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Por el COVID-19, los alumnos de medicina se sienten muy retrasados en sus estudios

Medical student Megan Messenger studies at her apartment in Los Angeles.
Megan Messenger pasa la mayor parte de sus días estudiando en su apartamento, en Los Ángeles. Calcula que ha perdido unas 400 horas de tiempo con pacientes a raíz de la crisis del coronavirus.
(Heidi de Marco)

El COVID-19 está interrumpiendo la educación de casi todos los estudiantes, pero quienes están en la facultad de medicina lo viven particularmente difícil.

“Es un escenario de pesadilla para la clase de 2021", comentó Jake Berg, quien está en cuarto año de la Facultad de Medicina Osteopática de Kentucky.

En marzo, los alumnos de la escuela de Pikeville, Kentucky, fueron retirados abruptamente de los hospitales y consultorios médicos donde normalmente aprenden cómo tratar a los pacientes. En menos de dos semanas, relató Berg, los estudiantes de medicina en “prácticamente todo el país” pasaron de ver a los pacientes en persona a aprender en línea. “Estamos de acuerdo con que estamos todos juntos en el mismo barco”, reflexionó. “Pero, en realidad, es como si todos estuviéramos en el Titanic y se estuviera hundiendo”.

Megan Messenger, en su cuarto año en la Universidad Western de Ciencias Médicas, en Pomona, calcula que ha perdido alrededor de 400 horas de tiempo con pacientes como resultado de la pandemia. “Me siento muy atrasada”, remarcó Messenger, quien espera hacer una residencia combinada en pediatría y psiquiatría. A la estudiante le preocupa que “la clase de 2021 sea esa tonta generación de pasantes”.

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El tercer y cuarto año de la facultad de medicina es cuando la mayoría de los estudiantes realizan su formación clínica básica en áreas como medicina interna, pediatría, cirugía y obstetricia-ginecología. Cada rotación implica un período de uno o dos meses en un hospital o clínica.

Los alumnos de cuarto año tienden a pasar tiempo en campos más especializados, y a menudo viajan para tener una experiencia que no esté disponible en sus propias escuelas de medicina y para “audicionar” informalmente en lugares donde les gustaría hacer sus residencias. Sin embargo, debido a la pandemia, estas “salidas rotativas” se han suspendido.

Las escuelas y los hospitales intentan restaurar su formación básica pero, en muchas áreas, esto todavía es un trabajo en progreso. La incertidumbre se suma a los niveles de estrés de los estudiantes. “No tengo idea de cómo aprenderé sobre la cultura de los hospitales a los que me postulo”, consideró Garrett Johnson, alumno de cuarto año de la Facultad de Medicina de Harvard. “No puedes conocer a nadie ni ‘sentir’ el lugar”.

Karissa LeClair, estudiante de cuarto año de la Facultad de Medicina Geisel de Dartmouth College, en Hanover, New Hampshire, comparte la preocupación de Johnson. “Tenía muchas ganas de conocer lugares en los que no hubiese estado antes”, señaló.

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LeClair, que quiere ser especialista en garganta, nariz y oído, relató que las oportunidades de capacitación que solicitó en la ciudad de Nueva York, Boston y Ann Arbor, Michigan, fueron canceladas. Como no planeaba estar en New Hampshire la mayor parte del año, ahora no tiene un lugar para vivir cerca de Dartmouth. “Estoy subarrendando y me quedo con amigos”, expuso.

Messenger se enfrenta a problemas similares en el sur de California. “Estoy en Cedars en este momento y me encanta”, dijo, refiriéndose al Centro Médico Cedars-Sinai, de Los Ángeles. “Pero solo puedes hacer una rotación allí. No tengo nada programado después de esto. Mi única rotación de audiciones, en Tulane, fue cancelada”.

Los administradores muestran empatía con la situación. “Han sufrido una gran interrupción”, destacó la Dra. Alison Whelan, directora de educación médica de la Asociación de Universidades de Medicina. “La carrera de medicina es estresante, y con COVID lo es aún más”.

Para convertirse en médicos integrales, los estudiantes necesitan ver una amplia mezcla de pacientes, con un grupo diverso de problemas médicos. Pero incluso en los hospitales y clínicas que reanudaron la atención general es difícil encontrar a pacientes con dolencias distintas de las asociadas con el COVID-19, porque tienen miedo de contraer el coronavirus. En otros lugares, los procedimientos electivos han sido cancelados o pospuestos.

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“Eso se ha convertido en un desafío”, remarcó Whelan.

En áreas con altas tasas de COVID-19, la escasez de equipos de protección personal ha mantenido a los estudiantes fuera de los hospitales y otras instalaciones médicas.

En agosto, la Asociación de Universidades de Medicina actualizó sus pautas sobre la participación de los alumnos en rotaciones clínicas, y volvió a dejar la decisión de permitir que los estudiantes ingresen a las áreas de atención de pacientes a cada hospital escuela y facultad de medicina por separado. Pero también señaló que, si bien los alumnos no son técnicamente esenciales en las actividades de atención diaria, “los estudiantes de medicina son la fuerza laboral de médicos emergente y esencial”, cuyo aprendizaje es necesario para prevenir una futura escasez de profesionales. “La progresión de los estudiantes a lo largo del tiempo para graduarse relativamente a tiempo es esencial”, enfatizó Whelan. Permitir que terminen su educación en la era del COVID-19 “es un rompecabezas continuo y complejo”.

Los estudiantes de tercer año aún pueden completar la mayoría de las rotaciones requeridas, aunque quizá no en el orden habitual. Las escuelas intentaron llenar las lagunas aumentando drásticamente la enseñanza en línea de diagnóstico y atención. “Una buena parte de lo que hacen los estudiantes es observación”, dijo. “Por eso, las escuelas crearon videos paso a paso”.

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Algunos educadores confían en que los estudiantes se pondrán al día, eventualmente. “La mayor parte del aprendizaje ocurre durante la residencia”, remarcó el Dr. Art Papier, quien enseña dermatología en la escuela de medicina de la Universidad de Rochester, en esa ciudad de Nueva York. “Creo que todo se puede recuperar”.

Además de perder oportunidades de capacitación, los estudiantes de medicina enfrentan obstáculos para tomar sus exámenes de la junta nacional. Hay varios tipos de pruebas y no siempre se ofrecen convenientemente cerca de sus universidades.

Después de que se cancelara un examen obligatorio con poca antelación, Berg, el estudiante de Kentucky, tuvo que reagendarlo. El primer cupo abierto estaba a tres horas de distancia, un par de semanas después. Más adelante, su prueba cancelada fue restablecida.

Si bien el viaje puede ser una carga, los exámenes son necesarios “para proteger al público” de los médicos que no han demostrado competencia en el cuidado de pacientes, precisó el Dr. Robert Cain, director ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Facultades de Medicina Osteopática, que supervisa programas de osteopatía como el de Kentucky.

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En última instancia, consideró Cain, este grupo de estudiantes podría emerger de la pandemia como mejores médicos que aquellos que no enfrentaron tales desafíos.

“Con suerte, miraremos hacia atrás y los veremos como la clase de la resiliencia”, afirmó. “Aquellos que pudieron superar estos momentos muy difíciles”.

Julie Rovner escribe para Kaiser Health News, un servicio de noticias sin fines de lucro que cubre temas de salud. Es un programa independiente a nivel editorial de la Kaiser Family Foundation, que no está vinculado con Kaiser Permanente.

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