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La variante Delta del coronavirus cambió la perspectiva económica de California

A couple wearing face masks stroll along Olvera Street
Con mascarillas, Manuel Jaimes, izquierda, y Liliana Lomelí, ambos de 21 años y de Stockton, caminan por la calle Olvera, en junio pasado.
(Francine Orr / Los Angeles Times)

¿Recuerda cuando la recuperación económica en California y la nación luego de la pandemia se iba a parecer a los felices años 20? Eso fue lo que los analistas de UCLA estimaron hace nueve meses.

¿Recuerda cuando era probable que fuera “eufórico”? Eso dijeron hace seis meses.

¿O cuando se esperaba que fuera un “momento de auge para la economía de Estados Unidos”? Eso fue hace tres meses.

Pero la variante Delta del coronavirus trastocó los cálculos de los analistas, no solo en el grupo ampliamente citado de UCLA Anderson, sino entre los economistas académicos, gubernamentales y corporativos de todo el país.

La perspectiva pasó de “emocionante a aburrida”, informó el pronóstico trimestral de UCLA, publicado el miércoles.

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“En la primavera, el optimismo económico era palpable”, escribió el economista senior Leo Feler. “Estados Unidos vacunaba a un promedio de dos a tres millones de personas por día. La economía se estaba reabriendo. Las contrataciones se aceleraban. Parecía que el COVID finalmente había quedado atrás”.

Pero con la resistencia a las vacunas y el aumento de muertes en muchos estados, los consumidores dudan en salir y gastar en entretenimiento y restaurantes, los trabajadores se jubilan en lugar de arriesgarse a una infección en el trabajo, los viajes de negocios e internacionales están inactivos y las cadenas de suministro globales se vuelven locas a medida que el virus cierra fábricas en el extranjero, comentó Feler.

Flight attendants hand out refreshments on a Delta Airlines flight in May.
Los asistentes de vuelo reparten refrigerios en el vuelo de Delta Airlines desde el Aeropuerto Nacional Ronald Regan al internacional de Minneapolis-St. Paul, el 21 de mayo.
(Kent Nishimura / Los Angeles Times)

“Lo que podría haber sido un par de años de crecimiento económico espectacular parece convertirse en un tiempo de crecimiento bueno, sólido, pero no fuera de serie”.

UCLA predice que el producto interno bruto crecerá este año a 5.6%, por debajo de la tasa de 7.1% pronosticada en junio. Espera que la economía se expanda un 4.1% el próximo año, por debajo del 5% previsto anteriormente.

A medida que el consumo y la inversión se desplacen hacia el futuro, el crecimiento de 2023 podría ser del 3.1%, frente al 2.2% previsto anteriormente.

No será sino hasta el tercer trimestre de 2023 que el PIB alcanzará su tendencia anterior al COVID-19, según el nuevo cálculo, asumiendo, destacó Feler, que se resuelva el enfrentamiento en el Congreso sobre el levantamiento del límite de deuda. “Un incumplimiento de la deuda sería una herida autoinfligida, mala para la economía, pero no sabemos realmente qué tan mala”, dijo.

El pronóstico de UCLA para este año es ligeramente menos optimista que el de la Reserva Federal, que proyecta un crecimiento del PIB del 5.9%, por debajo de su pronóstico de junio del 7%. La Fed predice un crecimiento del 3.8% el próximo año.

California comenzó a reponerse más tarde que otros estados debido a sus medidas de salud pública más estrictas, pero esas intervenciones significarán que el estado se recuperará más rápido que la nación durante los próximos tres años, sugieren los economistas de UCLA Jerry Nickelsburg y Leila Bengali.

Hasta el domingo, el Estado Dorado tenía la tasa de casos de coronavirus semanal más baja de todos los estados: 83 por cada 100.000 residentes. Eso se compara con 271 casos en Texas y 248 en Florida, ambos con regulaciones más flexibles.

Otro impulso a la economía del estado es que el virus impulsó más el trabajo remoto, un factor que beneficia a sus grandes sectores tecnológicos y profesionales.

El mercado laboral dependerá del curso incierto de la pandemia, escribieron los analistas, pero esperan que el empleo de California aumente un 3.5% este año, un 3.9% el próximo y un 2.7% en 2023.

A waiter at Off Vine restaurant in Hollywood  brings a drink to customers.
Nathaniel Mathis, un camarero del restaurante Off Vine en Hollywood, le lleva una bebida a la clienta Shiela Murphy, a la izquierda, sentada con su amiga Tracey Regenold, en el patio, al aire libre. Ambas son de Phoenix. Hollywood está intentando recuperarse de los cierres de empresas relacionados con la pandemia.
(Mel Melcon / Los Angeles Times)

Eso contrasta con el crecimiento proyectado del empleo en EE.UU de 3.1%, 3.2% y 2.1% durante los mismos tres años.

“Delta ha asustado a los consumidores”, escribió Nickelsburg. “Las noticias sobre infecciones en individuos ya vacunados y la gran cantidad de californianos que optaron por no inocularse probablemente impulsarán una recuperación completa en la última parte de 2022”.

Otros analistas son menos optimistas. “No espero una recuperación total del empleo en California hasta finales de 2023 o incluso en 2024", comentó Scott Anderson, economista jefe del Bank of the West, en San Francisco. “El desempeño económico de California no será tan sólido como proyectan con sus optimistas suposiciones en torno a mejores resultados de salud”.

El setenta por ciento de los empleos perdidos en California durante el transcurso de la pandemia se encuentran en tres sectores: ocio y hospitalidad, educación y “otros servicios”, una categoría diversa de negocios como salones de belleza y talleres de reparación de automóviles. Lo que tienen en común: alto contacto de persona a persona.

