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EEUU y aliados prometen unidad contra Rusia

EEUU y aliados prometen unidad contra Rusia
Foto de archivo del 16 de junio de 2021: El presidente Joe Biden y el mandatario ruso Vladimir Putin (i) en Ginebra, Suiza.
(Patrick Semansky / Associated Press)

El presidente estadounidense Joe Biden ha conseguido en gran medida que sus aliados europeos prometan cerrar filas para tomar fuertes medidas contra Rusia si despliega a sus soldados en Ucrania. Pero cuando se trata de definir qué es exactamente lo que Estados Unidos y Europa están dispuestos a hacer, los aliados no se han visto tan unidos.

Desde el punto de vista militar, por ejemplo, Estados Unidos, Turquía y Gran Bretaña han respaldado la opción de proporcionar o acordar proporcionar misiles antitanque, drones artillados, buques de guerra y otras armas, junto con dinero para ayudar a que Ucrania refuerce sus defensas.

Un avión militar británico que transportaba armas a Ucrania el lunes voló alrededor del espacio aéreo alemán en lugar de tomar la ruta más directa que lo atraviesa. Las autoridades alemanas indicaron el miércoles que el problema era el papeleo requerido para tales sobrevuelos y no una diferencia entre los aliados sobre proporcionar armamento a Ucrania.

Biden le ha advertido al presidente ruso Vladimir Putin que podría imponer sanciones económicas “como nunca antes ha visto” si Rusia invade Ucrania. Pero algunos de los principales aliados europeos han mostrado menos entusiasmo para grandes sanciones económicas, las cuales podrían afectar algunas economías europeas o poner en peligro el suministro del gas natural ruso que los europeos necesitan para mantenerse calientes durante el invierno.

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Los dirigentes rusos han restado importancia a la promesa de los aliados de mantener una postura unida contra Rusia. El ministro de Asuntos Exteriores, Sergey Lavrov, insiste en que en realidad es Estados Unidos quien marca el ritmo.

Si la muestra de unidad y las promesas de repercusiones han hecho que Putin piense dos veces las cosas, no lo está mostrando.

Rusia ha enviado cerca de 100.000 soldados a la frontera con Ucrania, y funcionarios estadounidenses dijeron el martes que creen que Rusia es capaz de emprender un ataque. El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, estaba en Kiev el miércoles, donde exhortó a los ucranianos y europeos a mantenerse unidos.

Occidente cree que Putin ha tratado de sembrar discordia entre la Unión Europea, Estados Unidos y la OTAN— que tiene 21 naciones de la UE— con demandas de seguridad que desafían algunos de los principios fundadores de la OTAN.

“Estados Unidos no cayó en su juego”, señaló la semana pasada el jefe de política exterior de la UE, Josep Borrell. “Rusia quería dividirnos. No lo logró”.

Por lo menos en palabras, la alineación de los europeos con el liderazgo estadounidense ha sido un éxito en materia de política exterior para el gobierno de Biden, después de haber liderado a los aliados en una retirada de Afganistán con resultados perjudiciales.

El trabajo de Estados Unidos para concretar los compromisos europeos de castigar a Rusia si invade continuará, dijo el senador Chris Murphy, que viajó con otros senadores a Kiev para reunirse con los líderes ucranianos el pasado fin de semana.

“Ahora mismo parece haber un poco más de interés por parte de Estados Unidos que de Europa en torno a implementar duras sanciones multilaterales”, comentó Murphy a los reporteros el lunes. Eso es “un poco sorprendente para mí, dado que es la integridad territorial de Europa la que está en riesgo, no la de Estados Unidos”.

En octubre y noviembre, Francia y Alemania y otros países de la UE cuestionaron las advertencias de Estados Unidos de que el aumento de la presencia militar de Rusia cerca de Ucrania podía apuntar a una invasión inminente. Francia y Alemania se opusieron inicialmente a la activación del sistema de la OTAN de planificación en respuesta a crisis. Al final cedieron y se activó el 30 de noviembre.

