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Columna de adictos y adicciones: Una ruta de vida

EFE/Juan Ignacio Mazzoni/Archivo

Hace unos días me reuní con amistades y conocidos que son miembros de grupos de doce pasos, había de todo un poco, algunas pertenecen a grupos de familiares de adictos, otros asisten a neuróticos anónimos, otros más a narcóticos anónimos, sin faltar aquellos adictos al juego y la comida.

Aunque cada uno de estos grupos se reúne por motivos diferentes, tienen muchas cosas en común, la principal y más importante: mejorar su calidad de vida.

Durante la reunión se conversó de todo un poco, obviamente se mencionaron los doce pasos, que en esencia son los mismos para todas las adicciones, sin embargo, se comentó algo que me llamó mucho la atención y que quiero compartir con ustedes, me refiero a los lemas.

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En opinión de los asistentes, los lemas de un grupo de 12 pasos son básicamente una ruta de vida, frases que nos ayudan a mantener el enfoque en nosotros y nuestra recuperación, pero que a la larga se convierten en poderosas herramientas para una vida digna, productiva y feliz.

“Un día a la vez”, quizá este sea uno de los lemas más conocidos, creo que hasta existe una canción. Para Margarita, este lema es un recordatorio de que el pasado ya se fue y el futuro aún no llega.

“Parece obvio –dijo nuestra amiga- pero yo soy de las personas que han vivido cargando el pasado y preocupándose por el futuro. Aunque en mi mente está claro que no es posible cambiar el pasado, no podía dejar de pensar en todas las cosas que me han ocurrido, incluso, cuando me acordaba, volvía a revivir los sentimientos que me provocaban aquellos sucesos; pero no conforme con eso, vivía angustiada por el futuro, siempre estaba imaginando cosas, las cuales por cierto, jamás ocurrían. Este lema me recuerda que el único tiempo que existe es el presente, me permite centrarme en el aquí y ahora, eso me ayuda a calmar mi ansiedad”.

“Mantenlo Simple”

Maricarmen tiene una reflexión muy interesante con respecto a este lema: “No sé cuándo empecé a desarrollar esa obsesión por adelantarme a los hechos, si mi hijo se resfriaba, mi mente viajaba a mil por hora y empezaba a angustiarme e imaginaba que aquello derivaría en una pulmonía o algo peor; cuando descubrí su adicción, no había día en que no imaginara que se moría o que lo metían a la cárcel; si recibía visitas, era tanta mi ansiedad por aparentar que todo estaba bien que terminaba complicando todo.

“Actualmente he aprendido a confiar y poner mi vida en manos de Dios, ya no me hago historias en mi cabeza, ni trato de adivinar lo que los otros están pensando, me enfoco en mí y en mis cosas, al adicto lo amo con todo mi corazón, pero yo no puedo evitar que se drogue ni enfrentar por él las consecuencias”.

Estimado lector, querida lectora, como tal vez usted sepa, toda adicción está considerada como un trastorno de la personalidad, la adicción a las drogas, por ejemplo, desarrolla en la mayoría de los casos, una dependencia física a la sustancia, además de un trastorno conocido como: trastorno obsesivo compulsivo.

“Vive y deja vivir”

Para Arturo, este lema es uno de los más importantes, pues lo remite a su propia vida: “Yo era el clásico macho lomo plateado; según yo, en mi casa se hacía lo que yo decía, trataba de controlar todo: el gasto, la forma de vestir, las amistades de mi esposa y de mis hijos, yo decidía qué ver en la televisión y a dónde ir de vacaciones, era un dictador”.

“Hasta que todos se me fueron saliendo del huacal, dos de mis hijos son adictos activos, la menor de mis hijas se embarazó siendo aún adolescente, y mi esposa, harta de mi dominio, se armó de valor y un día me pidió el divorcio”.

“Mi vida se vino abajo, no podía entender que los hijos son prestados y que la esposa es una compañera, no una mujer a mi servicio, me sentía traicionado e incomprendido. Que equivocado estaba, no fue hasta que llegué a estos benditos grupos que entendí que cada uno tiene su destino, que yo no soy Dios y que no puedo controlar la vida de los demás, mi ego se resistió, pero al final, me sentí aliviado; este lema me ayudó a entender que solo tengo esta vida y que no puedo vivir la vida de los otros, solo la mía”.

Estimado lector, querida amiga, la invito a que reflexione en estos tres lemas y, si es posible, busque en Internet más información o acuda a un grupo de 12 pasos, le aseguro que no se arrepentirá.

Escríbame, su testimonio puede ayudar a otros. Todos los nombres han sido cambiados.

Cadepbc@gmail.com


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