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Trump no se ha recuperado de la caída provocada por el estridente debate, según una encuesta

President Trump during the first presidential debate on Sept. 29 in Cleveland.
El presidente Trump tuvo un desempeño significativamente inferior a las expectativas de los votantes encuestados durante el debate presidencial del 29 de septiembre, según una nueva encuesta.
(Patrick Semansky / Associated Press )

Con tres semanas para el día de las elecciones, el presidente Trump no se ha recuperado de las heridas autoinfligidas de su primer debate con Joe Biden, en cambio, se ha hundido más detrás de su contendiente, según muestra una nueva encuesta de USC Dornsife.

Los últimos datos señalan el grado inusual en el que el debate del 29 de septiembre continúa dando forma a la recta final de la campaña.

El encuentro en Cleveland, dominado por las repetidas interrupciones de Trump y su declaración críptica que aparentemente dio la bienvenida a un grupo extremista de derecha, parece ser la excepción a la regla habitual de que el impacto de los debates se desvanece rápidamente.

El daño que el debate le hizo a la posición de Trump ha persistido durante su pelea con el COVID-19, dejándolo con un profundo déficit y poco tiempo para recuperarse. (La negativa de Trump a participar en un debate virtual del 15 de octubre llevó a su cancelación; el debate final está programado para el 22 de octubre).

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Antes del debate de septiembre, los votantes tenían expectativas relativamente tibias sobre cómo le iría a cualquiera de los candidatos. Trump tuvo un desempeño significativamente inferior a eso.

En una escala de 0 a 100, el desempeño de Trump en el debate estuvo 18 puntos por debajo de lo que esperaban los votantes, muestra una comparación de los encuestados antes y después del debate. Los independientes que se inclinan por el Partido Republicano, un bloque clave de posibles votantes indecisos, reportaron la mayor decepción. Su calificación del desempeño de Trump estuvo 24 puntos por debajo de sus expectativas previas al debate, según la encuesta.

El desempeño de Biden estuvo más cerca de las expectativas.

Trump también perdió terreno, y Biden ganó, en la cuestión de qué candidato es más apto mentalmente para la presidencia. La ventaja del exvicepresidente en esa cuestión pasó de 12 puntos antes del debate a 19 puntos desde entonces.

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Desde el debate, aproximadamente la mitad de los votantes encuestados dijeron que no creen que Trump esté mentalmente en forma.

La opinión de los votantes sobre la condición física y mental de Biden mejoró después del debate, algo que los operativos demócratas esperaban ver después de que Trump, de 74 años, y sus aliados pasaron gran parte de la primavera y el verano presionando para retratar al exvicepresidente de 77 años como ‘chocho’ (que chochea o tiene las facultades mentales disminuidas).

El impacto general ha sido aumentar la ventaja de Biden. La encuesta de USC Dornsife rastrea la elección todos los días, utilizando un promedio móvil de 14 días. A medida que las entrevistas predefinidas se han salido de ese promedio, la ventaja de Biden se ha incrementado de manera constante de 9 puntos el día del debate a 13 puntos el martes: 54% a 41%.

Otras encuestas nacionales recientes han mostrado resultados similares, con Biden con una ventaja de 12 puntos, 54% a 42%, entre los votantes probables en una encuesta del Washington Post / ABC publicada el lunes, 10 puntos en el sondeo más reciente de Fox News y 10 puntos en una encuesta de más de 10.000 votantes registrados por el Pew Research Center.

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Biden lidera de manera similar en la mayoría de las encuestas de los estados en batalla. La campaña de Trump ha retirado la publicidad en varios estados, incluidos Wisconsin y Michigan, que fueron clave para su victoria de 2016, y la competencia ahora se está llevando a cabo de manera más intensa en tres estados que Trump ganó hace cuatro años, Pensilvania, Florida y Arizona.

Aún es posible que Trump vuelva a planear un regreso ahora que está nuevamente en la campaña electoral: la historia de las elecciones presidenciales en las últimas cuatro décadas incluye un par de contiendas en las que se produjeron cambios de 7 puntos porcentuales al final de la campaña. Pero el actual presidente necesitaría un cambio mayor que ese para acercarse a la mayoría de los colegios electorales y no hay duda de que se encuentra en un agujero profundo con el tiempo, además, el dinero de la campaña escasea y millones de votantes ya están sufragando.

La ventaja actual de Biden es casi el doble de la ventaja de 7 puntos que tenía Hillary Clinton en los promedios de las encuestas nacionales tres semanas antes de las elecciones de 2016.

Varios otros factores distinguen el liderazgo de Biden al de Clinton:

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Clinton nunca alcanzó el 50% en los promedios de las encuestas realizadas después de que ella y Trump obtuvieron sus respectivas nominaciones, lo que la hizo vulnerable a un cambio tardío de los votantes indecisos. Biden se ha mantenido en o por encima del 50% en los promedios de las encuestas de manera constante desde junio.

—La carrera Clinton-Trump presentó cambios constantes en las posiciones de los candidatos; la carrera actual, por el contrario, ha establecido récords de estabilidad.

—Y hace cuatro años, los votantes tenían impresiones fuertemente negativas tanto de Trump como de Clinton. Este año, los votantes tienen una impresión negativa de Trump, del 60% al 39%, pero no de Biden. Los votantes se dividen estrechamente sobre él, pero su posición general es positiva: 51% favorable, 47% desfavorable.

—A diferencia de la imagen de 2016 de “cierra los ojos y vota”, ahora menos votantes se declaran indecisos (solo el 4%) y una cantidad menor tiene la intención de votar por candidatos de terceros.

