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HOLA MÉXICO FEST. Conoce a la nueva promesa femenina e indígena del cine latinoamericano

Carmen Martínez Espinoza en una escena de “At’anii”.
(Cortesía)

Tiene solo 27 años, pero su nombre ha empezado ya a sonar con insistencia dentro de los círculos de conocedores del cine debido a su papel estelar en “At’anii” (“Tu amante”), una de las películas de la edición virtual del festival Hola México que podrán ser vistas desde el 11 hasta el 20 de septiembre a través de la plataforma PantaYa.

Además de que este es su primer trabajo de actuación, Carmen Martínez Espinoza se encuentra al frente de una cinta casi totalmente hablada en el idioma huasteco o teenek que adopta el punto de vista de los pobladores de una comunidad indígena para contar un relato inusual en el que la persona ‘infiel’ no es el hombre, sino la mujer.

Mediante una conexión telefónica con la ciudad en la que trabaja, ubicada a una hora de su propio pueblo, Martínez recordó el modo en que se involucró en el proyecto dirigido y escrito por Antonino Isordia Llamazares, un nativo de la capital que creció en Xilitla, otra localidad de la sierra huasteca, y que se había especializado hasta ahora en el campo de los documentales.

“Yo soy de una comunidad vecina [a la del lugar donde se filmó la película], y me enteré de que estaban buscando personal para integrar la película”, nos dijo la muchacha en perfecto español. “En ese momento, era una estudiante de Derecho del municipio de Tan Dhumadh, y me llamó mucho la atención la convocatoria, porque desde niña había querido verme en una pantalla, aunque no sabía nada de actuación”.

“Me fui al ‘casting’ con mi hijo de 8 meses en brazos y con mi mandado, porque era tiempo de vacaciones, y llegué cuando ya habían terminado”, recordó. “Al comienzo me pareció un poco extraño, porque no se hacen normalmente películas en nuestro territorio, pero cuando me explicaron de qué se trataba, hice lo que me dijeron y terminaron dándome el papel”.

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Costumbres y desarreglos

Como señalamos más arriba, el director Isordia fue criado en un pueblo igualmente huasteca, Xilitla, pero no habla el teenek, porque la lengua que se emplea por allá es el náhuatl. “De todos modos, tengo entendido que él quería devolverle algo a su zona de origen al filmar esta historia, pese a que no la hizo exactamente en ese lugar, sino en Tancanhuitz de Santos”, retomó Martínez.

El guion que se le entregó estaba traducido al teenek, pero ella precisa que hay varias variantes de la lengua y que la que se maneja en su comunidad no se adaptaba completamente a los diálogos escritos, por lo que pidió que se hicieran algunos cambios. “Antonino había formado un taller cinematográfico en Tancanhuitz de Santos, y había varios chicos que estaban ayudando con las adaptaciones y todo eso”, explicó.

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Pese a que Martínez no es oriunda de Tancanhuitz, la primera escena de la cinta, que se desarrolla en un arroyo, se rodó en su pueblo; y por lo general, lo que se exhibe en el plano visual habla de la belleza de esos parajes y de la relación íntima que tienen sus pobladores con la Naturaleza que los rodea, así como de las costumbres practicadas en la zona. “Se puede ver lo que pasa en nuestra vida diaria, porque tenemos muchas barreras para poder progresar, pero no perdemos las ganas y la actitud”, precisó ella.

Sin embargo, “At’anii” está lejos de ser una postal turística, porque, poco a poco, va introduciendo elementos desestabilizadores que conducen al drama, sobre todo después de que Eneida (el personaje de Martínez) conoce a un trabajador de construcción proveniente de la ciudad que despierta los celos de su hasta entonces apacible esposo Lucio (Ciro Martínez Santos), quien empieza a recurrir de manera injustificada a la violencia.

“Cuando me dieron el papel, les comenté que, además de tener un niño, mi esposo no estaba conmigo, porque andaba trabajando en San Luis [Potosí], y que yo quería que él estuviera presente cuando filmáramos las escenas que podían ser incómodas para que no hubiera malos entendidos”, retomó nuestra entrevistada, en alusión a los momentos de la película que la muestran en contacto físico con Martínez Santos y con otro actor (pero que no son nunca explícitos).

“Era la primera vez que hacía algo así, y hubo mucha gente que no comprendió estas cosas y que todavía no las comprende”, confesó la intérprete, refiriéndose esta vez a los prejuicios que subsisten en su comunidad y que, curiosamente, se muestran en la película como parte de los chismes fabricados por los personajes femeninos incluso antes de que Eneida haya sido infiel. “Pero yo se lo dije a mi esposo y no le preocupó, porque nos llevamos muy bien, aunque no pudo estar en la filmación por su propio trabajo y sigo escuchando hasta ahora algunos comentarios negativos”.

Recuperando la dignidad

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En ese sentido, Martínez asegura que esas mismas circunstancias demuestran la validez de lo que se presenta en la película, en el sentido de que las mujeres de su comunidad no deberían ser simplemente sumisas y abandonar los sueños que tienen por las habladurías de quienes las rodean.

A diferencia de Eneida, esta joven no es solamente un ama de casa. “Tuve que pasar por todo un proceso para entender que no tengo que dedicarme únicamente a hogar, sino que puedo salir adelante y ser independiente”, enfatizó. “Es por eso que estudié y que estoy laborando ahora”.

“De todos modos, no he migrado a otra ciudad, porque podría ganar allí más dinero, pero estaría alejada de mi familia y de mis padres, que viven todavía en mi pueblo”, añadió. “Voy a seguir estudiando y preparándome para poder pagar un lugar cerca de donde trabajo, porque no quiero irme”.

Tampoco ha desestimado la posibilidad de seguir actuando, aunque estos planes se han visto obviamente afectados por las circunstancias actuales. “Me han salido proyectos muy ‘padres’, pero no se han podido concretar por la pandemia”, indicó. “Tengo uno que debe empezar supuestamente este mes, pero vamos a ver si sale”.

Sea como sea, Martínez se siente orgullosa por las oportunidades que se le están dando a las mujeres indígenas en el cine desde lo sucedido con Yalitza Aparicio, la protagonista oaxaqueña de la aclamada “Roma”. “Ella recibió críticas tanto constructivas como destructivas, pero las supo procesar para lograr estar donde se encuentra ahorita”, afirmó.

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“Ojalá que me salgan otras cosas. Por el momento, me siento feliz de haber representado mi lengua, nuestras vivencias y algunos de los problemas que nos afectan, como la violencia [doméstica] y el alcoholismo, que ha crecido mucho y que estamos tratando de erradicar”, concluyó.


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