El miércoles, Francia dio una de las primeras señales públicas de una posible fisura en la unidad de los aliados. En un discurso en Estrasburgo, el presidente Emmanuel Macron pidió una amplia “propuesta europea” que construya un nuevo orden de seguridad en el continente para hacer frente a Rusia.

“Nos aseguraremos de que se escuche la voz de Europa”, señaló Macron. De momento no estaba claro si el llamado de Macron tendría eco en otros mandatarios.

La mayoría de los aliados de Estados Unidos parecen estar determinados a demostrar que están en sintonía con Biden. El senador estadounidense Rob Portman comentó ante reporteros en Washington el miércoles que Dinamarca y países de Europa oriental y del Báltico también están “actuando” y enviando armas a Ucrania para que se defienda.

Una invasión rusa a Ucrania probablemente daría pie al inmediato reforzamiento de las defensas de los miembros de la OTAN cercanos a las fronteras de Rusia, como Estonia, Letonia, Lituania y Polonia. La OTAN ya ha desplegado a unos 5.000 soldados y equipos en esos países. La presencia de los miembros de la OTAN a lo largo de las fronteras rusas ya es una de las principales quejas de Putin contra Occidente.

También se está sondeando a países del sureste de Europa —Bulgaria, Rumania y Turquía, en específico— para saber si están dispuestos a alojar a un grupo de combate de la OTAN de unos 1.000 soldados y equipo en la región del mar Negro.

“Hay varias naciones que están interesadas en albergar a estas fuerzas”, comentó el almirante Rob Bauer, director del comité militar de la OTAN, la semana pasada.

Debido a que no es miembro de la OTAN, Ucrania no puede esperar recibir ayuda militar por parte de la alianza como organización en caso de que Rusia invada su territorio.

En cuanto a las sanciones, entre la Unión Europea y los gobiernos europeos individuales, la retórica ha coincidido con la de la Casa Blanca y los estadounidenses: Rusia incurriría en enormes costes económicos y políticos si Putin envía sus fuerzas al otro lado de la frontera con Ucrania.

Ningún gobernante ha discutido públicamente la naturaleza precisa de las posibles sanciones, señalando que sería un error enseñar sus cartas. La UE tiene antecedentes de sancionar a Rusia al unísono con Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y otros aliados.

Las sanciones de las que más se ha hablado incluyen prohibirle a Rusia acceso al sistema bancario SWIFT, que maneja el flujo de dinero en todo el mundo, además de imponer sanciones a la familia de Putin, sus allegados políticos y militares y a los bancos rusos.

El gobierno británico mantiene la misma línea dura de Estados Unidos en cuanto a Ucrania. El primer ministro Boris Johnson habló con el mandatario ucraniano Volodymyr Zelenskyy la semana pasada para apoyar “una amplia gama de sanciones económicas” en caso de una invasión rusa, informó la oficina de Johnson.

Sin embargo, existen dudas sobre qué tanto daño económico está dispuesto a infligir Gran Bretaña al distrito financiero y al mercado inmobiliario de Londres, que son destinos para el capital ruso.

El ministro de Asuntos Europeos de Francia, Clément Beaune, dijo recientemente que su país está preparado para respaldar sanciones en contra de Rusia de ser necesario. No entró en detalles.

Alemania, la economía más grande de Europa, tiene una de las mayores influencias sobre Rusia: un gasoducto de construcción reciente, el Nord Stream 2, que distribuiría gas natural de Rusia directamente a Alemania y otras naciones.

La ministra del Exterior alemana, Annalena Baerbock, dijo el lunes que su país “hará todo para garantizar la seguridad de Ucrania”.

“Cualquier escalada adicional vendrá con un elevado precio para el régimen ruso: económico, político y estratégico”, subrayó. “Y hablamos muy en serio”. Pero el gobierno alemán ha enviado señales contradictorias sobre si mantendría el gasoducto fuera de operaciones en caso de que Rusia envíe tropas hacia Ucrania.


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