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Estados Unidos despierta a la política: 2020 desató un tsunami de sufragios y activismo

Hundreds of people wearing masks wait in line in a parking lot for early voting in Marietta, Ga.
Cientos de personas esperan en fila para votar en Marietta, Georgia, el 12 de octubre pasado, el primer día de votación anticipada en el estado.
(Ron Harris / Associated Press)

La votación anticipada está rompiendo los registros. La participación puede establecer un récord. Las campañas no pueden seguir el ritmo de la demanda de carteles de jardín. Un gran despertar ha golpeado a los votantes.

El electorado estadounidense, a menudo apático y cínico acerca de la política, experimenta un gran despertar, mientras que las elecciones de 2020 inspiran niveles extraordinarios de participación en ambos partidos.

La gente enfrenta filas durante horas para emitir sus votos, el sufragio anticipado rompe récords y la participación puede ser la más grande en más de un siglo. Millones de personas que no votaron cuatro años atrás —o nunca— lo han hecho ahora.

Las campañas no se dan abasto para satisfacer la demanda de letreros para jardines. Los grupos progresistas han proliferado y están colmados de voluntarios. Las pequeñas donaciones se han disparado. La campaña de Trump afirma tener más voluntarios que Barack Obama en su momento, cuya elección en 2008 marcó el punto más alto anterior para el entusiasmo de los votantes.

Los últimos cuatro años han demostrado, incluso al votante más confundido, que quien está en la Casa Blanca realmente marca la diferencia. Cualquiera que sean las consecuencias de su mandato, el presidente Trump -así se le ame o se le deteste- propició un aumento del compromiso político. La intensa polarización de estos tiempos ha puesto a prueba la capacidad de los estadounidenses de vivir en paz con sus vecinos, pero también estimuló a la gente a participar como nunca antes.

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“Algunos serían capaces hasta de caminar sobre vidrios rotos para votar para presidente”, comentó Matt Batzel, director ejecutivo de American Majority Action, un grupo conservador con sede en Wisconsin, quien dijo que hay tanta pasión en Wisconsin actualmente como hubo durante la tumultuosa campaña de 2012 para sacar del cargo al entonces gobernador Scott Walker, un republicano.

“La gente está haciendo más porque ve esto como una amenaza existencial”, afirmó Ethan Todras-Whitehill, cofundador de Swing Left, un portal en línea para personas que buscan donar dinero y tiempo para candidatos progresistas, que comenzó después de la elección de Trump.

Los estadounidenses todavía son menos propensos a votar que en muchos otros países, y las campañas de registro de votantes este año se vieron obstaculizadas por la pandemia. Pero ha habido aspectos positivos: en el condado de Travis en Texas, el 97% de los votantes elegibles se inscribieron como tales este año.

Aquellos que están registrados se burlan de las predicciones de que la participación se vería afectada por la pandemia. En cambio, podría ser la más alta desde 1908, cuando el 65.7% de las personas elegibles sufragaron (con una población mucho menor, en la era previa al voto femenino).

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A yard sign that reads, “I’m so gonna vote,” expresses voter enthusiasm without mentioning a candidate.
En un letrero dentro de un jardín puede leerse la frase “¡Claro que votaré!”. Algunos carteles en 2020 son meras expresiones del entusiasmo de los votantes y ni siquiera mencionan a un candidato.
(Janet Hook / Los Angeles Times)

“La gente está muy involucrada en esta elección”, destacó Michael McDonald, profesor de la Universidad de Florida que rastrea la votación en el U.S. Election Project -no partidista- que informó que, hasta el domingo, ya se habían emitido 59 millones de votos.

La cifra supera el 43% de los 137 millones que sufragaron en las elecciones generales de 2016; y de acuerdo con un análisis de Associated Press, ya es -faltando todavía más de una semana para el día de las elecciones- mayor que el número total de sufragios anticipados de 2016. En Texas, la votación anticipada está tan en auge que ya alcanzó el 80% del total de votos del estado en 2016. En California, llegó a casi el 45% del total registrado ese mismo año.