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“El debate fue realmente malo para Trump”, dijo Bob Shrum, el veterano estratega demócrata que dirige el Centro para el Futuro Político de la USC, que copatrocina la encuesta. En la medida de que si hay buenas noticias para el presidente, es que su posición puede haber tocado fondo, expuso Shrum. “No sé cuántos votos más hay disponibles” para Biden.

Ambos candidatos cuentan con el apoyo de la gran mayoría de las personas que votaron por su partido la última vez. Pero los desertores no están distribuidos de manera uniforme: los votantes de Trump que han cambiado superan en número a los exvotantes de Clinton que han cambiado de bando. Trump también está perdiendo entre los votantes de terceros de 2016 y entre los que no votaron ese año.

Desde el debate, los votantes restantes indecisos o vagamente decididos han reafirmado sus puntos de vista, según muestran las últimas encuestas.

Los votantes latinos, en particular, han tomado una decisión en las últimas semanas. En las encuestas de USC Dornsife a fines del verano, los electores latinos constituían una parte desproporcionada de los votantes indecisos restantes, sin embargo, desde agosto, la proporción de electores latinos que se declararon indecisos ha caído del 13% al 7%. Como ha sucedido, su apoyo a Biden ha aumentado del 62% al 66%. Trump recibe un apoyo del 27%.

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Esa ventaja de 39 puntos para el demócrata es aproximadamente la misma que en las elecciones de 2016, según estudios de Pew. Eso refuta una preocupación que tenían algunos demócratas durante la primavera y el verano de que Biden no atraería a los votantes latinos, que favorecieron en gran medida al senador de Vermont Bernie Sanders durante las primarias presidenciales.

Por el contrario, la división entre los votantes blancos ha cambiado. Biden parece estar ganando a algunos de los electores blancos sin educación universitaria cuyo respaldo le permitió a Trump ganar a duras penas en Wisconsin, Michigan y Pensilvania en 2016. La encuesta muestra que Biden es el favorito del 35% de los votantes blancos sin un título universitario, en comparación con un 28% que apoyó a Clinton en 2016, según los datos de Pew.

La ganancia de Biden en las últimas semanas se ha producido particularmente con las mujeres blancas profesionales, un grupo que aún favorece a Trump, pero por un margen significativamente más estrecho que el pre debate.

En general, la encuesta ilustra las profundas y persistentes divisiones que han definido la política en la era Trump.

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Sobre la raza: Trump lidera entre los votantes blancos por 10 puntos, 53% a 43%, mientras que Biden lidera por 80 puntos entre los votantes negros, 87% a 7%. Además de su ventaja de 39 puntos entre los electores latinos, Biden también tiene una ventaja de 35 puntos entre otros votantes de color, un grupo que incluye electores asiático-americanos y nativos americanos.

En educación: Trump lidera del 61% al 35% entre los blancos sin título universitario, mientras que Biden lidera del 55% al 41% entre los blancos con un título. Esa brecha de 40 puntos es significativamente mayor que la división en 2016, lo que refleja un movimiento constante de votantes con educación universitaria que se alejan de los republicanos durante el mandato de Trump.

En cuanto al género, las mujeres favorecen a Biden en 19 puntos porcentuales, mientras que los hombres lo favorecen en 3. La pequeña ventaja de Biden entre los hombres es nueva; estaba detrás de los votantes masculinos antes del debate.

La brecha de género existe principalmente entre las mujeres blancas. Entre los votantes negros, la encuesta casi no encuentra diferencias de género. Entre los electores latinos, Biden parece tener un mejor desempeño entre las mujeres que entre los hombres, pero la diferencia está dentro del margen de error de la encuesta.

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Sobre la geografía: Trump lidera del 62% al 34% entre los residentes rurales, pero Biden disfruta de una ventaja del 71% al 25% entre los habitantes urbanos. Biden también lidera entre el 54% y el 41% entre los habitantes de los suburbios, un grupo al que Trump ha intentado apelar, y también ha luchado contra Trump casi hasta empatar entre los residentes de pueblos pequeños.

La encuesta proporciona, además, una idea de por qué Trump no se beneficia más de la ventaja que le dan los votantes en el manejo de la economía estadounidense. A parte de preguntar qué candidato manejaría mejor el problema, la encuesta también pidió a las personas que calificaran cómo esperaban que la economía se desempeñara con cualquiera de los dos.

Como era de esperar, los republicanos pensaron que la economía prosperaría con Trump y se desinflaría con Biden, y los demócratas sintieron lo contrario. Los independientes, sin embargo, esperan poca diferencia, lo que indica que aunque le dan a Trump una ventaja en el manejo de la economía, no se preocupan mucho de ninguna manera.

“Eso les permite confiar más en sus otros problemas principales: el manejo del coronavirus, la unidad racial y la atención médica”, en todos los cuales Biden tiene una ventaja significativa, señaló Jill Darling, quien dirige la encuesta.

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El sondeo de USC Dornsife, un proyecto conjunto del Centro de Investigación Económica y Social de la universidad y el Centro para el Futuro Político, rastrea las opiniones de un panel de más de 8.000 votantes elegibles. La encuesta pregunta a cada miembro del panel cada 14 días. Los resultados actuales se basan en las respuestas del 22 de septiembre al 11 de octubre de 5.010 miembros, de los cuales 4.518 son votantes registrados. Aproximadamente la mitad fueron encuestados antes del debate y la otra mitad después.

Los resultados están ponderados para reflejar las cifras de la Oficina del Censo de EE.UU para datos demográficos, incluido el género, la raza y la educación. El rango de error estimado para la muestra completa de la encuesta es de aproximadamente 2 puntos porcentuales en cualquier dirección.

Una descripción completa de la metodología de la encuesta, junto con el texto de las preguntas formuladas y las tablas de datos completos, está disponible en el sitio web de USC Dornsife.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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