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Invitados de última hora y artistas flexibles salvan a unos Latin AMAs acechados por el Covid

Wisin y Maluma en la tarima del evento realizado en Miami.
(Telemundo)

La mesa estaba servida en Miami para que la producción se anotara un gran éxito con los Latin American Music Awards. Después de todo, ya habían logrado organizar los Latin Billboards en octubre pasado, cuando no habían comenzado las vacunaciones, sin mayores problemas.

Sin embargo, vacunas de poca efectividad, artistas, empresas y publicistas con fatiga de Covid y el que los casos en Florida estuvieran en niveles récord lograron convertir lo que debió ser una fiesta en una cadena de posibles contagios y el caso confirmado del artista más esperado.

Estamos hablando, por supuesto, de Alejandro Fernández, quien tras haberse vacunado en enero (extraoficialmente se habla de una vacuna china), dio positivo al test rápido de antígenos el miércoles en la mañana, cuando debía ensayar los tres números que tenía previstos en la gala. “El Potrillo” había dado entrevistas presenciales dos días antes, entre las que se incluye a esta publicación. Una vez que llegó la noticia de que el test PCR también le había dado positivo, los productores debieron trabajar toda la noche para sustituirlo.

El cantante mexicano Alejandro Fernández y la brasileña Anitta dieron positivo a pruebas de detección de la covid-19 a horas de que se celebre la gala de entrega de los Latin American Music Awards (Latin AMAs), informaron este miércoles fuentes cercanas a los artistas.

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La solución fue que aceptara el premio “Ícono” con un video pregrabado en el que confirmó la noticia, hizo un llamado a vacunarse y dedicó el triunfo “a todos los migrantes y a todas esas familias que han sido separadas en la frontera. La familia es el núcleo de nuestra cultura latinoamericana y todas las familias merecen estar unidas”.

Otra de las ausentes fue la artista chilena Cami, quien había despertado fuertes críticas en su país cuando circularon fotos en las que se veía bailando sin máscara en una discoteca de Miami el fin de semana.

Sus representantes aseguraron a Los Angeles Times que había decidido no ir a los premios “por responsabilidad ciudadana”, ya que el martes en la noche había estado en una reunión en la casa de Marc Anthony a la que había asistido Alejandro Fernández. También estuvieron allí Carlos Rivera, Édgar Barrera, Alex Sensation, el dueto venezolano San Luis, Fonseca y Elena Rose, entre otros. El propio Marc Anthony también decidió no asistir a los premios “por cuidar la salud de todos”.

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Aun así, la sensación en la alfombra era de incredulidad. Los rumores de otros resultados de Covid “no concluyentes” pesaban en la cabeza de los presentes. La brasileña Anitta había sido excluida inicialmente del show, después de una serie de tests con resultados confusos. Ella decidió hacerse una prueba por su cuenta y la producción la incluyó de nuevo en el número inicial, un remix de “Mi niña” con Wisin, Myke Towers y Maluma.

Mientras que la actitud de Alejandro Fernández fue aplaudida por todos, la presencia de su hijo Alex en los premios dejó a muchos con la boca abierta, pues según las recomendaciones de los CDC, debió estar en cuarentena durante un mínimo de cinco días y un ideal de siete a diez para asegurarse de tener un resultado certero. El joven estuvo con su padre a los abrazos el lunes.

Desde la ciudad de Sunrise, Florida, se celebró la sexta entrega de estos galardones que se vieron afectados por la sombra del COVID-19, la ausencia de muchos y la llegada de “salvadores”

Los superhéroes del micrófono y la producción

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Las ausencias afectaron casi un tercio del programa, que se tarda unos seis meses en preparar. Las consecuencias fueron obvias durante la transmisión, aunque no cabe duda de que el equipo de Telemundo hizo una tarea titánica para superar el caos que provocaron las deserciones.

Uno de los que salió al rescate fue Prince Royce, quien tuvo menos de 24 horas para preparar su presentación de “Carita de inocente”, la que tuvo que interpretar sobre una pista musical, pues sus músicos no estaban en Miami.

Maluma expandió la duración de parte de sus tres números musicales, y Joss Favela y Ana Bárbara se encargaron de cubrir el segmento que le tocaba a Alejandro Fernández en el tributo a Joan Sebastian. Además, Natanael Cano cantó solo su tema “Amor tumbado”, en sustitución de la colaboración que presentaría con “El Potrillo”.

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¿Eran inevitables las correderas? Probablemente no, pero la situación pudo haberse evitado. Para los Billboards, Telemundo había exigido a los artistas aislamiento social, algo que ni se mencionó en este caso. Otros premios han sido más estrictos con las sospechas de Covid. Pero lo hecho, hecho está, y no queda más que desear que no se produzca una gran cadena de contagios.

Grandes momentos

Eso no quiere decir que no haya habido aciertos. El homenaje a José Luis Rodríguez “El Puma” fue muy sentido, y brillaron las voces de Carlos Rivera, David Bisbal, Carlos Vives y Sofía Reyes, además de la del propio artista venezolano, que dedicó un tema inédito a su país antes de recibir el premio Leyenda.

Juanes tuvo una maravillosa presentación de su nuevo sencillo “El amor después del amor”, al igual que Manuel Turizo con Wisin y Yandel de “Mala Costumbre” y Maluma y Ziggy Marley con “Tonika”.

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Bisbal y Carrie Underwood hicieron una magnífica interpretación de su dueto “Tears of Gold”, y el premio Evolución Extraordinaria llegó a Ozuna de las manos de su abuela, en un momento que puso a llorar a muchos. Jacqueline Bracamontes tuvo solo aciertos, tanto en sus ‘looks’ como en su desempeño. Todo lo hizo bien.

La dirección fue creativa y funcionó (en la mayoría de los casos), el sonido no tuvo mayores problemas y la escenografía recibe medalla de oro, porque cada canción fue acompañada de gráficos muy bien pensados, que dieron una calidez extraordinaria a cada número musical. Se nota que Telemundo invirtió en grande en una especie de pantalla circular que disminuía el vacío del magro público.

Sin embargo, los Latin American Music Awards no consiguieron que los televidentes, ni mucho menos los presentes, nos olvidemos de que estamos en plena pandemia, y que a pesar de eso se puede disfrutar. Volvieron a crear un show como los de antes, pero sin la magia de antes.

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Lo hemos dicho antes y lo repetimos: hace falta reinventar el concepto. Una buena idea habría sido inspirarse en los Grammys, que ha sido el único de estos premios que dejó atrás el estilo pre pandemia y se ha sabido adaptar.

En lo que parece ser una sabiduría premonitoria, ya se lo debe haber intuido Bad Bunny, quien a pesar de estar en Miami ni se asomó por el lugar. Eso, a pesar de que terminó siendo el ganador máximo, con cinco premios.


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