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Ellos se pusieron la vacuna del COVID-19: Así fue como sus cuerpos reaccionaron y ahora nos ofrecen sus testimonios

El 21% de los adultos estadounidenses no tienen la intención de vacunarse.
(Associated Press)

El temor de una nueva vacuna se apodera de muchas personas al no saber qué estan poniendo en su cuerpo y cómo van a reaccionar. Sin embargo, ese temor es mayor al pensar que pueden enfermarse de COVID-19 y no saber si van a sobrevivir.

Lo cierto es que la gente ahora tiene tres opciones: Tener fe de que no se van a enfermar, dejar que el destino decida o vacunarse ahora o en los próximos meses.

Estas personas decidieron apostarle a la vacuna a lo grande en lugar de quedarse en casa con las manos cruzadas, y esto fue lo que experimentaron.

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A pesar de tener 40 años, Patricia Morales se sentía como si fuera una niña forzada a pasar por el dolor de un pinchazo, pero esta vez no era para prevenir la gripe sino el COVID-19, que tiene al mundo entero parcialmente paralizado.

“Todo este tiempo desde que empezó la pandemia, he querido una vacuna e inmunizarme, pero el enfrentarme a una nueva medicina preventiva no fue fácil”, dijo Morales.

“Me pasó por la cabeza el temor de una reacción alérgica, e inclusive, aún sigo pensando si en el futuro me podría afectar, pero al final del día tengo que seguir el camino de la ciencia”, dijo la señora, quien se puso la vacuna hace dos semanas.

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El primer día de la vacuna, Morales sintió el pinchazo de la vacuna del COVID-19 en la versión de Moderna, “como si me pusieran la de la gripe”, dice en sus propias palabras.

“Al segundo día me sentí cansada, el dolor de mi pinchazo se extendió a mi brazo entero y apenas si lo podía levantar, también me dio un dolor de cabeza leve”, expuso.

Para el tercer día, el dolor de su brazo fue menor, tuvo mejor movimiento y no hubo ni dolor de cabeza ni cansancio.

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“No puedo negar que como ser humano me invade el temor de lo nuevo, pero este es un medicamento. La enfermedad del COVID-19 es nueva y ha enfermado a muchos, degradando la calidad de vida de otros y matado a algunos… Como dice el dicho: ‘prefiero morir en el intento que sin intentar’”.

Molares no tuvo ninguna reacción alérgica, pero todavía le falta aplicarse la segunda dosis. “Estoy nerviosa, pero igual he vivido casi un año pensando que de un día para otro puedo tener coronavirus”.

Morales sostuvo que conoce a varias personas que aún no están convencidas de vacunarse.

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“Todos reaccionamos de diferente forma a lo nuevo. Yo les comparto mi experiencia. Puedo instar a la gente sobre los pros. Sin embargo, ahora todos estamos viviendo día a día. Vamos a llegar a un punto, espero, en que todos nos vacunemos”, agregó.

Por ahora los estadounidenses están lejos de pensar de manera uniforme sobre la vacuna. La mayoría dice que se sentiría incómodo si estuviera entre los primeros en aplicársela, y parece un hecho que una minoría considerable no se vacunará, según un reciente estudio de Hispanic Pew publicado el 3 de diciembre.

En general, el 60% de los estadounidenses dijeron que definitiva o probablemente se aplicarían la vacuna contra el coronavirus, frente al 51% que dijo esto en septiembre.

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Aproximadamente cuatro de cada diez (39%) dijeron que definitiva o probablemente no se aplicarían la vacuna contra el coronavirus, aunque alrededor de la mitad de este grupo, o el 18% de los adultos estadounidenses, dijo que es posible que decidan vacunarse una vez que las personas comiencen a recibir una vacuna y haya más información disponible, dice el reporte.

Sin embargo, el 21% de los adultos estadounidenses no tienen la intención de vacunarse y están “bastante seguros” de que más información no les hará cambiar de opinión.

El doctor José Mayorga, director médico ejecutivo de los Centros de Salud Familiar de UCI Health en Anaheim, fue uno de los primeros en recibir la vacuna en diciembre.

