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Días y noches calurosas en Tokio: Las Olimpiadas han sido sofocantes y brutales para los atletas

ROC archer Svetlana Gomboeva is treated for heat exhaustion at the Olympic Games on July 23.
(Justin Setterfield / Getty Images)

Las temperaturas desagradables y la alta humedad en Tokio han hecho que los Juegos Olímpicos sean difíciles para los atletas que no están acostumbrados a las condiciones brutales.

No era únicamente el sol implacable. O el aire pesado, húmedo y quieto que se asienta cerca del suelo.

A mediodía, el recorrido en canoa a través de rápidos artificiales junto a la bahía de Tokio, se había transformado en algo que dejaba a los competidores sudando y exhaustos después de apenas un minuto, como si sus agitadas aguas hubieran entrado en ebullición.

“Es como darse un baño caliente”, dijo Matej Benus, de Eslovaquia. “Como remar en el agua de la bañera”.

Estos Juegos se preveían como unos de los más calurosos de la historia olímpica, tal como está sucediendo, además del paso de un ciclón tropical. El voleibol de playa ha parecido un sauna, y las pistas de tenis se han convertido en sartenes, con un jugador que fue llevado en silla de ruedas y otro que, según se dice, preguntó al árbitro: “Si muero, ¿se hará usted responsable?”.

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Simone Biles hizo lo correcto al no competir cuando creía que no podía. Pero también empaña su legado como gimnasta.

Las condiciones del centro ecuestre en el corazón de la ciudad no han sido aptas ni para el hombre ni para la bestia.

“Lo sentí más por mi caballo”, dijo Kelly Layne, una amazona australiana. “Sentí que el caballo estaba sufriendo”.

Temperaturas de unos 80 grados con una humedad que ronda el 76% es algo habitual en Tokio en esta época del año. Ya en el verano de 2019, decenas de personas murieron y miles más fueron hospitalizadas durante una ola de calor. El clima poco agradable es causado por factores tanto naturales como provocados por el calentamiento global.

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Las altas presiones sobre el Océano Pacífico hacen que cada verano el vapor de agua sea transportado a Japón por los vientos del sur. Esta dinámica se ve multiplicada por un fenómeno conocido como “efecto isla de calor urbana”.

Se calcula que 15.000 millas de carreteras en esta metrópolis absorben y retienen el calor. Innumerables edificios bloquean el flujo de aire que, de otro modo, podría refrescar los días y las noches. Como todas las grandes ciudades, Tokio es significativamente más cálida que las zonas circundantes.

Novak Djokovic puts a sweatband-covered wrist to his forehead.
Tennis star Novak Djokovic of Serbia wipes away sweat during his loss to Germany’s Alexander Zverev in the men’s singles semifinal on Friday.
(Clive Brunskill / Getty Images)

“Las condiciones son realmente brutales. He jugado al tenis profesionalmente durante 20 años y nunca me he enfrentado a este tipo de condiciones”

NOVAK DJOKOVIC, SOBRE EL CALOR EN TOKIO

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Durante el verano pasado -cuando estaba previsto que se celebraran los Juegos, pero se aplazaron a causa del COVID-19- el tiempo fue inusualmente fresco. Este año no ha habido tanta suerte.

“Si no estás aclimatado, la enfermedad relacionada con el calor es una condición que pone en peligro la vida”, dijo el Dr. Jonathan Finnoff, jefe médico del Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos. “Es grave desde el punto de vista de la salud y el rendimiento”.

En los años previos a los Juegos, los organizadores locales se plantearon repavimentar las calles a lo largo de la ruta original del maratón con materiales que protegieran del calor y dejar que los árboles de los bordes de las aceras crecieran para dar más sombra. Preocupados por la seguridad de los aficionados, exploraron la idea de soplar nieve artificial sobre las gradas.

Women leap and run through shallow water.
Amy Cashin of Australia, left, and others compete in the women’s 3,000-meter steeplechase at the Tokyo Olympics on Sunday.
(Christian Petersen / Getty Images)
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Parte de su dilema se resolvió cuando prohibieron la entrada a los espectadores debido a la pandemia. Pero aún quedaba la preocupación por los atletas.

Al igual que otros equipos olímpicos nacionales, los australianos llegaron con un plan de juego ideado por su grupo de científicos y fisiólogos especializados en temas de calor.

