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Se espera ayuda federal por el COVID para el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, pero ¿será suficiente?

A man dressed as Santa hands gifts to students through a car window
La alegría navideña parece dirigirse al Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles en forma de mil millones de dólares de ayuda por el COVID. Arriba, el superintendente de las escuelas de Los Ángeles, Austin Beutner, vestido como Santa Claus, reparte regalos en Washington Preparatory High, en el sur de L.A.
(Kent Nishimura / Los Angeles Times)

El distrito escolar de Los Ángeles puede recibir más de $1 mil millones del nuevo proyecto de ley federal de ayuda por coronavirus —o alrededor de $2.150 por estudiante— más que suficiente para eliminar un déficit proyectado de costos relacionados con la pandemia hasta el final del año escolar, según cálculos preliminares.

Combinado con otros recursos, el apoyo se sumará a uno de los programas de ayuda más grandes de la historia de la educación local. La nueva ayuda federal se agregaría a un plan estatal de $2 mil millones que el gobernador Gavin Newsom anunció el miércoles, con el propósito de impulsar a los distritos escolares a reabrir sus campus. También se suma a los $894 millones en ayuda externa para el coronavirus, que este sistema público educativo ya había presupuestado.

Los funcionarios del segundo distrito escolar más grande del país no están preparados para decir que esta enorme inyección de recursos únicos será suficiente para la gigantesca tarea que tenemos por delante. Sus líderes no solo deben reabrir las escuelas de manera segura, sino también abordar la pérdida de aprendizaje y las necesidades de salud mental de miles de estudiantes, provocadas por el aislamiento social continuo, las dificultades económicas, y la enfermedad en sí.

“Hay una cantidad adecuada para las escuelas, distribuida de manera equitativa, y por eso, estoy agradecido”, señaló Nick Melvoin, miembro de la junta escolar de Los Ángeles. “Pero tendremos años de gastos continuos para mitigar la pérdida de aprendizaje y abordar el trauma causado por esta crisis. Es difícil saber si cualquier inversión única —del gobierno estatal o federal— es suficiente hasta que sepamos cuánto tiempo estaremos así".

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Aunque es probable que la financiación supere lo que el superintendente de las escuelas del Condado, Austin Beutner, había solicitado recientemente, aún continúa buscando recursos adicionales. Una iniciativa clave que quiere explorar es la escuela de verano obligatoria presencial. Ese esfuerzo por sí solo podría costar entre $150 y $200 millones de dólares, informó al Times.

“El Congreso está en mi lista de buenos y malos”, dijo en una aparición reciente en la que entregó regalos donados a familias del distrito vestido con un traje de Santa Claus. Buenos porque aprobaron la ley de ayuda, “pero mal portados porque no es suficiente”.

Al igual que otros superintendentes, Beutner ha adoptado un enfoque cauteloso para las proyecciones de financiamiento debido a las incertidumbres futuras. Así como nadie predijo en marzo que los campus estarían cerrados durante nueve meses y contando, los ingresos futuros también son difíciles de predecir. Los presupuestos estatales y locales financian alrededor del 90% de los costos de las escuelas públicas, y esto se ha visto afectado por cierres económicos intermitentes. Además, el último paquete de ayuda federal contenía relativamente poco para asegurar los ingresos estatales y municipales.

Los recortes presupuestarios ya están socavando la ayuda por coronavirus a las escuelas en otros estados, pero en California todavía no.

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Beutner se negó a comentar, pero antes de las vacaciones de invierno, había estado presionando —junto con líderes de otros sistemas escolares— por $2.000 por estudiante en apoyo por la pandemia, una cantidad que el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles parece estar dispuesto a recibir, junto con una cantidad adicional.

Él y otros inicialmente calcularon la nueva financiación federal en alrededor de $1.000 por alumno, en todo el país. Y eso llevó a Beutner a esperar extraoficialmente una cifra aproximada de $400 millones en dinero nuevo para el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, que tiene 465.000 estudiantes desde jardín de infantes hasta el último grado de preparatoria. Sin embargo, la legislación no distribuye el dinero de manera uniforme. En cambio, se basa en fórmulas vinculadas a la ayuda federal contra la pobreza, que se conoce como financiación del Título I.

