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El condado de Los Ángeles está en un momento peligroso, a medida que aumentan las hospitalizaciones y el Día de Acción de Gracias trae nuevos riesgos

A woman in a mask and face shield stands in front of a line of cars
Una mujer con una mascarilla y un cobertor facial está de pie frente a una línea de coches.
(Allen J. Schaben/Los Angeles Times)

Los Ángeles se estaba quedando rápidamente sin tiempo para evitar que los hospitales se llenaran de pacientes con COVID-19, a medida que el virus continuaba aumentando sin precedentes, y el día de Acción de Gracias presenta peligros de nuevos contagios.

Los funcionarios esperaban llegar al día festivo con algunas señales de que el último incremento estaba comenzando a desacelerarse. Pero el coronavirus continúa propagándose a un ritmo alarmante, lo que aumenta las posibilidades de una transmisión más generalizada conforme las personas se reúnen con familiares y amigos.

A partir del miércoles por la noche, los restaurantes de gran parte del condado suspenderán las comidas al aire libre. Podrían surgir más restricciones a medida que los funcionarios analicen las recomendaciones del Departamento de Salud Pública.

Los Ángeles registraba un promedio de casi 4,300 nuevos contagios de coronavirus por día hasta el miércoles, el tercer día consecutivo en que ese número ha alcanzado un récord. A menos que se haga algo dramático para reducir la transmisión, ese número está en camino de duplicarse en dos semanas y cuadriplicarse en un mes, señaló la Dra. Christina Ghaly, directora de servicios de salud del condado.

Las autoridades señalaron que los hospitales podrían sufrir una escasez de camas —especialmente en las unidades de cuidados intensivos— durante las próximas dos a cuatro semanas si estas tendencias continúan. Los nosocomios están mejor equipados ahora que en la primavera para manejar un aumento en los contagios, el tratamiento para COVID-19 ha mejorado significativamente, y los hospitales pueden cancelar cirugías electivas para dejar más espacio para pacientes críticos del virus.

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Pero “esa capacidad para poder aumentar y abrir camas adicionales no es ilimitada”, explicó Ghaly.

Las hospitalizaciones por COVID-19 en todo el condado ya se han más que duplicado en solo tres semanas, de aproximadamente 800 en Halloween, a poco menos de 1,700 hasta el martes.

“Eso realmente indica y habla de la propagación extremadamente rápida del virus, no solo entre las personas jóvenes y sanas y que son asintomáticas, sino también entre las personas que se enferman y necesitan ser hospitalizadas”, señaló Ghaly.

Dado que las infecciones confirmadas solo han seguido aumentando, es probable que ese número continúe en ascenso, explicó Ghaly.

Esta no es la primera vez que los funcionarios advierten sobre los peligros potenciales que presenta el actual incremento de coronavirus para el sistema de salud. Pero el peligro solo ha aumentado junto con el recuento de casos.

Las infecciones diarias en el condado se han cuadriplicado, y las muertes se han triplicado en cuestión de semanas, una tasa exponencial que ha dado lugar a “las métricas más alarmantes que hayamos visto”, comentó Barbara Ferrer, directora de salud pública.

“El riesgo en este punto es que abrumar el sistema de salud es una posibilidad muy real”, explicó el martes a la Junta de Supervisores del Condado de Los Ángeles.

En las últimas siete semanas, el número de nuevos casos diarios de coronavirus en la zona, promediado durante un período de siete días, ha ido de menos de 1,000 a más de 4,000, según un análisis del Times.

El número de muertes diarias también se ha triplicado a un promedio de 30, durante el período de siete días que terminó el miércoles.

Las cifras de hospitalización que se disparan muestran dos cosas, señaló Ghaly: que el virus aún circula ampliamente en la comunidad y que su propagación no se limita a aquellos que pueden escapar fácilmente de sus estragos.

Si el número de pacientes con COVID-19 continúa en ascenso, explicó Ghaly, “las personas deben estar preparadas para que se cancelen potencialmente sus cirugías o procedimientos no esenciales para que los hospitales puedan tener espacio”, ya que esa es “realmente la mayor palanca que los hospitales y los sistemas de salud tienen para liberar camas muy rápidamente ".

Aunque los centros de salud tienen planes para expandir su capacidad si es necesario, Ghaly dijo que el mayor desafío es la dotación de personal, particularmente en las UCI, donde terminan aproximadamente una cuarta parte de todos los pacientes con COVID-19.

Ya existe una limitación natural en la cantidad de personas que están debidamente capacitadas para brindar atención a ese nivel, informó, y desafortunadamente, con California y gran parte del país también experimentando un aumento en los casos, será mucho más difícil solicitar ayuda de personal si su escasez alcanza niveles de crisis en Los Ángeles.

“No quiero minimizar la gravedad de la situación, o la necesidad de que la gente realmente se tome muy en serio su comportamiento y lo que podrían estar haciendo para contribuir al aumento de la transmisión”, señaló Ghaly.

En una o dos semanas, los funcionarios dicen que el número de hospitalizaciones por COVID-19 en el condado podría crecer en otro 30%, a alrededor de 2,200. Eso equivaldría al total más alto de la historia de la ciudad.

