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California supera 3 millones de casos de coronavirus; aproximadamente 1 de cada 13 en el estado ha sido infectado

La enfermera certificada Rebekah Park, camina dentro del Providence Holy Cross Medical Center, en Mission Hills, el jueves.
(Francine Orr / Los Angeles Times)

Los 3 millones de casos significa que aproximadamente 1 de cada 13 californianos se ha infectado en algún momento de la pandemia.

California superó los 3 millones de casos acumulados de coronavirus el martes, un hito impresionante que llegó en medio de señales de que la pandemia se ha estancado después de un aumento de meses, así como nuevas preocupaciones de que las variantes confirmadas recientemente podrían acelerar la transmisión.

Los 3 millones de casos, confirmados a través de una encuesta del Times a los departamentos de salud locales y de los condados, demuestran cuán ampliamente se ha extendido el COVID-19 en el estado más poblado del país.

Superar ese umbral significa que aproximadamente 1 de cada 13 californianos se ha infectado en algún momento durante la pandemia.

El estado tardó aproximadamente 10 meses en llegar a 1 millón de casos confirmados, lo que sucedió a mediados de noviembre. Pero alcanzó 2 millones de infecciones acumuladas poco antes de Navidad.

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Ahora, solo unas cuatro semanas después, la entidad ha agregado otro millón de casos a su total.

El Dr. Tomás Aragón, director del Departamento de Salud Pública de California, calificó el número de casos como “un recordatorio serio de que el COVID-19 predomina en todo el estado”, y agregó que: “Todos debemos hacer nuestra parte quedándonos en casa, usar un cubrebocas, evitar reunirse, especialmente en interiores, lavarse las manos con frecuencia y vacunarse cuando sea elegible y esté disponible”.

“Es una zona de guerra”, dijo un médico de un hospital público del condado de Los Ángeles, ya que la oleada de COVID-19 trae niveles de muerte antes inimaginables en EE.UU, a pesar de los incansables esfuerzos por tratar a los pacientes.

“Si bien estamos viendo algunas señales alentadoras, a medida que disminuyen las hospitalizaciones y las tasas de casos, California sigue implacable en su compromiso en la batalla contra el COVID-19”, señaló Aragón. “No podemos volvernos complacientes porque hay una vacuna disponible”.

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La pendiente y el alcance de la última ola de la pandemia hacen que el aumento repentino del verano en California parezca solo un bache.

En aquel entonces, la mayor cantidad de contagios reportados diariamente superaba los 13.000 en todo el estado. Durante la última semana, la entidad ha promediado casi 36.000 casos nuevos por día, según datos compilados por el Times.

Por sorprendente que sea esa tasa, en realidad ha caído un poco. No fue hace mucho tiempo que el estado estaba viendo casi 45.000 casos diarios.

Si bien es probable que los últimos números estén influenciados de alguna manera por los retrasos en las pruebas, o por el fin de semana largo por el día de Martin Luther King Jr., son una prueba más de que el coronavirus se ha estabilizado y de que California puede haber evitado el estado apocalíptico post-Navidad; aumento que los funcionarios habían advertido durante mucho tiempo que podría abrumar el sistema de salud.

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La entidad también ha experimentado un aplanamiento e incluso un ligero descenso en la cantidad de personas que requieren hospitalización por COVID-19. Había 20.138 californianos con coronavirus hospitalizados hasta el domingo, lo que representa una disminución del 7% con respecto a la semana pasada, según los últimos datos estatales.

El número de personas lo suficientemente enfermas como para requerir cuidados intensivos también ha descendido recientemente, a 4.719 hasta el domingo. Eso es un 3% menos que la semana anterior.

Aunque leve, cualquier disminución es una buena noticia para los asediados hospitales y trabajadores de la salud de California que han tenido que lidiar con aumentos agudos y constantes en el número de pacientes con COVID-19 desde principios de noviembre.

Pese a que los hospitales están repletos de pacientes, y el número desgarrador de muertes y tasas de infección por COVID-19 se mantienen en niveles peligrosos, hay algunas señales de que el aumento diario en los casos de coronavirus está comenzando a estabilizarse en California.

