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Para los adolescentes, la vacunación es un boleto a la libertad, aunque algunos padres no están convencidos

A family on the rooftop of an apartment building
Alex Brideau, su esposa, Ginny, y su hija, Iolani, de 12 años, en la azotea de su edificio de apartamentos en el centro de Los Ángeles. Los Brideau tienen una cita para vacunar a su hija este lunes.
(Mel Melcon / Los Angeles Times)

Algunos padres, citando la disminución de las tasas de casos y la novedad de la vacuna, están optando por aplazar o rechazarla cuando se trata de sus hijos.

Casi todas las fases de la vacunación contra el COVID-19 en California fueron recibidas con una mezcla de entusiasmo y angustia. Pero pocos grupos han estado tan ansiosos (o tan preocupados) como los últimos en luchar con la disponibilidad de vacunas: los padres.

El jueves pasado, el estado amplió la elegibilidad para adolescentes de 12 a 15 años. En Los Ángeles y muchos otros condados, los jóvenes en ese grupo de edad deben estar acompañados o recibir el consentimiento de un padre o tutor antes de vacunarse.

Algunos padres aprovechan la oportunidad de proteger a sus hijos del COVID-19 y de su contraparte poco común pero preocupante, el síndrome inflamatorio multisistémico infantil, o MIS-C. Ginny Brideau, residente del centro de Los Ángeles, ya tiene una cita para que su hija de 12 años, Iolani, sea vacunada en un Ralphs este lunes. “Ser capaz de salir [al] cine, la biblioteca, la tienda de comestibles, ver amigos, ir a la iglesia, será muy bueno”, remarcó Brideau.

Pero otros expresaron dudas debido a la novedad de la vacuna, que fue autorizada para el grupo etario por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) la semana pasada, y porque las tasas de casos de coronavirus ya parecen estar disminuyendo. Algunos se niegan a vacunar a sus hijos por completo. “No hay ninguna razón por la que debamos exigir o esperar que nuestros hijos tomen medicamentos experimentales cuyos efectos a largo plazo se desconocen”, destacó por su parte Ronni Peck, una madre de tres hijos, que vive en Sun Valley.

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Peck, de 40 años, no se vacunó y afirmó que sus hijos, de nueve, siete y tres años, tampoco lo harán, “incluso cuando esté disponible para el grupo de menores de 10 años”.

“Si los estudios a largo plazo en los próximos años consideran que las vacunas contra el COVID son realmente seguras, entonces puedo reconsiderarlo, tanto para mí como para mis hijos”, añadió Peck, quien destacó que sus hijos tienen la mayoría de las otras vacunas infantiles. “Mientras tanto, debo elegir hacer lo que sea mejor para mí y para mis hijos, y lo que creo que es óptimo para nosotros es esperar hasta que haya datos a largo plazo sobre esta vacuna experimental antes de tomar una decisión”.

Hay menos estadounidenses reacios a vacunarse contra el COVID-19 que hace unos meses, pero las dudas sobre los efectos secundarios y la seguridad siguen frenando a algunos.

Las autoridades estiman que alrededor de medio millón de niños de 12 a 15 años viven en el condado de Los Ángeles y cerca de 2.1 millones en el estado. La mayoría de los expertos dicen que será imperativo que se vacunen para reducir notablemente la cantidad de virus que circula en la comunidad. “Es un grupo clave de personas a las que debemos llegar para poder aumentar nuestra cobertura en términos de la población total del condado”, comentó la directora de salud pública del condado de Los Ángeles, Bárbara Ferrer, durante una conferencia de prensa el jueves.

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El Dr. Eric Ball, pediatra del Children’s Hospital of Orange County Primary Care Network, pasó gran parte de su día el miércoles asesorando a docenas de padres que dudaban o temían vacunar a sus hijos. Les aseguró que la vacuna es “notablemente efectiva y muy segura” y señaló que decenas de millones de estadounidenses ya han sido vacunados sin reacciones serias o graves. La experiencia con la vacuna Johnson & Johnson -cuya aplicación se interrumpió después de que un puñado de receptores presentaran coágulos de sangre- debería crear una mayor confianza en la capacidad del sistema para detectar incluso los efectos secundarios más raros, enfatizó.

La práctica pediátrica de Ball incluye a personas de hasta 21 años. En el transcurso de la pandemia tuvo que hospitalizar a media docena de pacientes con COVID-19, detalló, y un paciente de 20 años estuvo al borde de la muerte por MIS-C. Como padre y médico, estaba ansioso por concertar una cita para que su hija de 12 años se vacunara en un CVS. “La mayoría de los niños están bien, pero nunca se sabe si va a ser el único chico que termina con un resultado horrible”, comentó. “Es mucho más seguro recibir la vacuna que dejarlo al azar con el COVID”.

No obstante, algunos padres pueden necesitar más convencimiento.

Una encuesta reciente de la Kaiser Family Foundation encontró que casi el 25% de los padres de EE.UU que tienen al menos un hijo de entre 12 y 15 años aseguran que “definitivamente no los vacunarán”. Cerca del 26% esperará a ver cómo funciona, y el 18% lo vacunará solo si la escuela lo exige.

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La Dra. Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU (CDC), reconoció el obstáculo, el miércoles, cuando emitió su recomendación oficial para comenzar a vacunar a adolescentes de 12 años o más. “Algunos padres ya hicieron planes para que sus adolescentes se vacunen”, afirmó la funcionaria. “Es comprensible que otros quieran más información antes. Animo a quienes tengan preguntas a que hablen con el proveedor de atención médica de sus hijos o con su médico de cabecera para informarse bien”.

