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Columna: Los videojuegos prosperan en plena pandemia, y los expertos aseguran que es positivo

Two boys playing a video game
Los estadounidenses gastaron un récord de $10.860 millones de dólares en videojuegos en el primer trimestre, a medida que el coronavirus aumentó la demanda de actividades hogareñas.
(Jason Armond / Los Angeles Times)

Elija una industria, cualquiera, y la historia que probablemente escuchará sobre la pandemia de COVID-19 incluirá pérdidas financieras, despidos y profunda incertidumbre sobre el futuro.

Pero no en ésta. “Es justo decir que los videojuegos son un éxito en este momento, viven un momento único y extraordinario, lo mires por donde lo mires”, aseguró Stanley Pierre-Louis, director ejecutivo de Entertainment Software Association, el grupo comercial líder de las compañías de videojuegos.

“Esta industria se trata de la comunidad”, remarcó. “Y los videojuegos están uniendo a las personas”.

De hecho, el gasto de los estadounidenses en videojuegos alcanzó un récord de $10.860 millones de dólares en el primer trimestre, un 9% más que el año anterior, según la investigadora de mercado NPD Group.

El mes pasado, mientras millones de estadounidenses perdieron sus empleos o experimentaron recortes salariales, las ventas de estos entretenimientos alcanzaron los $977 millones, un 52% más que el año anterior, precisó NPD. Las ventas tuvieron un alza del 18% en lo que va del año. “Los videojuegos han dado consuelo y conexión a millones de personas durante este momento difícil”, consideró Mat Piscatella, analista de la industria dentro del grupo. “A medida que la gente pasaba más tiempo en casa, los juegos no sólo eran una diversión y un escape, sino también un medio para mantenerse en contacto con familiares y amigos”, explicó.

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Comodidad, conexión, diversión, escapismo: ¿Qué más podría pedirse, especialmente en un momento como este?

Pero los padres de los jugadores más apasionados -incluyéndome a mí- seríamos negligentes si no nos preguntáramos cómo estarán nuestros hijos cuando la pandemia finalmente termine. ¿Todo este tiempo extra alimentado con adrenalina online, disminuirá su disfrute del mundo real?

“He pensado en eso”, reconoció Raiford Guins, profesor de estudios de medios en la Universidad de Indiana Bloomington, que se enfoca en los videojuegos. “Es una pregunta importante”.

El especialista relató que su hijo de ocho años generalmente pasa seis o siete horas al día frente a una computadora portátil, haciendo de forma remota su tarea escolar. Y luego, por diversión, cambia a una pantalla más grande y brillante, para jugar “Fortnite” con amigos durante varias horas. “Eso es una preocupación”, agregó Guins. “Pero esto es todo lo que los chicos tienen en este momento. Es el único patio de recreo al que tienen acceso”.

Tanto él como otros expertos con los que hablé remarcaron que es demasiado pronto para inferir los efectos nocivos de estas estancias prolongadas en ‘la matrix’.

Es completamente posible que socializar mediante los juegos ayude a que los niños del país estén a salvo en todo este caos, en lugar de peor por encontrarse recluidos en sus casas durante meses.

“Estamos en un momento difícil ahora”, agregó Carly A. Kocurek, profesora asociada de humanidades digitales y estudios de medios en el Instituto de Tecnología de Illinois. “Todos tratamos de encontrar formas de mantenernos estimulados”. Los videojuegos, señaló “son especialmente atractivos porque ofrecen una manera segura de socializar. Para muchos de nosotros, el mundo ahora parece muy pequeño. En los juegos, el mundo se siente realmente grande”.

Hace unos años escribí una reflexión acerca de los videojuegos, y si son malos para los chicos. El consenso entre los expertos a quienes entrevisté fue que no, no lo son. Pueden ser adictivos en algunos casos, reconocieron, pero no hay evidencia concluyente de que deriven en comportamientos abominables o violentos.

Durante un tiempo extraordinario como este, podrían ser, especialmente para los niños, la única fuente de interacción social positiva disponible. “Los videojuegos son una válvula de escape contra las expectativas irracionales que se tiene sobre los niños en este momento”, indicó Laine Nooney, profesora asistente de industrias de medios e información en la Universidad de Nueva York.

Al igual que muchos adultos se han adaptado para trabajar desde casa debido al coronavirus, agregó la docente, los chicos están adoptando “oportunidades para lograr objetivos definidos a nivel personal” en los videojuegos.

“Desde la perspectiva de un niño, ¿por qué los videojuegos serían menos parte de su ‘vida real’ que asistir a clases vía Zoom?”, expresó.

Es verdad. Al mismo tiempo, tengo reservas sobre la calidad de la educación que mi hijo está recibiendo a través de Zoom en comparación con la que recibía en un aula real.

Es demasiado fácil esquivar una clase digital, a diferencia del nivel de participación requerido en un entorno del mundo real. Al menos, así es como se ve desde donde estoy sentado.

Sin embargo, un cambio que noté recientemente es que las explosiones de ira de mi hijo, relacionadas con los juegos, han disminuido. Antes del coronavirus, ocasionalmente era propenso a gritar o golpear su escritorio cuando el juego no iba como él quería.

Además, los insultos. Cualquier padre de un jugador fanático sabe cómo los jóvenes pueden agraviarse entre sí en línea; es realmente feo. Y noto que también eso ha descendido en mi hogar. Es como si un reconocimiento tácito se hubiera arraigado entre los jugadores, de que el mundo virtual es todo lo que les queda, por lo cual es mejor mantener un poco de decoro.

Ninguno de los expertos con los que hablé vio el aumento actual del uso de videojuegos como algo negativo, incluso desde una perspectiva a largo plazo. En todo caso, consideran positivo que el tiempo dedicado a socializar en línea haya recibido una mayor aceptación general. “Es probable que este momento aumente la influencia general y la normalidad percibida de los videojuegos en el futuro”, agregó Nooney.

Creo que es verdad. Mi padre, de 80 años, ahora juega al bridge en línea todos los días. Después de la pandemia, probablemente seguirá asistiendo a torneos en el mundo real, pero sus juegos digitales continuarán y seguirán brindándole momentos de camaradería y placer.

Hay algo más: el otro día entré en la habitación de mi hijo para ver qué estaba haciendo y se encontraba en su escritorio, con los auriculares puestos, mirando su computadora portátil.

Miré la pantalla esperando ver “Valorant” o “League of Legends”, en pleno apogeo. Había un tablero; estaba jugando ajedrez en línea y escuchando música.

Sí, y eso me gusta.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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