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Sin embargo, muchas unidades de cuidados intensivos (UCI) siguen saturadas en todo el estado, especialmente en el sur de la entidad y el Valle de San Joaquín, donde se ha reportado una disponibilidad del 0% en estos espacios durante semanas. Eso no significa que no haya camas libres, sino que los hospitales han tenido que tomar medidas importantes, incluso drásticas, para atender a los pacientes más enfermos.

Los funcionarios advierten que el progreso reciente es frágil y que hay mucho en juego. Casi 34.000 californianos han muerto a causa de COVID-19 y los suministros de vacunas aún no son adecuados. En la mayor parte de Los Ángeles, las personas mayores de 65 años o más no han sido vacunadas, a pesar de que el gobernador Gavin Newsom anunció la semana pasada que eran elegibles.

“Estamos cada vez más cerca de poner fin a esta pandemia y la acción colectiva es lo que marca la diferencia en la cantidad de personas que mueren”, señaló la directora de Salud Pública de Los Ángeles, Bárbara Ferrer, en un comunicado el lunes.

Ese es particularmente el caso cuando California lidia con la presencia de nuevas variantes del coronavirus, incluida la conocida como B.1.1.7 que se identificó por primera vez en Gran Bretaña y que los científicos creen que es aún más contagiosa.

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Salud

Debido a su potencial para propagarse rápidamente, los modelos epidemiológicos indican que esta cepa “tiene la capacidad de aumentar la trayectoria de la pandemia de Estados Unidos en los próximos meses”, y podría convertirse en “la variante predominante en marzo”, según un informe reciente de los Centros para el Control de Enfermedades y Prevención (CDC, por sus siglas en inglés).

Otra nueva cepa de coronavirus, denominada CAL.20C, podría haber contribuido al significativo aumento invernal observado en todo el sur de California, según una investigación reciente publicada por el hospital Cedars-Sinai.

Los investigadores informaron en un comunicado que esta variante “era casi inexistente en octubre”, pero “en diciembre se determinó que el 36.4% de las muestras de virus de los pacientes de Cedars-Sinai eran de esa cepa, al igual que el 24% de todas las muestras del sur de California”.

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“El reciente aumento de casos positivos de COVID-19 en el sur del estado coincide con la aparición de CAL.20C”, informó el Dr. Eric Vail, director de patología molecular en el Departamento de Patología y Medicina de Laboratorio de este nosocomio.

Las mutaciones virales no son inesperadas y, en muchos casos, no terminan marcando una gran diferencia, según el Dr. Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del gobierno estadounidense.

“Cuando hay mucho virus circulando en la comunidad, significa que está infectando a grandes números de personas, se está replicando constantemente. Y, cuando replicas, mutas”, señaló durante una conversación virtual con Newsom a fines del mes pasado. “La inmensa mayoría de las mutaciones son irrelevantes. No tienen impacto alguno en ninguna función importante del virus”.

Pero, agregó, “de vez en cuando, se obtiene una variante que sí”, como parece ser el caso de la cepa de Reino Unido. Aún así, los científicos creen que la mutación no tiene más probabilidades de ser fatal o enfermar más a las personas una vez que se infectan, y tampoco hay evidencia de que las vacunas desarrolladas recientemente no sean efectivas contra ella.

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Sin embargo, dado el continuo riesgo de infección, así como la relativa escasez de antígeno en este punto, los funcionarios de salud enfatizan que la mejor manera de reducir la transmisión del coronavirus es a través del cumplimiento de los protocolos de prevención de infecciones que se mencionan comúnmente, como usar cubrebocas en público, evitar reuniones con personas con las que no vive, lavarse las manos con regularidad y quedarse en casa cuando esté enfermo.

“Pasarán algunos meses más antes de que haya suficiente suministro de vacunas disponible y bastantes personas inmunizadas para brindarnos el nivel de protección capaz de poner fin a la pandemia”, señaló Ferrer. “Dada la aparición de variantes que pueden ser más fácilmente transmisibles, ahora sería el momento de averiguar cómo debería modificar sus actividades actuales para reducir la exposición a otros, ya que muchas personas en la comunidad están infectadas con COVID-19”.

Para leer esta nota en inglés,haga clic aquí.


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