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Padres en California protestan en oposición al mandato de vacunación contra COVID-19 para estudiantes y mantienen a los niños en casa

Adults and kids hold signs at a street corner against COVID vaccine mandates.
Padres y estudiantes, sostienen carteles y gritan en una protesta el lunes contra el mandato pendiente de vacunación para los alumnos, frente a la Birmingham Community Charter High School en Lake Balboa.
(Brian van der Brug/Los Angeles Times)

Grupos de padres y niños que no asistieron a la escuela en protesta se agruparon en la banqueta frente a la Birmingham High School en Lake Balboa, como parte de las manifestaciones estatales contra el mandato de California que requiere que todos los estudiantes de K-12 se vacunen contra el COVID-19.

Los padres, los niños y algunos empleados del distrito escolar tenían carteles que leían “Nuestros niños no son ratas de laboratorio” y “Nuestros niños, nuestra elección”. Escenas similares se desarrollaron en Huntington Beach y Sacramento, donde la protesta del Capitolio estatal pareció ser la mayor.

El 1 de octubre, el gobernador Gavin Newsom anunció un mandato de inoculación en el estado para todos los alumnos de escuelas públicas y privadas de K-12, el primero de su tipo en el país.

Los estudiantes de séptimo a duodécimo grado estarían entre los primeros en recibir el antígeno según el mandato, comenzando con el período posterior a la aprobación total de la vacuna por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. Los alumnos menores a los 12 años se incorporarían gradualmente después.

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El anuncio ha provocado enojo entre algunos padres, incluidos aquellos que no se consideran estar en contra del antígeno, pero se oponen a que sus hijos sean inmunizados con las vacunas contra el COVID-19 disponibles.

El mandato de inoculación de los alumnos cuenta con un gran apoyo entre los padres y los educadores. United Teachers Los Angeles, que representa a más de 30.000 docentes, enfermeras, consejeros y bibliotecarios, ha respaldado una disposición para empleados y estudiantes.

En Sacramento, la gente se amontonó en los escalones del Capitolio después de que dos californianos organizaran la protesta, según el Sacramento Bee. Una madre manifestó que planea educar a sus hijos en casa en lugar de vacunarlos.

Las protestas dispersas se realizaron el mismo día en que se inició un mandato de vacunación contra COVID-19 para los empleados del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD por sus siglas en inglés). A partir del lunes, ningún empleado del distrito podía permanecer en una escuela sin haber recibido al menos una dosis.

Nery Paiz, jefe de Administradores Asociados de Los Ángeles, el sindicato de administradores, habló con orgullo de una tasa de cumplimiento del 99.4% entre sus 3.000 miembros.

Los docentes de aula estaban al 99% el lunes. Los miembros del sindicato que representa a la mayoría de los trabajadores con salarios más bajos del distrito, incluidos los asistentes de enseñanza, los asistentes (después de la escuela y en el campus), los conductores de autobuses, los conserjes y los trabajadores de servicios de alimentos cumplieron con un 95% el lunes por la noche, según el distrito escolar.

“Continuamos en negociaciones con LAUSD con respecto a sus planes para el personal y el impacto que esto tendrá en los servicios estudiantiles y los trabajadores que los brindan”, señaló Max Arias, director ejecutivo del Local 99 del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios. “El distrito debe dejar las puertas abiertas para el personal que aún no han recibido la vacuna. Al presionar por el despido, el distrito está adoptando un enfoque punitivo que negará a los trabajadores los derechos de reempleo”.

Aquellos que están dispuestos a sacrificar su trabajo incluyen a Christopher Adams, supervisor asistente de transporte de los autobuses escolares, quien se negó a vacunarse. Comentó que el viernes era su último día de trabajo después de casi tres décadas con el distrito. Se unió a la protesta en las afueras de Birmingham High y espera que LAUSD cambie de rumbo.

El hombre de 49 años indicó que, durante la pandemia, él y su equipo fueron responsables de transportar las pruebas de coronavirus para el distrito.

Explicó que no sabe qué le espera.

“Estábamos poniendo nuestras vidas en riesgo, y que el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles básicamente nos dé la espalda para decir, ‘No nos importa’, es nuevamente una bofetada en la cara”, comentó Adams.

Si quiere leer este artículo en inglés, haga clic aquí.


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