Anuncio
Share
Internacional

En Chile, los estudiantes de preparatoria desataron un movimiento de protestas que paralizó la capital

CHILE-TRANSPORT-METRO-PROTEST
Los manifestantes encienden hogueras en Valparaíso, Chile. El presidente de ese país, Sebastián Piñera, anunció el sábado la suspensión del aumento en el precio de los boletos del metro, lo que había provocado las violentas protestas.
(Sebastian Cisternas /Aton Chile/AFP via Getty Images)

El gobierno chileno declaró el toque de queda el sábado, en la capital, luego de que las protestas contra el aumento de las tarifas de transporte público provocaron saqueos y ataques incendiarios que paralizaron esta urbe de siete millones de habitantes.

La decisión de impartir un toque de queda es un hecho sin precedentes durante la democracia en esta nación sudamericana.

El presidente Sebastián Piñera declaró el estado de emergencia este sábado, una medida que le otorgó al ejército el control de la seguridad y el poder de restringir la libertad de reunión. “Invitamos a todos los ciudadanos a regresar a sus hogares”, expresó el general Javier Iturriaga, designado por Piñera para encabezar la respuesta a la crisis.

Una serie de enfrentamientos entre manifestantes de derecha y opositores provocó disturbios en los campus universitarios de toda California, en 2017.

El toque de queda, de duración indeterminada, exige que las personas estén fuera de las calles desde las 10 p.m. hasta las 7 a.m.

Anuncio

Antes del anuncio fue un día tumultuoso, en el que se desplegaron más de 100 soldados chilenos en la emblemática Plaza Baquedano, sitio tradicional donde los chilenos celebran los triunfos deportivos.

Las imágenes de los soldados en las calles trajeron recuerdos oscuros para muchos, acerca de la junta militar del general Augusto Pinochet, quien gobernó la nación entre 1973 y 1990.

La actriz Jane Fonda volvió a ser detenida hoy en las escalinatas del Capitolio, en Washington, mientras participaba en una protesta contra la crisis climática, después de haber sido arrestada en las mismas circunstancias la semana pasada.

Las protestas comenzaron la pasada semana, como una campaña en redes sociales lanzada por estudiantes de preparatoria, que hicieron un llamado a los pasajeros para saltar los puestos de boletos del metro, en rechazo a los aumentos de tarifas, anunciadas el 6 de octubre. Las protestas pronto escalaron.

Anuncio

El último aumento llevó los boletos del metro en las horas pico al equivalente de $1.20; quedando entre las tarifas más altas de América Latina.

Chile, que es a menudo retratado como una historia de éxito económico en América Latina, es una nación donde el salario mínimo mensual es de aproximadamente $422 y el desempleo supera el 7%, a pesar de las promesas de renovada prosperidad expresada por Piñera durante su campaña electoral de 2017.

El sábado, el mandatario anunció la suspensión de los incrementos de tarifas, en un intento de aplacar los ánimos de los manifestantes.

Sin embargo, el viernes, los gerentes de la red del metro de Santiago, en reacción a las protestas y la violencia, suspendieron el servicio en todo el sistema por primera vez desde la creación del mismo, hace 44 años. Un día después, los saqueadores también atacaron supermercados en la capital chilena.

Después del incendio de cinco vehículos en el centro de Santiago, el servicio de autobuses también fue suspendido, una medida que dejó a miles de personas en las calles.

Hasta el sábado, las protestas habían generado daños en 79 estaciones de metro, con pérdidas de unos $200 millones, el incendio de 22 autobuses y el arresto de más de 300 personas, precisaron las autoridades. Según informes del gobierno, 156 policías y 11 civiles resultaron heridos.

Anuncio

Poblete es un corresponsal especial.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


Anuncio