Paradójicamente, la pandemia puede haber estimulado la votación, más que inhibirla. “Si se combinan esos niveles de interés y entusiasmo sin precedentes con el aumento de las apuestas en el marco de una pandemia global y una votación más accesible, el resultado es una participación a una escala impresionante”, señaló Tom Bonier, director ejecutivo de TargetSmart, una firma demócrata de análisis de votos.

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Voters in masks crowd a sidewalk outside Madison Square Garden.
Los votantes aguardan en fila por cuadras enteras en el Madison Square Garden, el sábado pasado, en Nueva York.
(Bebeto Matthews / Associated Press)

La resistencia de los primeros votantes es tan sorprendente como su número. En Georgia, algunos esperaron en centros electorales hasta 11 horas. En Florida, donde más de 300.000 individuos sufragaron el primer día en que se habilitó la votación en persona, muchos esperaron en largas filas bajo la lluvia.

“Ello dice que no solo están votando por adelantado por temor a una repetición de [lo ocurrido en] 2016, sino también por determinación”, expresó John Anzalone, encuestador del candidato presidencial demócrata Joe Biden. Estos votantes, “saben lo que está en juego en esta elección, pero también quieren asegurarse de que su sufragio cuente”.

Aunque muchos de quienes votan de forma anticipada lo hacen habitualmente, esta vez también una gran cantidad de ellos son nuevos: TargetSmart estima que una cuarta parte del sufragio anticipado en todo el país proviene de personas que no votaron en 2016.

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Según Gallup, el 67% de los estadounidenses afirman estar más entusiasmados de lo habitual con la votación, más de lo que la firma ha registrado nunca. Otras encuestas enfatizan cuánto impulsa Trump ese entusiasmo para ambos lados: los republicanos votan más para apoyar a su candidato que por hostilidad hacia su rival, mientras que los partidarios de Biden consideran su voto como más anti-Trump.

El sufragio no es lo único que ocurre a niveles récord:

En medio de los temores sobre la escasez de trabajadores electorales -ya que la pandemia ha hecho a un lado a las personas mayores, que suelen ayudar - surgió una estampida de voluntarios en muchos lugares. En Madison, Wisconsin, tanta gente se inscribió para asistir en las urnas -el doble que en las tres elecciones presidenciales anteriores- que los funcionarios cerraron el proceso de solicitud.

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Las contribuciones políticas se han disparado y el número de pequeñas donaciones se elevó por las nubes. El Center for Responsive Politics, una entidad no partidista, resaltó en un informe del 1 de octubre que los pequeños donantes (aquellos que aportan $200 o menos) representan el 22% de la recaudación de fondos de todos los comités federales, frente al 14% en 2016.

ActBlue, la plataforma de recaudación de fondos en línea para demócratas y grupos progresistas, fue noticia en enero pasado, cuando anunció que había recaudado $1.000 millones de manos de pequeños donantes en todo 2019. Esa suma parece insignificante ahora: el grupo recaudó $1.500 millones en solo tres meses este año, de parte de 6.8 millones de donantes, según muestran las presentaciones federales para el trimestre de julio a septiembre.

Al 30 de septiembre, Biden había recaudado aproximadamente el 32% de su dinero, $259 millones, de pequeños donantes. Trump recaudó la mitad de sus fondos de campaña -$ 272 millones- de pequeñas donaciones, más que cualquier candidato presidencial en la historia, según el Center for Responsive Politics.

El activismo comunitario está súper activo en ambos lados, y atrae tanto a veteranos de campaña experimentados como a recién llegados. Tal es el caso de Melanie Blair, de Lebanon, Ohio. Blair, una agente de seguros de 54 años de edad que nunca antes había hecho campaña, ahora ondea banderas de Trump en las esquinas. Enfurecida después de que le robaran los letreros que colocó en su césped, construyó uno de madera y de gran tamaño, más difícil de trasladar. “Estoy preocupada por el futuro de mis hijos”, expresó Blair sobre su decisión de involucrarse políticamente. “Lo veo como una elección entre la libertad y el socialismo”.

