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Alemanes divididos sobre poner restricciones a no vacunados

Alemanes divididos sobre poner restricciones
La canciller Angela Merkel ofrece su conferencia de prensa anual de verano en Berlín, Alemania,.
(ASSOCIATED PRESS)

Los políticos alemanes estaban profundamente divididos acerca de la advertencia del jefe de la cancillería federal de que podría ser necesario imponer restricciones a las personas no vacunadas si las infecciones de COVID-19 alcanzan nuevos máximos históricos en los próximos meses.

El jefe de la cancillería federal Helge Braun dijo al periódico Bild am Sonntag que no prevé otro confinamiento relacionado con el coronavirus en Alemania.

Pero señaló que a las personas no vacunadas podría impedírseles ingresar en lugares como restaurantes, cines o estadios “porque el riesgo residual es demasiado alto”.

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Braun afirmó que vacunarse es importante para protegerse contra un cuadro severo de COVID-19 y porque “la gente vacunada tendrá definitivamente más libertades que la no vacunada”. Señaló que las políticas de ese tipo serán constitucionales porque “el Estado tiene la responsabilidad de proteger la salud de sus ciudadanos”.

Sus comentarios dieron pie a un debate en la política alemana sobre la posibilidad de que la vacunación sea obligatoria.

El tema ha causado divisiones, incluso al interior del propio partido de la canciller Angela Merkel: la Unión Demócrata Cristiana (CDU por sus siglas en alemán). El candidato de la CDU para reemplazar a Merkel como gobernante de Alemania, Armin Laschet, manifestó su oposición a cualquier requerimiento formal o informal de la vacuna en este momento.

“No creo en la vacunación obligatoria y no me parece que debamos apremiar indirectamente a las personas para que se vacunen”, declaró el domingo Laschet a la televisora alemana ZDF. “En un país libre existen derechos para la libertad, no sólo para grupos específicos”.

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Si las tasas de vacunación de Alemania siguen siendo demasiado bajas a fin de año, podrían considerarse otras opciones, declaró Laschet, “pero no ahora”.

Debido a la propagación de la variante delta en Alemania, los políticos han discutido sobre la posibilidad de que las vacunas sean obligatorias para profesiones específicas, como los trabajadores del sector salud. Pero no se ha impuesto tal requerimiento todavía.

La campaña de vacunación en Alemania se ha desacelerado en las últimas semanas y esto ha suscitado discusiones sobre cómo alentar a la gente a que se vacune. Más de 60% de la población alemana ha recibido al menos una dosis y 49% está totalmente vacunada.

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Durante una reciente visita al Instituto Robert Koch, la agencia gubernamental para el control de enfermedades, Merkel descartó la obligatoriedad de la vacuna “por el momento”, pero enfatizó que “no estoy descartando que pudiera hablarse distinto en unos meses”.

Karl Lauterbach, experto en salud de los socialdemócratas, habló a favor de las posibles restricciones. Dijo al periódico Süddeutsche Zeitung que pronto una de las únicas opciones restantes para combatir las nuevas variantes será “limitar el acceso a espacios donde se reúne mucha gente” sólo para quienes se han vacunado o se han recuperado del virus.

Otros rechazaron de inmediato las declaraciones de Braun. Algunos manifestaron escepticismo sobre la efectividad de las restricciones y otros advirtieron que no deben vincularse los derechos al estado de la vacunación.

“Por supuesto necesitamos incentivos para alcanzar la tasa de vacunación más alta posible”, dijo Marco Buschmann, líder del grupo parlamentario del Partido Democrático Libre al grupo periodístico RedaktionsNetzwerk Deutschland.

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Sin embargo, señaló que si la gente no vacunada a la que se hayan hecho pruebas o la gente recuperada del virus no representan un peligro mayor que las personas vacunadas, imponer restricciones a los no vacunados “constituiría una violación a sus derechos fundamentales”.

Rolf Mützenich, jefe del grupo parlamentario del Partido Socialdemócrata alemán, dijo que los políticos deberían dar prioridad a inocular a los ciudadanos que lo deseen y no a penalizar a los no vacunados.

“No vamos a cambiar con amenazas la actitud de los individuos hacia la vacunación”, dijo Mützenich, a RedaktionsNetzwerk Deutschland.

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