Para el miércoles, Los Ángeles había visto un promedio de 4,300 nuevas infecciones diarias durante un período de siete días, según un análisis del Times. En el verano, el promedio de nuevos casos de coronavirus diarios superó los 3,300.

La tasa de resultados positivos de las pruebas es ahora del 6.6%, casi el doble de lo que era a fines de octubre, y el triple de la tasa en San Francisco.

“Estos grandes aumentos en los casos y las hospitalizaciones, sin duda, conducirán a un mayor número de fallecimientos”, comentó Ferrer.

Ya han muerto más de 7,500 residentes del condado a causa del COVID-19, más del doble de la cifra de muertos relacionados con la influenza, de la última temporada.

Se espera que las hospitalizaciones sigan aumentando en las próximas semanas, a medida que se diagnostican nuevas infecciones.

Los funcionarios de salud estatales han estimado que aproximadamente el 12% de los que dieron positivo en la prueba terminaron siendo hospitalizados dos o tres semanas después, por lo que un aumento sostenido y significativo podría llevar a los centros de salud al límite.

La entidad vio 16,681 casos nuevos solo el martes, la segunda mayor cantidad en un solo día detrás de la cifra de 20,654 del lunes, según una encuesta independiente del Times en los condados de California.

El último aumento significativo de coronavirus en el estado, después del Día de los Caídos, fue seguido por un pico de muertes diarias dos meses después.

Si ese patrón se mantiene, es posible que Los Ángeles enfrente un máximo de muertes diarias por COVID-19 en Navidad o después.

A la luz del aumento repentino, el condado ha avanzado en acciones adicionales para controlar la propagación del virus. Una nueva orden que cierra las áreas de comedor al aire libre en los restaurantes, durante al menos tres semanas, y entrará en vigor el miércoles por la noche.

Sin embargo, esa disposición no ha estado libre de controversias, y dos miembros de la Junta de Supervisores del condado presionaron sin éxito para derogarla el martes.

Los funcionarios también están preparando una nueva orden de salud que se espera que prohíba todas las reuniones, excepto los servicios religiosos y las protestas al aire libre, y reduzca la capacidad en las tiendas.

Sin embargo, no revelaron nuevas restricciones durante su sesión informativa el miércoles por la tarde, y afirmaron que aún se están discutiendo posibles medidas adicionales con la Junta de Supervisores.

El estado también ha impuesto nuevas medidas, en particular una orden que prohíbe la mayoría de las actividades no esenciales fuera del domicilio a partir de las 10 p.m. hasta las 5 a.m. en los condados —como Los Ángeles— que se encuentran en el nivel más estricto, “morado”, de reapertura codificada por colores.

“Cada día que esperamos para hacer esos cambios significa que tendremos otro día de contagios altos, de presión sobre nuestros hospitales, y esto es algo que todos tenemos la responsabilidad de cambiar”, señaló el Dr. Mark Ghaly, secretario de salud y servicios humanos de California.

El problema ahora es que con las infecciones mucho más altas que nunca, las actividades que parecían seguras hace un mes ahora son potencialmente mucho más peligrosas.

“En general, lo que sabemos es que cada vez que nos reunimos con personas con las que bajamos la guardia, nos quitamos el cubrebocas, y estamos a menos de unos pocos pies de distancia, existe el riesgo de transmisión”, explicó Mark Ghaly.

Debido a que el virus puede transmitirse sin que la persona infectada se enferme, agregó, “la mayoría de las personas que tienen COVID pueden no saberlo, usted crea un riesgo a medida que esas actividades aumentan, y tenemos presente que veremos transmisión”.

Para explicar el aumento actual de contagios, los funcionarios citan la llegada de un clima más frío que mantiene a las personas en el interior, lo que acentúa el riesgo de transmisión; el incremento de viajes desde los estados más afectados; las reuniones para celebrar o ver eventos deportivos; las protestas y celebraciones relacionadas con las recientes elecciones; un aumento de los brotes en el lugar de trabajo; y la creencia errónea de que el peligro de la pandemia ha pasado.

Los servidores públicos están particularmente nerviosos de que las multitudes puedan llevar el virus consigo mientras viajan para las vacaciones de Acción de Gracias, al igual que viajes de vacaciones similares en China para el Año Nuevo Lunar impulsaron el inicio de la pandemia.

Las autoridades federales, estatales y locales, han instado a las personas a quedarse en casa durante el Día de Acción de Gracias y cancelar los planes de viaje.

Hasta ahora, California se mantiene en una mejor situación en general que algunas otras partes del país donde los hospitales ya están abrumados. Pero los funcionarios dicen que les preocupa que eso pueda cambiar fácilmente.

Las medidas de control de la pandemia han funcionado dos veces en el pasado para frenar drásticamente la propagación de la enfermedad —primero en la primavera, cuando se impuso una orden general de quedarse en su domicilio; y nuevamente a principios del verano, cuando el gobernador Gavin Newsom ordenó el cierre de bares, restaurantes bajo techo y cines en los condados más afectados.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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