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En su tercer año al mando, AMLO muestra confianza en recuperación económica de México

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
(ASSOCIATED PRESS)

Con una alta popularidad y un discurso divisionista, el presidente Andrés Manuel López Obrador celebró en una multitudinaria concentración en el centro de la capital mexicana la mitad de su mandato, con finanzas estables, sin devaluación del peso, sin pedir dinero prestado a organismos mundiales, sin incrementar impuestos, aunque con ataques diarios de sus opositores con críticas banales y recrudecimiento de la violencia en algunas zonas donde los criminales crecieron impunemente en décadas pasadas.

“Cumplimos tres años de gobierno y estamos de pie”, dijo López Obrador ante miles de seguidores y empleados públicos que acudieron a la presentación del mensaje de gestión. Durante su discurso el gobernante se mostró confiado en que México logrará superar la crisis económica desatada por la pandemia del coronavirus.

“¿Qué sería del gobierno sin el respaldo del pueblo?”, expresó al agradecer el apoyo de sus seguidores. También aprovechó para darle las gracias a las secretarías de Defensa y Marina por el respaldo a su administración y anunció que a partir de enero se incorporará a la fuerza armada al plan de distribución de medicamentos.

López Obrador desestimó los señalamientos de sus adversarios, que lo acusan de estar militarizando el país, y sostuvo que bajo su gestión la fuerza armada no se ha visto involucrada en violaciones de derechos humanos, masacres, torturas ni ejecuciones extrajudiciales.

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“Las fuerzas armadas nacieron con la Revolución Mexicana, no es un Ejército de élite, no pertenece a la oligarquía, no es igual a otros ejércitos del mundo. Las fuerzas armadas surgen del pueblo, los soldados son pueblo uniformado”, agregó.

Al defender sus políticas en materia de seguridad, López Obrador afirmó que “no hemos caído en la tentación de combatir la violencia con la violencia”, aunque admitió que podría llevar tiempo la pacificación del país.

La economía mexicana ha mostrado una lenta recuperación tras la caída de 8,5% que sufrió en 2020 a consecuencia de la pandemia, la pobreza -presente en los últimos 50 años con políticas neoliberales- sigue, la inflación se aceleró y se ha agravado la violencia, que ha llevado las cifras de homicidios hasta octubre a 28.101, pero también se mantienen los programas sociales en apoyo a ancianos, madres solteras y personas con alguna discapacidad.

Aunque el gobernante se mueve en un escenario adverso y mantiene un discurso de abierta confrontación con sus críticos, a quienes responde ante acusaciones falsas o sin prueba, y por eso ha logrado mantener un respaldo popular superior al 60% pues la gente ve a un mandatario que todos los días le habla de frente al país y no se esconde a ningún tema.

El profesor del Tecnológico de Monterrey, Patricio Morelos, atribuyó ese éxito al hecho de que López Obrador “controla la agenda pública, controla la agenda de opinión y eso le ha permitido durante tres años decirnos todas las mañanas cuál es la realidad de México”.

Muchos de los 55,7 millones de personas que viven en la pobreza en México se sienten identificados con López Obrador, quien les da prioridad en sus acciones.

Entre 2018 y 2020 la población en situación de pobreza en México aumentó en 3,8 millones de personas de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

El incremento estuvo asociado a la caída de la actividad económica que se dio con mayor profundidad en 2020, lo que incidió en el aumento del desempleo, afirmó Gabriela Siller, directora de análisis económico del grupo financiero local Banco Base. Agregó que la situación se agravó debido a que fueron insuficientes las transferencias hacia los sectores más vulnerables.

En estos últimos años a Francisco Velasco, un barbero de 55 años, tampoco le ha ido bien. En medio de la pandemia fue despedido de la barbería donde trabajó por 23 años y quedó en la calle con unos escasos ahorros para mantener a su esposa y a sus tres hijos adolescentes.

Luego de varios meses de búsqueda infructuosa de empleo, Velasco decidió alquilar a inicios de año un espacio en una humilde vivienda de la Colonia Obrera para instalar una pequeña barbería donde trabaja más de ocho horas al día de lunes a sábado para tratar de cubrir los gastos.

En la primera quincena de noviembre la inflación registró una aceleración que llevó la variación anual a 7,05%, el mayor registro en 20 años.

En medio del contexto inflacionario, que golpea a los más pobres, el sector empresarial y el gobierno anunciaron el miércoles que a partir del próximo año se aplicará un incremento de 22% en el salario mínimo que pasará a ser de 172,87 pesos diarios (unos 9 dólares), mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte será de 260,34 pesos diarios (13 dólares).

Pese a los difíciles tiempos, Velasco se mostró esperanzado y afirmó que confía que en los tres años de gobierno que le restan a López Obrador “las cosas van a mejorar”. “Un presidente en tres años no puede hacer nada. Es que la planeación de todo es difícil, requiere de más tiempo”, agregó.

Al referirse a las perspectivas de los próximos tres años, Morelos expresó que el gobernante cuenta con una importante base de apoyo que le puede asegurar al partido oficialista Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que seguirá ganando en las elecciones de los próximos años.

El académico admitió que el gobernante enfrenta riesgos en asuntos clave como el creciente involucramiento del ejército en diferentes áreas públicas, proyectos de construcción y actividades de seguridad ciudadana y agregó que debería tener entre sus retos bajar la polarización y buscar el diálogo con todos los sectores para algunas iniciativas legislativas y no tener que recurrir como lo hizo recientemente a un decreto para declarar sus obras de interés público y seguridad nacional.

“No se puede hacer gobierno enemistándose con una parte importante de la población que son los medios de comunicación, que son el empresariado, que son las cámaras empresariales, que son organismos… Le haría mucho bien a la democracia mexicana tener un presidente con mayor apertura”, sostuvo el analista.


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