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Periodistas de todo México dicen basta de asesinatos y agresiones contra la prensa

Mujer en CDMX participa en protesta nacional contra homicidios a periodistas
Una mujer en la Ciudad de México participa en una protesta nacional contra los homicidios de la periodista Lourdes Maldonado y del fotorreportero independiente Margarito Martínez.
(Eduardo Verdugo / Associated Press)

Periodistas de todo México salieron a las calles el martes para condenar los asesinatos de colegas y exigir a las autoridades más acciones para protegerlos en uno de los países más peligrosos del mundo para la prensa.

Los manifestantes en más de tres docenas de ciudades mexicanas alzaron imágenes de periodistas asesinados y corearon: “¡No están solos!” y “¡Justicia!”, en acciones a nivel nacional, coordinadas como “Periodismo en riesgo”.

El desencadenante de las protestas fueron los asesinatos de dos reporteros en una semana, este mes en la ciudad fronteriza de Tijuana, durante mucho tiempo un bastión del crimen organizado, la corrupción y la violencia contra la prensa.

Varios periodistas de Tijuana se dirigieron a los manifestantes reunidos frente a la Secretaría de Gobernación, en el centro de la Ciudad de México, utilizando un teléfono celular y altavoces.

“Estamos indignados, enojados y tenemos miedo”, expresó Inés García, cofundadora del medio de noticias Punto Norte, en Tijuana. “Queremos y exigimos garantías para ejercer el periodismo… Tememos por nuestras vidas, tememos que otros de nuestros compañeros sean atacados”.

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Desde el año 2000, el grupo de defensa de la prensa Artículo 19 documentó el asesinato de 148 periodistas mexicanos, homicidios que pueden haber estado relacionados con su trabajo. Muchas de las víctimas cubrían la violencia y los vínculos entre organizaciones del crimen organizado y policías o legisladores corruptos.

Las ciudades fronterizas del norte de México, plagadas de narcotráfico, contrabando de personas y otros delitos, han sido lugares especialmente peligrosos para ejercer el oficio periodístico.

Margarito Martínez, un fotógrafo independiente, fue baleado frente a su casa en Tijuana, el 17 de enero. Seis días después, la periodista Lourdes Maldonado, quien, en una conferencia de prensa presidencial en 2019, en la Ciudad de México, había anticipado que temía por su vida, también fue asesinada a tiros. Los motivos de ambos crímenes siguen siendo desconocidos públicamente.

Un tercer periodista, José Luis Gamboa, fue abatido a puñaladas en enero en Veracruz, el estado del Golfo conocido por ser uno de los territorios más traicioneros de México para la cobertura periodística.

Además de ser víctimas de asesinatos, los reporteros también sufren regularmente agresiones y amenazas. Muchos han huido para salvar sus vidas a otras partes de México, o al extranjero.

Pocos de los responsables de esa violencia se enfrentan alguna vez a la justicia. Más del 95% de los crímenes contra reporteros en México quedan impunes, según el Comité para la Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York. El reducido grupo de encarcelados suelen ser pistoleros de bajo nivel, no los autores intelectuales que ordenan los asesinatos.

Anteriormente hubo protestas nacionales después de otros asesinatos de periodistas en México, en particular el de Javier Valdez, en 2017 en el estado de Sinaloa, un profesional bien conocido en su país y en el extranjero por su audaz crónica de la guerra contra las drogas. Valdez fue baleado a plena luz del día en una calle cercana a las oficinas del semanario que él mismo había fundado.

Pero las protestas, aseguran los activistas de la prensa, no lograron detener la ola de violencia contra los periodistas ni impulsar a los funcionarios mexicanos a actuar de manera más agresiva contra los agresores.

“El principal problema en México es la impunidad”, afirmó Jan-Albert Hootsen, representante en México del Comité para la Protección de los Periodistas, quien asistió a la manifestación del martes por la noche en la Ciudad de México. “Eso no ha cambiado aquí, incluso cuando los gobiernos y los presidentes sí cambian”.

La corresponsal especial Cecilia Sánchez contribuyó con este artículo.

Federal officials in San Diego haven’t yet sent asylum seekers back, but they began enrolling people apprehended by Border Patrol into Migrant Protection Protocols.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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