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Política

Con sus 70 años, Elizabeth Warren hace alarde de su estado físico, mientras la salud de los candidatos demócratas se vuelve un tema de debate

From left, presidential candidates Sen. Bernie Sanders of Vermont, former Vice President Joe Biden and Sen. Elizabeth Warren of Massachusetts participate in September’s Democratic primary debate in Houston.
Desde la izquierda, los candidatos presidenciales Bernie Sanders, senador de Vermont, el ex vicepresidente Joe Biden, y la senadora Elizabeth Warren, de Massachusetts, participan del debate primario demócrata en septiembre pasado, en Houston.
(David J. Phillip / Associated Press)

Cuando cientos de personas se reunieron para un reciente acto político de Elizabeth Warren, en Rock Hill, Carolina del Sur, hacía tanto calor que una mujer de la multitud se desmayó antes de que comenzara el evento.

El día, con una temperatura que llegó a los 90 grados, no pareció afectar a Warren: subió los escalones hacia el escenario y saludó a la multitud con un movimiento completo de cuerpo.

Sin decir una palabra, la candidata presidencial, de 70 años, envió un mensaje claro: su resistencia física desmiente su edad.

Después de las elecciones legislativas, en las que los demócratas eligieron en cifras récord aumentar las candidatas mujeres, minorías y homosexuales y votaron por la diversidad y los jóvenes en cada distrito, la lista de aspirantes presidenciales más emocionantes para los votantes demócratas es algo curiosa.

La longevidad de los principales candidatos se ha convertido en el gran tema —aunque a menudo tácito— de la campaña presidencial demócrata. Mientras se preparan para su próximo debate, que será este martes, los principales rivales de Warren y sus compañeros septuagenarios —el senador Bernie Sanders, de 78 años, y el ex vicepresidente Joe Biden, de 76— se enfrentan a quienes dudan pensando que son demasiado mayores para postularse.

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Pero la senadora Warren (D-Massachussetts) aprovecha cada oportunidad para hacer alarde de su estado físico.

After Warren detailed her signature 2% tax on the ultra-wealthy, the audience at the Shrine Expo Hall near USC erupted with a chant.

En las ya famosas filas para tomarse selfies, que son la piedra angular de sus actos de campaña, Warren se mantiene de pie durante horas y saluda a cada votante. Al inaugurar sus mítines, normalmente corre hacia el podio. Cuando trotó al escenario en el sofocante acto de Rock Hill, sorprendió a una mujer, décadas más joven que ella:

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“Me impactó que la primera vez que vino aquí, senadora Warren, subió esos escalones tal como lo hizo, con toda la energía y resistencia que tiene”, afirmó Nikita Jackson, una concejal local que se unió a ella en el escenario.

Warren nunca menciona el contraste con sus rivales; no necesita hacerlo.

En cuanto a Sanders (I-Vermont), se espera que el debate del martes sea su primera actuación pública extendida después de su hospitalización por un ataque cardíaco, una interrupción importante en su campaña, que le recordó a los votantes la posible fragilidad de los ciudadanos de la tercera edad en el máximo cargo.

Para Biden, cuyas actuaciones en debates han sido desiguales, el escenario se centrará en cómo resiste el reciente aluvión de ataques del presidente Trump, de 73 años.

Warren ha escapado en gran medida de las preguntas sobre su edad, pero estará junto al más joven de sus rivales, Pete Buttigieg, de 37 años, el alcalde de South Bend, Indiana, quien ha hecho campaña sobre la necesidad de un cambio generacional.

Probablemente ninguno de los candidatos realice un ataque directo y personal contra la salud o la edad de un rival por temor a un efecto indeseado. Eso sucedió en el último debate, cuando un ex funcionario del gabinete de Obama, Julian Castro, de 45 años, sugirió que la memoria de Biden estaba fallando.

Pero la cuestión de la edad probablemente será parte de las preguntas de los moderadores, y puede aumentar la presión para que los candidatos hagan divulgaciones completas de sus estados de salud. Biden, Sanders y Warren prometieron hacerlo después del último debate, pero ninguno lo ha hecho todavía.

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El ataque cardíaco de Sanders le recordó a los votantes y a sus asesores de campaña sobre los elevados riesgos médicos de postularse a la presidencia cerca de los 80 años. Sanders, que había mantenido un calendario de campaña agotador, con varios eventos al día, fue hospitalizado por dolores en el pecho después de un acto en Nevada. Su grupo de campaña canceló todos sus eventos públicos hasta nuevo aviso, pospuso el lanzamiento de su primer anuncio de televisión y tardó en proporcionar detalles sobre lo que sucedió exactamente, que terminó en la colocación de dos stents coronarios.

