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California, a punto de eliminar las mascarillas para los trabajadores vacunados y de poner fin al distanciamiento social

Una junta de seguridad de California votará este próximo jueves sobre una propuesta que permitiría, a la mayoría de los trabajadores completamente vacunados, en muchas empresas dejar de usar mascarilla y poner fin a los requisitos de distancia física para todos los empleados.

La propuesta también eliminaría el requisito de contar con las divisiones sólidas lavables diseñadas para reducir la transmisión viral a través del aire, como las barreras de plástico transparente que separan a los clientes de los cajeros.

Además, la propuesta pide a los empleadores que maximicen la cantidad de aire fresco que entra al edificio, por ejemplo, permitiendo el ingreso de ventilación exterior por puertas y ventanas.

También se requeriría que los lugares de trabajo proporcionen mascarillas a los trabajadores que no estén completamente vacunados y se aseguren de que las usen cuando estén en interiores o en vehículos. La propuesta exigiría además que los empleadores proporcionen respiradores, como las mascarillas N95 -que filtran partículas diminutas del aire-, a los empleados que aún no estén completamente vacunados, si así lo solicitan.

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Si la Junta de Normas de Salud y Seguridad Ocupacional del estado la aprueba, la propuesta entraría en vigor el 28 de junio, después de una revisión por parte de la Oficina de Derecho Administrativo del estado, que puede demorar 10 días.

Sería similar a las reglas que entrarán en vigencia este martes para el público, que permitirán a aquellos totalmente vacunados ingresar a lugares públicos cerrados, como una tienda o un gimnasio, sin mascarilla, a menos que lo exija el negocio o el lugar.

A partir del martes, el estado eliminará la mayoría de las restricciones restantes sobre las empresas y relajará significativamente las reglas de uso de cubierta facial para quienes están vacunados, dos esfuerzos importantes que fueron posibles gracias a la disminución constante del COVID-19.

Atrás quedará también el sistema de niveles codificados por colores, que durante meses mantuvo a los condados en ascuas mientras esperaban noticias sobre las actividades que podrían reanudarse. Las empresas que durante mucho tiempo funcionaron a la mitad o incluso con menos de su capacidad podrán abrir sus puertas totalmente. Entre ellas se incluyen -en los condados en el nivel menos restrictivo como L.A., San Diego, Orange, Ventura, San Francisco y Santa Clara- a restaurantes, gimnasios y cines, que tenían permiso para abrir a solo el 50% de su capacidad; bares que no sirven comida y parques de atracciones y ferias, que funcionaban con un tope del 35% de su capacidad.

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Ninguna de esas limitaciones de capacidad estará vigente a partir del martes por la mañana.

También a partir del martes, los californianos que estén completamente vacunados contra el COVID-19 podrán quitarse la mascarilla en la mayoría de las situaciones no laborales. Las personas no vacunadas todavía deberán usarlas en lugares públicos.

El tema de cómo manejar los entornos de trabajo ha sido más complicado y generó semanas de debates.

La última propuesta, redactada por la División de Seguridad y Salud Ocupacional de California, o Cal/OSHA, aún exigiría que los trabajadores no vacunados usen mascarilla en entornos laborales de interiores y en vehículos. Algunas de las únicas excepciones por las cuales los empleados no vacunados pueden quitarse la cubierta facial son si están solos en una habitación o comiendo o bebiendo, en cuyo caso deben mantener una distancia de al menos seis pies con otras personas.

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La propuesta es más flexible que una versión anterior que la Junta de Normas de Salud y Seguridad Ocupacional aprobó a principios de este mes y rescindió en los últimos días. Esa propuesta rescindida habría requerido que incluso las personas completamente vacunadas llevaran mascarilla en un entorno laboral de interior si solo una persona que no estaba inmunizada o cuyo estado de vacunación era desconocido ingresaba a la habitación.

El personal de Cal/OSHA había defendido inicialmente su propuesta porque, afirmaron, era más fácil hacer cumplir una política universal de uso de cubierta facial si hubiera algunos trabajadores en una habitación que no estuvieran vacunados. Sería difícil para los empleadores asegurarse de que las personas no vacunadas llevaran puesta una mascarilla, habían agregado.

Cal/OSHA y la Junta de Normas de Salud y Seguridad Ocupacional del estado fueron objeto de fuertes críticas por parte de los empleadores y demás por emitir reglas que fueron criticadas por ser demasiado complicadas y confusas. Algunos advirtieron que obligar a los trabajadores vacunados a usar mascarilla si las personas no vacunadas compartían la habitación llevaría a los primeros a sentir resentimiento por los segundos.

Finalmente, la Junta de Normas de Salud y Seguridad Ocupacional señaló que adoptará reglas de uso de cubierta facial en el lugar de trabajo que sean más consistentes con las pautas del Departamento de Salud Pública del estado para la población en general.

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Algunos expertos en enfermedades infecciosas señalaron que, en algún momento, los trabajadores no vacunados deben asumir la responsabilidad de no estar vacunados y usar una mascarilla para protegerse.

La propuesta que está considerando la junta afectará a la mayoría de los lugares de trabajo, pero algunos, como los entornos de atención médica, no se verán afectados, ya que están regulados por un estándar más estricto.

Aunque el tránsito hacia la reapertura de California ha sido difícil, por decir lo menos (dos intentos anteriores, en la primavera y el otoño pasados, finalmente fueron abandonados luego de los correspondientes aumentos en infecciones, hospitalizaciones y muertes), los funcionarios y muchos expertos en salud confían en que el estado puede evitar un destino similar esta vez, debido a las tasas relativamente altas de vacunación.

California registró durante varios meses una de las tasas de casos de coronavirus más bajas del país y ahora disfruta de un nivel relativamente sólido de cobertura de vacunas.

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Casi 40 millones de vacunas contra el COVID-19 fueron administradas en todo el estado, y el 69% de los californianos elegibles, de 12 años en adelante, recibieron al menos una dosis, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Entre los californianos de todas las edades, al menos el 56% cuenta con el mínimo de una dosis. Sin embargo, esa cobertura no es uniforme en todo el estado y los funcionarios señalan que las áreas o comunidades menos vacunadas seguirán siendo más vulnerables a los brotes.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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