Los docentes están regresando al trabajo, pero el empleo en el ocio y la hotelería “será el último en recuperarse debido a la profundidad del declive en este sector, el retorno más lento de la demanda de servicios de restaurantes y bares además de los subsectores que dependen del turismo internacional”, escribió Nickelsburg.

En un movimiento para restaurar la confianza, Los Ángeles, siguiendo el ejemplo de San Francisco y la ciudad de Nueva York, está considerando exigir a los adultos que muestren un comprobante de vacunación completa para ingresar a restaurantes cubiertos, cafeterías, gimnasios, centros comerciales, museos, cines, salones de belleza y de manicura.

Se espera que la tasa de desempleo de California -tradicionalmente más alta que la del país en parte por la dependencia del estado en el turismo, el ocio y la hospitalidad- promedie el 7.6% este año, el 5.6% el próximo y el 4.4% en 2023.

En 2019, antes de que llegara el coronavirus, el desempleo en el Estado Dorado había caído al 4.2%. Para Estados Unidos, los analistas predicen que el desempleo caerá del 5.6% este año al 4.4% el próximo y al 3.7% en 2023, igual que en 2019.

En cuanto a las quejas sobre la escasez de mano de obra, es posible que las empresas estadounidenses publiquen 11 millones de puestos vacantes y que haya ocho millones de personas desempleadas en todo el país, comentó Feler. Lo que ocurre, añadió, es que “los sectores que demandan trabajo son diferentes de los ámbitos donde la gente solía trabajar. California puede tener vacantes en tecnología e ingeniería, pero ¿cómo ayuda eso a alguien que trabajó en la industria del ocio y la hotelería?”.

Además, expuso, “ser camarero en un restaurante antes no era un trabajo arriesgado; ahora sí. Es difícil volver a la fuerza laboral cuando su hijo puede ser enviado a casa desde la escuela y puesto en cuarentena durante 10 días. Se necesita un trabajo que sea muy flexible”.

Un punto positivo en California es la logística. Las importaciones asiáticas están inundando los puertos gigantes de Los Ángeles y Long Beach e impulsan la construcción de centros de distribución en todo el Inland Empire, gracias a la creciente demanda -relacionada con la pandemia- de artículos como equipos de gimnasia para el hogar, productos electrónicos y muebles, ya que los consumidores gastan en bienes en lugar de en entradas de cine, viajes y cenas.

Se pronostica que los trabajos de transporte, almacenamiento y servicios públicos del Estado Dorado crecerán a la tasa más alta de cualquier sector este año: 5.4%, ligeramente por encima del 5.3% del ocio y la hotelería.

Mientras tanto, los precios de los envíos se han disparado, docenas de embarcaciones están ancladas en el sur de California debido a los cuellos de botella logísticos y muchos productos importados, como ventanas, semiconductores y automóviles, escasean, factores que contribuyen a la inflación.

“En el transcurso del año pasado, la inflación ha sido más alta y los niveles de precios aumentaron más rápido que en cualquier otro momento de las últimas tres décadas”, según el pronóstico de UCLA. Los precios promedio no bajarán, se anticipa, pero la tasa de inflación se desacelerará del 4.1% interanual en el cuarto trimestre de este año al 2.7% el mismo trimestre del próximo año y al 2.4% en el cuarto trimestre de 2023.

Inducido por la pandemia, el cambio del gasto en servicios a la compra de más bienes coincide con el cierre de fábricas -relacionado con el COVID- en Vietnam, Tailandia y otros productores de importaciones estadounidenses.

“Estamos en un momento de conmoción temporal”, destacó Feler. “Incluso si en EE.UU se vacunan, las personas en el resto del mundo todavía no lo están, o pueden haber sido inoculadas con una vacuna menos efectiva. “En una economía globalizada, ellos producen nuestros bienes de consumo. Si no pueden volver a trabajar debido a la pandemia, no obtendremos los productos que queremos comprar, y eso tiene repercusiones económicas”.

La pandemia afectó de manera desproporcionada a los californianos de bajos ingresos, aumentando la desigualdad en el estado, según el pronóstico de UCLA, que incluye una sección sobre Los Ángeles, el condado más poblado del país, con 10 millones de residentes. La ciudad, con una fuerza laboral dependiente de los servicios y el turismo, se ha visto especialmente afectada, según el informe del economista William Yu.

Las ciudades con grandes economías basadas en el turismo tienen las mayores pérdidas de puestos de trabajo, informa Yu. En julio, las nóminas de pago de Los Ángeles se redujeron en un 8.7% desde el nivel previo a la pandemia. Pero otros estaban en peor situación, con Nueva York, Honolulu, Las Vegas y Orlando, Florida, las nóminas cayeron un 10%.

Los datos de las declaraciones de impuestos muestran un vaciamiento de la clase media tanto en EE.UU como en Los Ángeles; solo el 23% de los hogares del país y el 21% de los de L.A. perciben salarios de clase media, que se definen como un ingreso bruto ajustado de $50.000 a $100.000 en 2018, escribió Yu.

Más de un tercio de los hogares en EE.UU y Los Ángeles ganan menos de $25.000 al año.

La desigualdad es causada por factores que incluyen “el cambio tecnológico, la globalización, el entorno socioeconómico, las políticas gubernamentales y la inmigración”, escribió Yu, pero sugirió que la desigualdad en la educación es el principal impulsor de los bajos salarios y la pobreza.

“Los trabajadores con menos educación tienen menos probabilidades de encontrar un empleo bien remunerado”, destacó.

Pero muchas universidades del sur de California tienen los porcentajes más altos a nivel nacional de estudiantes provenientes de los niveles de ingresos más bajos que llegan al 20% superior de ingresos más adelante en la vida, según un estudio reciente, escribió Yu.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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