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¿Por cuánto tiempo más puede California descartar un pico primaveral de COVID-19?

A COVID-19 vaccination site
Vacunación en el Bell Community Center, el lunes.
(Robert Gauthier / Los Angeles Times)

Hasta ahora, California resistió el aumento repentino de COVID-19 que ha afectado a otras partes del país.

¿Pero por cuánto tiempo?

A medida que el estado desbloquea gradualmente su economía, después de meses de restricciones relacionadas con la pandemia, los funcionarios continúan advirtiendo que no cumplir con los protocolos de salud pública que guían la última ronda de reaperturas podría provocar otra oleada de casos y revertir así semanas de progreso.

Una sola reapertura fallida de un sitio específico podría resultar en un incidente a propagarse, y sembrar nuevas infecciones en toda la comunidad si las personas dejan de tomar medidas de protección, como el uso de mascarillas y mantenerse alejados de multitudes, advirtieron los funcionarios.

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Las autoridades señalaron el lunes un caso de estudio en Illinois, donde un brote significativo de coronavirus en un condado rural estuvo relacionado con la reapertura de un solo bar. “A medida que las empresas comunitarias comienzan a reabrir sus puertas, estos hallazgos subrayan el gran impacto de un solo evento que afecta a las comunidades, escuelas, familias y adultos mayores frágiles”, comentó a los periodistas la Dra. Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en una sesión informativa. “Y enfatiza la impresionante transmisibilidad de este virus, así como la necesidad continua de […] reducir el número de personas en espacios cerrados, mejorar la ventilación de los edificios y utilizar los espacios al aire libre según lo permita el clima”.

Tomar tales medidas solo se vuelve más urgente mientras que otras partes del país luchan por contener lo que algunos expertos temen podría ser una cuarta ola de COVID-19, especialmente en Michigan, el área de Nueva York y Nueva Inglaterra.

En este momento, California no está experimentando nada parecido a los fuertes picos observados en otros lugares. Sin embargo, los funcionarios advierten rápidamente que el progreso no puede predecir lo que sucederá en las semanas y los meses por venir.

“Nuestra realidad, con más variantes y alzas en los casos en todo el país y en gran parte del mundo, y muchos más entremezclados aquí en el condado de Los Ángeles, es tal que tendremos que prolongar el uso de las pautas preventivas hasta que más gente esté vacunada si queremos mantener nuestros logros”, enfatizó el lunes la directora de salud pública del condado de Los Ángeles, Bárbara Ferrer.

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En un guiño hacia el poder de las vacunas, y de acuerdo con la nueva pauta federal dictada la semana pasada, el condado de Los Ángeles emitió el lunes un aviso de viaje actualizado que estipula que aquellos que están completamente vacunados -lo cual significa que han transcurrido al menos dos semanas desde la última dosis requerida- ya no tendrán que hacerse la prueba o ponerse en cuarentena a su llegada si no tienen síntomas de COVID-19.

A pesar de eso, Ferrer instó a los residentes a “evitar viajes no esenciales durante este tiempo cuando hay importantes focos en todo el país y el mundo”.

La última tasa de casos de California en siete días por cada 100.000 personas – 46 - es la tercera más baja entre todos los estados y se ubica muy por debajo de la tasa nacional de 133, según muestran los datos de los CDC.

Los índices de casos recientes más altos se observaron en Michigan, 452.5; Nueva Jersey, 343.9; en la Ciudad de Nueva York, 303.3; en el resto del estado de Nueva York, 250.3; y Connecticut, 245.3.

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Entre los estados más grandes, las tasas comparables durante el mismo período de tiempo fueron de 237 en Pensilvania, 171.2 en Florida y 66.9 en Texas.

Recientemente, sin embargo, hubo algunos indicios de que el índice de retroceso del coronavirus puede estar comenzando a disminuir en California. Durante la última semana, el estado informó un promedio de 2.705 nuevos casos de coronavirus por día, un incremento muy leve de la media de 2.702 casos diarios registrados hace dos semanas, según datos compilados por The Times.

Es demasiado pronto para decir si ello resultará ser un incidente breve o el comienzo de una tendencia.

Sin embargo, los funcionarios advirtieron en el pasado que el estado podría llegar a una meseta en la que el número de nuevas infecciones por coronavirus se estabilice a un ritmo elevado durante un período prolongado, un desarrollo preocupante que no solo podría poner un alto en las reaperturas sino también actuar como un trampolín en caso de que la transmisión se generalice nuevamente.

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En este punto, sin embargo, hay poca evidencia de tal cosa. En los últimos siete días, solo el 1.6% de las pruebas de coronavirus realizadas en todo el estado arrojaron un resultado positivo, entre las tasas más bajas registradas.