“A veces, con todo el enfoque en el COVID, podemos perder de vista el hecho de que la amenaza del calor ha estado al frente y en el centro de muchas de nuestras preocupaciones en torno a la salud”, dijo David Hughes, el jefe médico del equipo. “Pero puedo asegurar que... no hemos dejado de centrarnos en el calor”.

Los chalecos con hielo se han convertido en algo habitual en las instalaciones al aire libre, y los competidores se los ponen en cuanto salen del campo de juego. Los enfriadores para el cuello y los vestuarios con aire acondicionado se han convertido en algo inestimable, ya que los organizadores reparten bebidas para combatir la deshidratación.

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A mayor escala, los ejecutivos del Comité Olímpico Internacional se mostraron especialmente preocupados tras los campeonatos mundiales de atletismo de 2019 celebrados en Doha (Qatar), donde 28 de las 68 participantes en el maratón femenino abandonaron a pesar de que la carrera se celebró a medianoche.

Para consternación de los japoneses, el COI trasladó el maratón y la carrera a pie 800 kilómetros al norte, a Sapporo, una medida que podría reducir en 10 grados las temperaturas previstas. Otras competencias se programaron por la mañana y por la noche cuando fue posible, y se incluyeron pausas por calor en varias pruebas.

Alexander Zverev, seated and shirtless, has an ice pack draped around his shoulders.
Germany’s Alexander Zverev tries to keep cool during his men’s semifinal win over Novak Djokovic at the Tokyo Olympics on Thursday.
(Clive Brunskill / Getty Images)

Cuando los atletas empezaron a llegar a Japón, los organizadores dijeron que estaban coordinados con la Agencia Meteorológica Japonesa para anticiparse al mal tiempo. La semana pasada tuvieron un respiro cuando la tormenta tropical Nepartak pasó de largo por el norte de Tokio, con chubascos que refrescaron la situación durante unos días.

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Aun así, las condiciones han sido duras en las pistas del Parque de Tenis Ariake. La española Paula Badosa no pudo terminar su partido de cuartos de final, y el ruso Daniil Medvedev se quejó ante el árbitro.

Novak Djokovic, número 1 del mundo y reciente campeón de Wimbledon, estuvo presionando a los árbitros para que hicieran un cambio.

“Las condiciones son realmente brutales”, dijo, y añadió: “Llevo 20 años jugando al tenis profesionalmente y nunca me he enfrentado a este tipo de condiciones”.

Horas más tarde, la federación internacional de tenis decidió trasladar el resto de los partidos del mediodía a las primeras horas de la tarde.

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En el cercano Parque Deportivo Urbano de Ariake, los patinadores que participaban en el concurso callejero se refugiaron bajo los paraguas entre carrera y carrera.

“El sol, definitivamente, afecta todo”, dijo Manny Santiago, de Puerto Rico. “Afecta tus zapatos y la forma en que tus pies se sienten dentro, porque están sudorosos, mucho más sudorosos de lo normal”.

La jugadora de voleibol de playa estadounidense, April Ross, explicó que ella y su compañera Alix Klineman se habían entrenado en un sauna para prepararse para Tokio. El tirador ruso Alexey Alipov dijo que nunca se había encontrado con algo parecido a estas condiciones durante la prueba de trap masculino.

“Es la primera vez que he sudado a chorros, literalmente, me he tenido que limpiar cada tres, cuatro tiros y a veces dos”, dijo después de terminar octavo en el trap masculino. “Tuve que quitarme las gafas y limpiarme el sudor”.

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No todos están en un clima desconocido. Algunos miembros del equipo de futbol femenino de Estados Unidos sugirieron que Japón no se sentía muy diferente de los partidos de verano que jugaron en Kansas City, Houston y Carolina del Norte.

“Yo crecí en Daytona Beach”, dijo Perry Baker, un ala del equipo masculino de rugby. “Si conoces Florida, sabes que allí hace mucho calor y humedad”.

Pero incluso a los atletas que compiten en el agua les pareció incómodo el clima de Tokio. Al igual que los piragüistas, los nadadores de aguas abiertas se preocuparon por la temperatura del océano en el Parque Marino de Odaiba.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí

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