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Su hermana, Lori Viars, activista republicana desde hace mucho tiempo en Ohio, reconoció que los conservadores están ahora más entusiasmados con Trump que en 2016.

“[En ese momento] Votamos en contra de Hillary [Clinton] más que en favor de Trump”, reconoció Viars. “Pero ahora que el presidente ha hecho un gran trabajo y cumplió sus promesas de campaña, estamos emocionados de apoyarlo en su reelección”.

En Maine, Louise Savage, una republicana de Sidney, también ve más entusiasmo por Trump que hace cuatro años. Savage relató que, cuando en su trabajo celebraron el “Día de los superhéroes”, se vistió con el atuendo de Trump y la abrumaron con pedidos de letreros e insignias.

Louise Savage, a Trump supporter from Sidney, Maine.
Según Louise Savage, una partidaria de Trump de Sidney, Maine, el entusiasmo por el presidente entre los republicanos es mayor ahora que hace cuatro años.
(Janet Hook / Los Angeles Times)
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Entre los demócratas, muchos se han movilizado por primera vez en grupos comunitarios que surgieron después de la elección de Trump, como Indivisible, una red de activistas progresistas locales. El grupo comenzó con 6.000 sedes y afirmó haber crecido a más de un millón de miembros.

Swing Left estima que el 40% de sus voluntarios se acercaron a la política por primera vez.

Vote Forward, respaldado por una coalición de grupos liberales, ofreció a los demócratas una forma amigable con la pandemia de canalizar la energía anti-Trump: escribir a mano cartas para animar a votar a personas en estados y distritos clave. Unos 200.000 individuos se sumaron y más de 17 millones de notas se enviaron por correo a principios de octubre.

Los letreros para jardines, que muchas campañas habían comenzado a descartar antes de Trump, se han vuelto particularmente populares para ambas facciones en medio de la pandemia. “Los uso desde hace 15 años, pero nunca había visto tanta emoción”, expresó Jane Kleeb, presidenta del partido demócrata de Nebraska. Cuando el partido organizó una jornada de distribución de carteles, los autos se alinearon durante una milla antes de que comenzara el evento.

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La oficina de Bangor del partido republicano de Maine agotó tan rápidamente su suministro de letreros que tuvo que importar algunos de New Hampshire.

Algunos simplemente muestran entusiasmo. “¡Por supuesto que voy a votar!”, dice un cartel distribuido por los progresistas.

Con el fin de una orden judicial que prohibía a los republicanos llevar a cabo operaciones de “seguridad en las urnas” en los colegios electorales, crece el temor a la intimidación de los votantes y a los esfuerzos de represión en los bastiones demócratas en noviembre.

Una pregunta clave es si el fuerte aumento de la participación de los votantes en 2020 es un producto fugaz de una presidencia que inspira pasión a ambos lados, o el comienzo de un cambio duradero.

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“Si Trump pierde y abandona la escena política, podríamos notar un regreso a la normalidad y la gente estará menos comprometida”, comentó McDonald, el experto en participación electoral. “Pero sabemos que sufragar es un hábito. Una vez que alguien vota, es mucho más probable que vuelva a hacerlo.

La participación de votantes negros aumentó para las dos elecciones de Obama, señaló, y luego retrocedió, pero a niveles más altos que antes de que Obama se postulara.

Para algunos, la elección de Trump fue un acontecimiento decisivo y no hay vuelta atrás a una vida de ciudadanía pasiva.

Joy Davis, ex asistente de contabilidad en la industria del petróleo y el gas en Houston, se volvió políticamente activa por primera vez en la campaña electoral de mitad de mandato, en 2018, trabajando con el grupo progresista MoveOn.org.

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Ahora está haciendo campaña, votó anticipadamente por Biden y no tiene planes de dejar la política después de las elecciones. “Cuando Trump resultó elegido, comencé a buscar formas de conectarme con la cuestión”, comentó Davis, una votante negra de 44 años de edad. “Ya sea que Trump gane o pierda, veremos cómo se puede mejorar el sistema de justicia penal para las personas de raza negra y morena”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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