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California

Columna: ¿Qué es el síndrome de la abstinencia?

Seized drugs
Las autoridades dicen que los medicamentos ilegales y las metanfetaminas pueden causar graves daños en los consumidores.
(Courtesy of HALT)

En la jerga de la adicción se denomina “malilla” o “mono”, al malestar propio del síndrome de abstinencia. En el caso de la heroína, el malestar es indescriptible. Comienza con escurrimiento nasal y bostezos; poco tiempo después, digamos un par de horas, el cuerpo despierta del letargo que produce la sustancia.

Los intestinos, asimismo, empiezan a trabajar y se presentan unos terribles dolores de estómago, acto seguido aparece el vómito. Como resultado de la diarrea y el vómito, el cuerpo se deshidrata y los calambres se apoderan de las extremidades, pero lo más terrible es la ansiedad y los espasmos que recorren el cuerpo como descargas eléctricas.

La buprenorfina me ayuda a recuperarme de la adicción a la heroína. Millones de personas más no tienen acceso a este tratamiento que salva vidas.

Una vez superada esta etapa, siguen interminables noches de insomnio. Los espasmos y la ansiedad tardan días en desaparecer; sin embargo, cuando finalmente el paciente logra conciliar el sueño e ingerir alimentos, llega la obsesión.

Mucha gente se pregunta: ¿Cómo puede alguien volver a consumir después de pasar tan terrible experiencia? La respuesta es sencilla, se debe a la obsesión. Aunque físicamente el cuerpo ha superado la etapa inicial, en la mayoría de los casos, el adicto pasa día y noche pensando en volver a consumir.

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En palabras de muchos consumidores, que han recaído una y otra vez, la obsesión es una trampa de la mente, que los hace creer que pueden controlar la sustancia y se deleitan pensando que volverán a usarla sólo una vez más.

“Es una trampa, llegamos a pensar que la podemos controlar y terminamos nuevamente donde empezamos”, dijo Nicky, quien ha estado internado en centros de rehabilitación en más de 12 veces, y no ha logrado vencer a la heroína.

Aunque existe un tratamiento de desintoxicación, a base de metadona; en muchos casos no da resultado, pues el adicto combina la metadona con pequeñas dosis de heroína, de tal modo que al final de los 21 días que dura el tratamiento, el paciente está igual que al principio.

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En ese sentido, muchos de ellos deciden entrar a un programa de mantenimiento, y en vez de usar heroína, se vuelven adictos a la sustancia sintética.

De acuerdo a la experiencia, aquellos que han logrado dejar la adicción permanentemente, lo han hecho gracias a suspender el consumo, pero sobre todo, al encontrar un refugio en un poder superior y a la práctica de programas como el de 12 pasos.

El camino no es fácil, pero hay salida. Escríbame, recuerde que su testimonio puede ayudar a otros. Mi email es: cadepbc@gmail.com.


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