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“Dentro de las primeras horas puedo decir que me sentí fatigado y con dolor en el hombro. Esos síntomas son normales, y te puedo decir que estos desaparecen en horas”, dijo Mayoga.

El experto sostiene que los efectos secundarios de la vacuna son normales y varían entre las personas.

“Los efectos secundarios que podrían esperarse se presentan dentro de los primeros tres días después de la vacuna”, aseguró Mayorga.

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“La gente puede sentir gripe, fatiga, fiebre, dolor muscular, dolor de coyunturas, dolor de cabeza, vómitos y diarrea. Son normales y significa que el cuerpo está desarrollando anticuerpos. Esto no quiere decir que está infectado con Covid-19, porque no se puede transmitir la enfermedad con la vacuna”, expuso.

Mayorga comparte su experiencia por las preguntas que muchos se hacen ahora sobre las vacunas.

¿Debe de tener miedo la gente de efectos a largo plazo?

“Sabemos que la vacuna nos va a proteger de la infección, pero lo más importante es que nos protege contra el desarrollo del coronavirus más grave. Si uno se contagia de COVID-19 después de tener la protección máxima, no sufrirá las complicaciones que ahora muchos están padeciendo.

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El experto sostiene que las dos vacunas estan construidas de la misma manera, Moderna y Pfizer, producen al mismo tiempo defensa y anticuerpos contra la proteína de pico que usa el virus para entrar a nuestro cuerpo.

“La proteína de pico es una llave, y esa llave la deja el coronavirus, el anticuerpo utiliza esa llave, pero no deja que la use para dañar nuestras células sanas”, explicó.

¿La gente se puede infectar por recibir la vacuna?

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Definitivamente no. Mucha gente podría tener este pensamiento erróneo por los síntomas que puede enfrentar, pero eso es imposible. Se pueden poner la vacuna, pero si ya tienen la infección eso no va a prevenir la enfermedad.

Si la persona ya empezó a desarrollar síntomas y se pone la vacuna, de igual manera se va a enfermar, por lo mismo es necesario que estén seguros 100 por ciento que no están enfermos al ponérsela.

¿Cuál es la diferencia entre las dos?

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Una diferencia es que Pfizer requiere temperaturas muy bajas comparadas con Moderna. Tenemos que apreciar el hecho de que dos compañías produjeron un efecto igual en desarrollar defensas. En esta posición científica queremos ver que los estudios se duplicaron, inclusive casi en el mismo tipo de reacciones secundarias. Eso comprueba que protección va a servir y va a trabajar.

La segunda dosis de la vacuna Pfizer debe aplicarse 21 días después, mientras que la de Moderna después de 28 días.

¿Cuánto tiempo tarda el cuerpo en producir defensas?

Dos estudios demostraron protección después de la segunda dosis. Es importante que el público reciba las dos dosis. Pfizer demuestra que después de siete días de la segunda dosis, la gente obtiene el 95% de defensas. Por su parte, con Moderna después de 14 días de haberse aplicado las dos dosis, las personas desarrollan el 95 por ciento de defensas. Esto no significa que una es mejor que la otra, sino simplemente las compañías por su lado decidieron hacer los resultados en diferentes días.

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La vacuna contra la influenza te da 50 a 60 por ciento de protección, tener el nivel de protección de las otras es significante. Los CDC y FDA, buscaban defensas con un mínimo de 50 por ciento. Moderna y Pfizer sobrepasaron la meta.

¿Puedo ponerme la vacuna si ya tuve la infección?

Si ya tuvo la infección de igual manera recomendamos que se aplique la vacuna, no sabemos lo que significa tener la infección y que tan naturalmente se de la respuesta de nuestros cuerpos para seguir produciendo anticuerpos para esta enfermedad en específico.

Mayorga recomienda que las personas con alergias le hagan saber esto a los expertos para que los pongan bajo atención, en caso de cualquier reacción, una vez se vacunen.

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¿Qué es lo que tenemos que aprender de todas las vacunas?

No se nos olvide que nuestros familiares también fueron los primeros que se pusieron las vacunas contra la viruela, el sarampión, polio, entre otras, y esas personas tuvieron la experiencia de poder decir que tomaron una decisión acertada.


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