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De la NFL a estrellas de Hollywood

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Hijo del mítico Denzel Washington, John David Washington no quería vivir a la sombra de su famoso padre.

Así que, aunque a los 9 años tuvo un papel en el biopic Malcolm X (1992), protagonizado por Denzel, decidió jugar de futbol americano. Necesitaba un lugar donde el ganador del Óscar no pudiera opacarlo.

En la posición de corredor, formó parte de los los Carneros de San Luis de la NFL, y jugó en las extintas United Football League y NFL Europa.

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Pero una lesión hizo que volviera a poner los ojos en la actuación.

Ahora brilla con luz propia. Spike Lee, quien lo dirigió en aquella Malcolm X, lo hizo estrella de El Infiltrado de KKKlan, una historia real sobre el racismo y los supremacistas blancos en Colorado, a finales de los 70.

La película, que se estrenará a finales de noviembre en México, ganó el Premio del Jurado en Cannes y su nombre suena como contendiente al Óscar.

“Para mí, la ovación de pie que nos dieron se sintió como si hubiera ganado el Super Bowl. Algo así es por lo que amo la actuación, cuando la gente conecta con algo que hiciste con pasión”, dice John David en charla telefónica.

El californiano de 34 años, de paso, admite con humor que no extraña el deporte de las tacleadas.

“Amo lo que estoy haciendo. Es mucho más seguro que jugar en el emparrillado, y tiene más beneficios para la salud. No lo cambiaría”.
El ovoide, sin embargo, no se ha alejado de su vida. Desde 2015 interpreta a Ricky Jerret, un jugador de la NFL en la comedia Ballers, de HBO, al lado de Dwayne “La Roca” Johnson.

¿En dónde se sufre más, como actor o como deportista?, se le pregunta.

“Rechazos ocurren en ambos mundos, pero es peor cuando ocurre en el futbol americano. En la actuación he tenido cuatro audiciones en una semana y que en ninguna me quieren.

“En contraste, como deportista estuve en campos de entrenamiento donde me decían que no... y tenía que esperar todo un año para volverlo a intentar. La pasé mal, pero me hizo fuerte.

Sobre infancia, asegura tener muy claro cuál es el consejo más importante que le dieron en casa.

“Pon a Dios en todo lo que hagas”, dice sin dudar.

Entre sus actores favoritos, nombra a Benicio Del Toro, por su versatilidad. Elegir a su famoso padre estaría de más: lo admira hasta lo sumo.

Admite que su película favorita de todos los tiempos es Glory, con Denzel, sobre la primera compañía de negros combatiendo en la Guerra Civil de EU.

“Recuerdo que estuve en el set y mi mamá no me dejó ir a ver cómo filmaban una batalla. Me enojé mucho”, recuerda.

Al polémico Spike Lee lo considera como un mentor. Por ello el parece lógico que su primer acercamiento actoral, y el más aclamado, hayan sido de su mano.

“En Malcolm X aparecía en un salón de clases. Soltaba mis líneas unas siete veces y ahí venía: ‘Tranquilo, con más calma. Escucha los consejos del tío Spike’. Fue alucinante”.

“Quisiera poder colaborar con grandes contadores de historias, visionarios, hombres y mujeres que valoren el arte y no lo sacrifiquen en aras de otra cosa, que no hagan concesiones. Necesito ese nivel de compromiso, de valentía en mi carrera”, dijo John David Washingtom.

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