Esto significa, por ejemplo, que un distrito escolar sin familias de bajos ingresos no recibiría ayuda directa del nuevo proyecto de ley. La cantidad delimitada por el Título I por estudiante aumenta cuando un distrito contiene integrantes de este sector poblacional —basado en la idea de que una concentración de pobreza es más difícil de abordar.

El Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, con un 80% de familias de bajos ingresos, supera con creces los parámetros que desencadenan tasas de financiación más altas. Como resultado, el distrito, que tiene alrededor de 1 de cada 12 estudiantes del estado, recibe aproximadamente uno de cada cinco dólares del Título I que se destinan a California.

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Esa relación proporcionaría un apoyo de hasta $1.3 mil millones, según una revisión preliminar no oficial del Departamento de Educación del estado. Otras secciones de la iniciativa de ley también pueden incluir dólares significativos para el segundo sistema escolar más grande del país, informó Jonathan Mendick, portavoz de la institución estatal.

La combinación del tamaño y la pobreza generalizada del Distrito Unificado de Los Ángeles significa que su ayuda económica eclipsa a otros sistemas escolares. El distrito con la siguiente cantidad más alta es el Distrito Unificado de Fresno con $182 millones, según cifras calculadas por el sitio de noticias EdSource, que publicó por primera vez estimaciones de financiación.

Es probable que el apoyo le dé al sistema escolar de Los Ángeles la financiación por estudiante que buscaba Beutner. Muchos otros —aquellos con un menor número de familias con dificultades económicas— tendrán que arreglárselas con una menor cantidad de ayuda monetaria.

“Es emocionante escuchar que el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles va a recibir estos recursos adicionales”, comentó Elisha Smith Arrillaga, directora ejecutiva de Education Trust—West, un grupo de investigación y defensa con sede en Oakland. “Lo que va a ser realmente importante es que destinen esos recursos a satisfacer las necesidades de los estudiantes que se han visto más afectados”.

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La planificación debe incluir aportaciones directas a los estudiantes y las familias, agregó.

El nuevo apoyo se suma a alrededor de $894 millones en recursos de ayuda estatales y federales ya asignados, según un informe financiero del distrito de agosto. El total del apoyo por COVID —alrededor de $2 mil millones— se compara con un presupuesto del fondo general anterior a la pandemia de aproximadamente $7.8 mil millones. El Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles también puede esperar una parte saludable de $2 mil millones en nuevas medidas de financiamiento estatales anunciadas el lunes, aunque las cifras exactas aún no están disponibles.

Beutner asimismo ha dicho que se debería reembolsar al distrito un estimado de $100 millones en comidas para adultos, que continúa brindando como un servicio público. Los alimentos para los estudiantes ya están financiados por el gobierno federal.

De manera similar, el distrito quiere que se le reembolse alrededor de $150 millones que espera gastar en un esfuerzo por realizar pruebas de coronavirus en el campus.

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Independientemente de si se obtiene más, “esta inyección de efectivo podría garantizar primero las pruebas COVID constantes de niños y maestros”, comentó el profesor de inglés de UC Berkeley, Bruce Fuller, quien ha investigado los recursos financieros y de aprendizaje del distrito. “Las pruebas meticulosas convertirán a las escuelas en refugios seguros”, y potencialmente disminuirán las preocupaciones que tienen los docentes y los líderes sindicales sobre la seguridad de reabrir los campus, explicó.

Hay decenas de miles de padres de familia, incluida Ellen Myles, que tienen la esperanza de que los recursos de ayuda —y el lanzamiento simultáneo de la vacuna— resulten en la reapertura de los centros escolares lo antes posible, una vez que se contenga la propagación desenfrenada actual de contagios.

Myles, quien asistió al evento de Beutner vestido de Santa Claus en Washington Preparatory High, elogió los esfuerzos de la escuela para que los alumnos sigan aprendiendo, pero dijo que su hija de décimo grado necesita conexiones sociales con sus compañeros y agregó que grandes cantidades de estudiantes simplemente no se mantienen al día académicamente.

“Muchos niños se están quedando atrás porque no están comprometidos”, señaló Myles. “No se dan cuenta de que eso les afectará a largo plazo cuando vuelvan a la escuela”.

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