En California, algunos padres apuntan a la rápida mejora del número de casos como una razón para no vacunar a sus hijos. Este mes, el estado registró su tasa de hospitalización más baja desde las primeras semanas de la pandemia. “Con los números del COVID de Los Ángeles cayendo en picado sin que un solo niño menor de 16 haya recibido la vacuna, no creo que sea necesario que el grupo de 12 a 15 años deba inocularse para que podamos ‘volver a la normalidad’”, dijo una madre de San Fernando, quien pidió permanecer en el anonimato porque el tema es “divisivo”. “No somos antivacunas, pero no creemos que esta vacuna sea necesaria para los niños cuando el COVID es principalmente una enfermedad de adultos”, agregó.

Aunque el número de casos fue más bajo en menores de 18 años, estos no son inmunes al virus, señaló la Dra. Katherine Williamson, portavoz de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), que también tiene un consultorio en California.

Los funcionarios del condado de Los Ángeles dicen que la vacuna de Pfizer se ofrecerá a los preadolescentes y a los adolescentes más jóvenes una vez que los CDC confirmen la recomendación de la FDA

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De hecho, señaló Williamson, los jóvenes recientemente comenzaron a presentar más casos de coronavirus: un informe de la AAP encontró que el 24% de los nuevos casos reportados durante la semana que terminó el 6 de mayo fueron entre niños. En comparación, los menores han representado el 14% de los casos acumulados desde que comenzó la pandemia (la definición de “niño” del informe varía según el estado, pero en la mayoría de los estados incluye a jóvenes de 19 años o menos).

Durante el período de dos semanas que finalizó el 6 de mayo, también hubo un alza del 4% en el número acumulado de casos de coronavirus infantil, de casi 3.71 millones el 22 de abril a aproximadamente 3.85 millones.

“Sabemos que los niños siguen siendo una minoría, pero una minoría cada vez mayor de la cantidad de casos positivos”, expuso Williamson, y agregó que quiere dejar en claro a los padres que el COVID-19 no es una enfermedad benigna. “Miles de menores en el país fueron hospitalizados por COVID; cientos han muerto”, añadió. “Con ese número, creo que ningún padre se sentiría cómodo arriesgando a su hijo”.

Los funcionarios de Los Ángeles ya comenzaron a asociarse con las escuelas para que las vacunas estén disponibles, particularmente en los vecindarios más afectados por el virus. El superintendente del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD), Austin Beutner, calificó la medida como “una parte importante del camino hacia la recuperación en las escuelas”.

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“La inmunidad colectiva no se alcanzará en las escuelas ni en la comunidad en general hasta que los chicos estén vacunados”, remarcó Beutner en un comunicado. Este mes, un estudiante de cuarto grado de Lanai Road Elementary dio positivo por el coronavirus.

Hasta ahora, las vacunas contra el COVID-19 no han sido obligatorias para los estudiantes, pero el distrito anticipó que probablemente lo serán -junto con la MMR, la inmunización contra la varicela y la Tdap- en los próximos años escolares.

Cuando llegue ese momento, “tendremos que tomar una decisión difícil”, afirmó Lex Jurgen, residente de Studio City, quien no va a vacunar a sus hijos de 14, 16 y 18 años.

“Idealmente, no vacunaríamos a los niños porque su nivel de riesgo de COVID es infinitesimal”, señaló. “Parece extraño inyectarles una vacuna en gran parte no probada, contra un virus que casi con certeza no afectará su salud o seguridad”. Jurgen no se opone a la vacuna en general: él y sus padres ancianos se han inoculado. Sus hijos también cumplieron con su ciclo normal de vacunas infantiles. “No creo que sea peligrosa, simplemente no está probada y es especulativa en comparación con casi ningún beneficio percibido para los chicos”, agregó.

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En el condado de Los Ángeles, Ferrer destacó que los jóvenes de 16 y 17 años mostraron un “interés significativo” en el tema y que casi el 35% del grupo etario ya se aplicó una dosis desde que se volvió elegible, hace poco más de un mes. La respuesta al inicio de vacunación para la cohorte de 12 a 15 años en Los Ángeles hasta ahora ha sido “heterogénea”, añadió. El condado celebrará el martes una reunión pública virtual orientada a responder las preguntas de los padres y los adolescentes sobre el tema. “Es importante señalar que, de hecho, sí hay casos entre niños, y que ellos son particularmente vulnerables cuando hay un aumento en la transmisión comunitaria”, señaló Ferrer, y agregó que durante los aumentos repentinos de julio y diciembre, del 10% al 17% de los casos fueron entre menores de 18 años.

Uno de los padres, DJ Jenkins, residente de Studio City, reconoció que está ansioso por llevar a su hija a la aplicación de su primera dosis, el viernes, en su cumpleaños número 12. “Al estar vacunados, ayudamos a detener la propagación y, por lo tanto, a proteger a los más vulnerables entre nosotros”, remarcó Jenkins, y agregó que también espera vacunar a su hijo, de seis años, tan pronto como los ensayos actuales lo consideren seguro para esa edad. “Es una manera de volver a la vida normal”, remarcó. “Poder darle eso a nuestros hijos, después del difícil último año, es un regalo del cielo”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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