“Debido a mejoras en el informe de los nuevos resultados de las pruebas, los números de hoy son más altos de lo normal y reflejan datos de varios días”, escribieron los funcionarios estatales en una actualización del viernes pasado.

Los datos recientes también están aparentemente influenciados por cambios en los reportes a nivel estatal.

Ese día se informaron aproximadamente 619.000 resultados, con mucho, la mayor cantidad de la historia, según muestran los datos de The Times.

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Algunos expertos y funcionarios tienen la esperanza de que, incluso si California experimentara un aumento en los casos, no sería tan desastroso como la ola que azotó al estado durante el otoño y el invierno.

Una de las principales razones de ese optimismo es la continua vacunación. Mientras cientos de miles de californianos se levantan la manga todos los días, el estado se blinda rápidamente contra otro pico potencial.

Los proveedores en todo California distribuyeron casi 20 millones de dosis totales de vacunas hasta la fecha, según muestran los datos de los CDC, y el 33.6% de los residentes recibieron al menos una dosis. Aproximadamente el 17.8% de los californianos están completamente vacunados.

Sin embargo, dadas las tendencias preocupantes en otras partes del país, los funcionarios de salud federales han expresado una gran preocupación por la reapertura de negocios y el levantamiento de las restricciones pandémicas demasiado pronto.

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Un evento de gran difusión, ocurrido en torno a la apertura de un bar, muestra por qué: según un estudio de los CDC publicado el lunes, la reapertura del salón interior de un solo bar en una comunidad rural de Illinois, en febrero, se vinculó con las infecciones por coronavirus de al menos 46 personas y generó infecciones entre los asistentes que afectaron un centro de atención a largo plazo, derivaron en la hospitalización de un residente y provocaron el cierre de una escuela que afectó a 650 estudiantes.

Los funcionarios de salud remarcaron que alguien que concurrió a la reapertura del bar había dado positivo por coronavirus un día antes de la celebración, pero decidió asistir de todos modos. La persona no tenía signos visibles de enfermedad, pero, como los funcionarios han enfatizado repetidamente, los casos asintomáticos pueden ser altamente contagiosos y transmitir el coronavirus a otros individuos.

Se cree que los cuadros asintomáticos representan entre el 40% y el 45% de todas las infecciones por coronavirus.

“Los asistentes al evento informaron un uso inconsistente de mascarillas y la ausencia de [más de seis pies] de distancia física, a pesar del espacio entre las mesas y los letreros que alientan al distanciamiento físico y el uso de cubrebocas”, destaca el informe.

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Tras el incidente del superpropagador, la tasa de casos de coronavirus en ese condado -Douglas, en el centro-este de Illinois- se duplicó, de aproximadamente 41/42 nuevos incidentes diarios por cada 100.000 residentes a 86/87 por cada 100.000 habitantes.

El bar en cuestión podía recibir a unas 100 personas, y cuatro de las que asistieron a la reapertura también presentaban síntomas consistentes con COVID-19 el mismo día del evento. El local no recibía flujo de aire del exterior.

Pero, como ilustra el informe, nunca se trata solo de lo que hace un establecimiento en un día en particular. Las repercusiones de un solo evento pueden propagarse ampliamente y luego afectar a aquellos que ni siquiera estaban allí en ese momento.

Investigadores y funcionarios de salud locales y de Illinois encontraron que 26 clientes en la reapertura del bar y tres empleados contrajeron el virus más tarde; otras 17 personas que tuvieron contacto cercano con alguien que había asistido a la reapertura también se infectaron.

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Esos 17 casos secundarios involucraron a 12 individuos que vivían con alguien que había concurrido al bar; dos estudiantes deportistas que tuvieron contacto con un asistente infectado en una escuela; y tres personas que se contactaron con un cliente del bar infectado en un centro de atención a largo plazo.

Uno de los concurrentes tuvo 26 contactos cercanos en una escuela durante una práctica de deportes bajo techo e instrucción escolar en persona; dos estudiantes deportistas contrajeron posteriormente COVID-19, y los funcionarios escolares decidieron cerrar el campus durante dos semanas porque 13 empleados de la escuela estaban aislados, en cuarentena o ausentes porque sus hijos estaban en cuarentena.

Otro asistente del bar que dio positivo por coronavirus trabajó como asistente de enfermería certificado en un centro de atención a largo plazo. Dos residentes contrajeron el virus, al igual que otro empleado de un centro de atención a largo plazo; otro más fue hospitalizado por menos de 24 horas.

“Estos hallazgos demuestran que abrir entornos como los bares, donde el uso de mascarillas y el distanciamiento físico son un desafío, puede aumentar el riesgo de transmisión comunitaria”, según el estudio, que se publicó en el Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad de los CDC.

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Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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