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Vida y Estilo

Un estudio halla que los placebos que se dicen “caros” funcionan mejor que los “baratos”

Placebo effect
Los placebos, o píldoras ficticias, funcionan mejor cuando los pacientes piensan que son caros, según un nuevo estudio.
(Los Angeles Times)

¿Cómo se convierte una solución salina simple en un tratamiento útil para las personas con enfermedad de Parkinson? Dígales que es un medicamento que cuesta $100 por dosis. Y si desea hacerlo aún más efectivo, dígales que cuesta $1.500.

Eso es lo que descubrieron los investigadores de la Universidad de Cincinnati en un ensayo clínico inusual. En lugar de probar un placebo contra un medicamento real, enfrentaron dos placebos entre sí. La única diferencia entre los dos tratamientos simulados fue su supuesto precio.

Ya es bastante malo que las compañías farmacéuticas cobren precios altísimos por los medicamentos recetados de marca y los suban con frecuencia.

Los investigadores médicos son conscientes de que las píldoras ficticias utilizadas en ensayos clínicos a menudo brindan tanto alivio como los medicamentos reales que se prueban. Esto es lo que se conoce como el efecto placebo, y es bastante común en personas con Parkinson, un trastorno del movimiento que causa temblores, rigidez y problemas de equilibrio.

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Un metaanálisis de 2008 encontró que los placebos utilizados en ensayos clínicos de los tratamientos de Parkinson mejoraron los síntomas en un promedio del 16%.

El equipo de la Universidad de Cincinnati y sus colegas tenían el presentimiento de que los pacientes responderían mejor a un medicamento falso que pensaban que era real si venía con un precio más alto. Supusieron que el costo más alto sería visto como una señal de que el tratamiento era mejor.

Hipotéticamente hablando, si una compañía farmacéutica tiene una gran cantidad de dinero en efectivo, ¿puede justificar el aumento constante del precio de un medicamento bien establecido, utilizado por millones de personas?

Entonces reclutaron a 12 pacientes con Parkinson “moderadamente avanzado” y les pidieron que participaran en un ensayo clínico de un medicamento descrito como “un nuevo agonista de dopamina inyectable”. Los pacientes con Parkinson pierden las células cerebrales que producen dopamina, y un medicamento como este podría ayudarles.

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A los voluntarios del estudio se les dijo que había dos versiones del medicamento experimental y que se creía que ambos funcionaban igualmente bien. La principal diferencia, según la historia, fue la forma en que se hicieron. Como resultado, una versión cuesta 15 veces más que la otra.

En realidad, ambos placebos estaban compuestos de exactamente la misma solución salina. Sin embargo, los pacientes percibieron que la versión cara era más efectiva que la más barata, según los resultados publicados el miércoles en la revista Neurology.

Ambos placebos mejoraron la función motora en comparación con una prueba de línea base. Pero cuando los pacientes recibieron el placebo de $1.500 por dosis, su mejora fue un 9% mayor que cuando recibieron el placebo de $100 por dosis, informaron los investigadores.

En otra prueba, el 67% de los pacientes fueron juzgados “en buen estado” o con una “mejoría marcada” después de tomar el costoso placebo, en comparación con el 58% de los pacientes después de tomar el placebo supuestamente barato.

Los investigadores también usaron imágenes de resonancia magnética funcional para evaluar la actividad cerebral de los pacientes y descubrieron que el placebo “barato” provocó más acción que el “costoso”. Para los investigadores, esto era una señal de que los pacientes esperaban menos del placebo que creían que costaba menos, por lo que sus cerebros respondieron haciendo más trabajo.

“Las expectativas de los pacientes tienen un papel importante en la eficacia de las terapias médicas”, escribieron los investigadores. Agregaron que otra manifestación de esto es la preferencia que muchos pacientes tienen por los medicamentos de marca en lugar de sus equivalentes genéricos.

Los placebos pueden ser falsos, pero comprender el efecto placebo, y encontrar formas de aprovecharlo al máximo, es una prioridad real para los investigadores. En la medida en que los médicos puedan usarlos para mejorar los síntomas de los pacientes, serán capaces de utilizar menos los medicamentos reales, que pueden ser costosos o tóxicos.

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“El placebo puede ser el amigo del médico”, un par de neurólogos escribió un editorial que acompañó el estudio. “El resultado de este estudio... nos abre los ojos a otro matiz del efecto placebo”.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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