionadas con el calor al año para 2100 si las temperaturas aumentan 4 grados centígrados.

“Sería desafortunado si nos retiramos de la acción climática por algo que puede ser tan corto como el coronavirus”, precisó Jackson. “Habrá otro coronavirus, otra recesión, pero los motores del cambio climático estarán en funcionamiento. Tenemos que lidiar con eso a través de los altibajos de la economía global. No tenemos opción”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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