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California

Este joven está convirtiendo a niños y jóvenes en moldeadores de la justicia social

activismo
Mario Fedelin crea ‘ligas pequeñas’, no para el deporte sino para la acción cívica.
(Cortesia )

No lleva capa, ni antifaz, ni tampoco profesa salvar al mundo del mal, pero Mario Fedelin se ha propuesto convertir a muchos niños y jóvenes de las comunidades más vulnerables en moldeadores de la justicia social a través del servicio.

Desde pequeño Mario se inclinó por la política, los temas de la comunidad y el deseo de aprender cómo se logran los cambios que puedan beneficiar a los más necesitados. Sin embargo, en su adolescencia, el activista sostiene que nunca encontró el núcleo que lo ayudara a participar.

Al sentirse aislado y sin guía, Mario desertó de la escuela y no cursó la universidad, pero siempre le interesó el trabajo de servicio voluntario hasta que en 2015 creó su propia organización sin fines de lucro con el nombre de Changeist.

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La organización, en el centro de Los Ángeles, ofrece lo que precisamente a Mario le faltó, un núcleo donde los jóvenes de 11 a 26 años de edad puedan hablar sobre los temas que afectan a la sociedad, compartir ideas sobre soluciones, hablar con los expertos sobre los cambios y actuar sobre estos con el voluntariado.

“Mi trabajo se inclinó para los jóvenes interesados por la justicia social. A través de mi experiencia, en lugar de asistir a la Universidad, decidí tomar un trabajo en AmeriCorps en San José… donde me di cuenta que quería seguir guiando a los jóvenes”, dice Mario.

Mario pasó más de una década en el movimiento de servicio nacional con City Year. Allí, Mario desarrolló y diseñó programas de liderazgo cívico para jóvenes en tres mercados diferentes y más tarde apoyó a las escuelas con altas necesidades para mejorar el conducto de graduación de la escuela secundaria urbana.

Desde entonces, Mario se ha involucrado en el desarrollo de una programación comunitaria efectiva mientras sirve en múltiples consejos para refinar los programas de acceso a la universidad para menores en el sur centro de Los Ángeles y programas de recreación en Pico-Union.

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“Vemos equipos de futbol u otros deportes con padres que llevan a sus hijos desde los cinco años de edad para continuar el deporte hasta la universidad, pero nunca le damos este seguimiento a la participación social”, dice Mario.

En promedio una persona crea cuatro libras de basura al día, tanto los residentes de Estados Unidos como los del otro lado de la frontera

“Entonces por qué no hacer una ‘liga pequeña’ para la acción cívica, donde podamos incluir a los niños en el cambio desde una corta edad y continuar fomentando eso”, pregunta Mario.

Changeist trabaja con jóvenes de hasta 100 códigos postales en el sur de California con el propósito de que haya representantes de cada comunidad que hablan de temas como la inmigración, el medio ambiente, la vivienda y la salud, por nombrar algunos.

“No tenemos un espacio para niños pobres o ricos, con grados altos o bajos, sino un espacio donde puedan trabajar en equipo sobre el presente que enfrentan en la sociedad, queremos darle la plataforma para que discutan y aprendan”, agrega.

El programa

En el transcurso de seis meses, Mario moviliza a 200 estudiantes de diversos orígenes para servir 100 horas, entablando un diálogo, investigando problemas de justicia social y abordando cuestiones locales. También se reúnen y aprenden de los líderes y activistas que están inmersos en ese trabajo y actúan junto a organizaciones, coaliciones y otros movimientos juveniles. Changeist se reúne los sábados entre enero y julio.

Los jóvenes en edad de escuela intermedia trabajan en problemas a través de módulos mensuales que incorporan aprendizaje interactivo, proyectos de servicio activo y reflexión individual y en equipo. Durante los últimos meses del programa, los equipos de escuelas intermedias laboran juntos para explorar un tema de su elección, desarrollando proyectos de servicio para abordar su problema.

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El gigante de las redes sociales, Facebook, anunció recientemente un gran avance en su plan para crear un dispositivo que lea las ondas cerebrales de las personas para permitirles escribir con solo pensar.

Los jóvenes de preparatoria, por su parte, se ubican en equipos que exploran un tema en gran profundidad durante todo el año. En las últimas seis semanas del programa de la escuela, los equipos se asocian con organizaciones de la comunidad local para completar proyectos de desarrollo de capacidades. Estas prácticas externas brindan más oportunidades de aprendizaje profundo y experimental para los jóvenes mayores, al tiempo que ofrecen a los socios sin fines de lucro los recursos necesarios para asumir un proyecto adicional de necesidad.

Asimismo, los jóvenes en edad universitaria lideran equipos de jóvenes de secundaria y preparatoria, apoyando la construcción de un equipo efectivo y una cultura de todo el programa, al tiempo que adquieren habilidades profesionales en el desarrollo juvenil.

El trabajo no termina

En 2019, Mario se convirtió en uno de los becarios de la Fundación Obama, que le permitirá continuar y fortalecer su trabajo como trabajador juvenil, uniendo a los jóvenes para enfrentar los desafíos de su interés.

Para Mario el no haber cursado la Universidad no es un impedimento para su modelo, “llegué a donde estoy por determinación, pasión y por hacer preguntas y pedir ayuda”, sostiene.

“Por eso quiero que otros jóvenes aprendan a expresarse y conectarse para hacer sus propios cambios en sus vidas y en la sociedad”, agrega.

Para más información visitar https://changeist.org


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