LALIFF 2021. Las diferencias sociales en Perú se ponen al descubierto en ‘Las Mejores Familias’

Una escena de la cinta "Las Mejores Familias".
(Cortesía El Calvo Films)
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Esta noche, la cartelera presencial del LALIFF (Festival Internacional de Cine Latino de Los Ángeles) le da cabida a “Las Mejores Familias” (“The Best Families”), la nueva película del reconocido director peruano Javier Fuentes-León, quien presentara anteriormente los largometrajes “Contracorriente” (de temática gay) y “El elefante desaparecido” (de tendencia muy ‘noir’).

La nueva cinta se proyectará a las 8 p.m. en una de las salas del complejo Chinese 6 de Hollywood, gracias a una función cuyos boletos se pueden encontrar todavía aquí y que incluirá una sesión de preguntas y respuestas con Fuentes-León y algunos miembros del reparto. Y si te pierdes esta función -o no te sientes todavía con ganas de meterte a una sala-, habrá una oportunidad posterior para apreciarla en modalidad de ‘streaming’, el 6 de junio, con entradas disponibles en este enlace.

“Las Mejores Familias” se ubica en un barrio limeño de clase alta para narrar un conflictivo encuentro entre personas con lazos de sangre que se extiende constantemente a quienes trabajan para ellos y provienen evidentemente de entornos mucho menos acomodados, lo que se presta para hablar de diferencias sociales, prejuicios de todo tipo y situaciones perfectamente aplicables a la conflictiva situación que atraviesa Perú a escasos días de sus elecciones presidenciales, aunque la intención de Fuentes-León (quien tuvo la cinta lista a principios del 2020 pero tuvo que posponer su lanzamiento debido a la pandemia) no fue nunca aludir a esta coyuntura específica.

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En la entrevista con Los Angeles Times en Español que puedes leer a continuación, el mismo cineasta, radicado ahora en nuestra ciudad, habla de lo que llevó a crear esta obra, de sus intenciones narrativas, de lo que quería transmitir en ella y de las inevitables comparaciones con lo que se vive en su país de origen.

Javier, ‘Las Mejores Familias’ es una comedia con muchas aristas sociales. ¿Por qué decidiste hacer algo así luego de ‘Contracorriente’ y ‘El elefante desaparecido’?

Es una sátira. Tiene un humor muy ácido, aunque también tiene ‘gags’, cosas de la comedia de enredos. En realidad, la semilla de esta película no tiene nada que ver con la película en sí, sino con una conversación que tuve con un amigo que es gay, al igual que yo, y en la que imaginamos lo que pasaría si llegáramos a Lima diciéndole a nuestras familias que nos habíamos casado.

El guion iba por ahí, pero lo cambié cinco meses antes de rodar, porque me parecía que ese era un tema que ya había tratado, y decidí meterme más en el asunto de ‘los de arriba y los de abajo’ para hablar también de otros prejuicios, como los de clase y de raza. Me parecía que, para hablar de estos temas sin caer en el discurso didáctico, y para que el público se conectara realmente con la historia, era necesario emplear el humor, aunque no fuera necesariamente el que genera carcajadas.

El director peruano Javier Fuentes-León.
(Cortesía Cali Lolli)

Es interesante lo que pasa en el plano de la sexualidad, porque uno de los personajes principales es este hombre que regresa de España con su novia y que quiere casarse con ella pese a que es gay. Con ello, se enfrenta a otros hombres gay que asisten a la misma reunión, y que rechazan la posibilidad de que exista la bisexualidad, lo que puede plantear un punto controvertido dentro de la misma comunidad LGBTQ.

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Es una película en la que abordo varios prejuicios, pero no me interesaba pintar a algunos como los buenos y a otros como los malos. Me parecía interesante que la pareja gay fuera la que tuviera más dificultades en aceptar que el amigo que era abiertamente gay antes, y hasta activista, esté ahora con una chica. También me parecía interesante mostrar la actitud de los europeos que van a Latinoamérica y se horrorizan por las diferencias [sociales], pero una vez que se mudan [para allá], se consiguen inmediatamente una empleada y una cocinera, y caen en lo mismo.

Todos tenemos prejuicios, incluso los que nos creemos de mente muy abierta; y en el fondo, lo que me interesa menos es decir que hay gente que es racista y clasista, y que la clase alta es horrible, sino señalar lo malo que es el contexto en que crece toda esta gente, y que hace que actúen de este modo.

Sin caer en ‘spoilers’, el desenlace tiene un ambiente de conciliación entre las distintas clases sociales, pero hay una escena posterior que parece desmentirlo. Sea como sea, imagino que esto va a despertar algún tipo de polémica, porque la sociedad peruana se encuentra profundamente polarizada y cada bando parece esperar que se condene directamente al otro.

Esta no es una película sobre villanos y víctimas, y yo no creo que en Perú la clase alta sea estrictamente villana y la clase baja sea estrictamente víctima. Creo que el contexto es muy problemático y que tiene que cambiar, como tiene que cambiar la mentalidad colonial con la que hemos crecido. Hay gente maravillosa en todos los estratos sociales, pero también hay una ceguera constante por parte del privilegiado que se asume como natural, cuando es una cuestión de suerte.

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Casi toda la película ocurre en un solo ambiente [la casa de los ricos donde se hace la reunión familiar], lo que habla de una especie de auto encierro, de la manera en que la gente peruana con privilegios se ha separado de los otros. Las marchas de protesta que aparecen en cierto momento alrededor de esta casa representan esa amenaza del exterior, esa posibilidad de que el mundo bonito y acomodado tenga que cambiar. Es ese exterior con el que no quieren lidiar, es decir, la actitud que nos ha llevado exactamente a la situación política en la que nos encontramos ahora.

Yo he crecido en ese mundo privilegiado; no lo detesto, pero sé que tiene que evolucionar. Para mí la visión no es que desaparezca, o que se extermine. Plantearlo de ese modo [en la película] hubiera sido incluso manipulador y condescendiente con un público que quiere echarle la culpa al otro. Considero que debe haber un cambio sustancial y radical, pero con eso no quiero decir que este tenga que venir de un político radical. Mi intención era decir que es algo que se puede lograr, aunque nuestro modus operandi va a ser mantener la misma rutina de siempre.

Es inevitable pedir tu opinión sobre las elecciones de este domingo.

Es complicadísimo. Y es difícil dar desde lejos un veredicto exacto de lo que resulta mejor para el país. Personalmente, no soy fan de ninguna de las dos opciones, pero hay que darse cuenta de que esto es también una llamada de atención. Más allá de lo que pase el domingo, está claro que hay mucha gente que necesita un cambio. No quisiera tampoco que la película se convirtiera en un panfleto, porque fue escrita y filmada mucho antes de este contexto. Habla de muchos de los temas que están ahora vigentes y candentes, pero no fue hecha pensando en la elección, por supuesto.