Los asistentes de campaña intentaron calmar las preguntas sobre si Sanders se retirará de la elección. Pero mientras se recuperaba en su casa, en Vermont, Sanders declaró a los periodistas que podría reducir sus actividades de campaña. Eso activó tantas alarmas, que al día siguiente el senador se desdijo.

El jueves pasado, Sanders lanzó una declaración en video, de siete minutos de duración, destinada a sus partidarios. En ella les agradeció por sus buenos deseos y reafirmó su compromiso con la campaña.

El debate del martes será mucho más exigente: los candidatos estarán de pie y frente a la cámara durante al menos dos horas, con pocos descansos. Será una prueba de esfuerzo en tiempo real de un candidato de primer nivel, cuya salida anularía la contienda presidencial.

Biden ha enfrentado preguntas sobre su agilidad mental, debido a sus tropiezos verbales en debates pasados. Sus partidarios afirman que es en parte un residuo del tartamudeo de su infancia, y sobre todo un reflejo de su estilo al hablar, no una cuestión de edad. Pero los votantes aún lo están estudiando a él y a Sanders de cerca.

“Ese ataque cardíaco hará que la gente lo piense dos veces”, señaló Alan Berger, un partidario de Warren, de 73 años y residente de Charleston, Carolina del Sur. “Biden está mostrando su edad y no parece tan perspicaz como solía ser”.

El candidato ha desestimado las preocupaciones sobre su edad y su fuerza. "¿Qué demonios es lo que ‘preocupa’?”, le dijo a un periodista. "¿Quieres luchar?”.

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Pero la cuestión ha estado en el trasfondo de las primarias de 2020. Al principio, muchos activistas parecían clamar por un cambio generacional en el liderazgo de su partido y de la Casa Blanca.

Las encuestas detectaron que los votantes en abstracto preferirían un candidato más joven. Según una encuesta de USC Dornsife/Los Angeles Times, realizada en junio pasado, sólo el 11% de los demócratas pensaba que el candidato ideal tendría 66 años o más.

Hasta ahora, Warren se ha enfrentado a pocas preguntas sobre ese tema. Así, podría beneficiarse de ser una cara nueva en la campaña presidencial; Biden y Sanders han estado en la política durante décadas y se han postulado a la presidencia con anterioridad.

“Parece bastante más joven porque tiene muchas ideas nuevas”, consideró Bryce Smith, de 27 años de edad y presidente del partido demócrata en el condado de Dallas, Iowa. Aún así, dijo: “Es mayor que Hillary Clinton, que Donald Trump y que cualquiera que se haya postulado para presidente”.

Por ahora, el estilo enérgico de hablar de Warren -pasearse por el escenario, agitar los brazos, dar golpes al aire- ayuda a que muchos votantes tengan la impresión de que es más joven de lo que en realidad es.

A veces parece un poco escénico, pero sus conocidos aseguran que también es muy enérgica en privado. Impulsada por un metabolismo alto, tiende a picar y comer comidas pequeñas durante todo el día, pero sigue siendo muy delgada. Incluso después de un día completo de campaña, sale a caminar; en el patio de un hotel o por un estacionamiento si es necesario.

Sus trotes se convirtieron en un meme de internet. Sus seguidores han publicado videos de ella corriendo al podio o al escenario en sus actos; en un desfile del Orgullo Gay, y hasta corriendo por Penn Station en Nueva York para tomar un tren.

Nada habla más de su resistencia que las filas que enfrenta para tomarse fotografías. En cada acto de campaña ofrece tomarse selfies -en realidad, las fotografías las toma su personal con el celular de cada seguidor- con todos aquellos que quieran una. Su única concesión a la comodidad es que normalmente se calza zapatos planos antes de comenzar el proceso. Incluso en el caluroso mitin en Rock Hill, cientos de personas se alinearon para el proceso.

A medida que el tamaño de las multitudes convocadas por Warren crecía a miles, se planteó una verdadera prueba de compromiso y resistencia. En Nueva York, estuvo de pie más de cuatro horas después de un acto, tomándose fotos hasta casi la medianoche. Nunca ha puesto límites a las filas y, según sus asesores de campaña, no hay planes de abandonar la práctica, por grandes que sean las convocatorias. Si alguna vez decide hacerlo, la gente podría decir que ella, bueno, está envejeciendo.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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