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El oscuro mundo de los préstamos privados en ‘Squid Game’ es una verdadera tentación en Corea del Sur

Gun-toting masked figures in pink track suits oversee a larger number of figures in green
Una imagen de “Squid Game”. La serie ficticia de Netflix hace referencia a la oscura e ilegal industria de préstamos privados de Corea del Sur.
(Youngkyu Park / Netflix)

La tarjeta de presentación, lanzada con la precisión de un experto -desde una motocicleta mientras se alejaba- se posó en los pies de Park Chui-woo, justo cuando se acercaba el final de su cordura.

La tarjeta de colores brillantes anunciaba préstamos rápidos a bajo interés, especialmente para propietarios de pequeñas empresas. Estando al tope en todas las líneas de crédito y teniendo ya encima sus fechas de pago inminente, para los empleados de su pequeña cadena de cafeterías, Park marcó el número de teléfono.

Con esa llamada hace tres años, ingresó al mundo clandestino de los préstamos privados ilegales que tientan a los desesperados surcoreanos, luego los atrapa con tasas de interés paralizantes, métodos de cobro opresivos y una pendiente resbaladiza que conduce a más deudas.

Pronto, aparecieron tipos cabezas rapadas y tatuadas en motocicletas para hablar con Park. Dejaron un fajo de efectivo y comenzaron a pasar por su tienda a diario para cobrar intereses, a una tasa anual de aproximadamente 210%.

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‘Realmente no tienes otra opción’, dijo Park, de 45 años, que ha estado pidiendo préstamos a usureros privados durante unos tres años y ha tenido que aumentar la suma después de que la pandemia de COVID-19 redujera drásticamente las ventas en sus cafeterías. ‘Puedes terminar en un pozo sin salida’.

South Korean consumers at a ATM machine in Seoul, South Korea in 2013.
Los clientes usan cajeros automáticos en una estación de metro en Seúl, donde los préstamos privados ilegales con tasas de interés de un alto grado de daño, son una verdadera tentación para quienes tienen pocas opciones.
(Lee Jin-man / Associated Press)

La deuda es el principal motivador para los personajes del éxito de Netflix “Squid Game”, una serie dramática distópica en la que 456 participantes -que están muy endeudados-, luchan hasta la muerte, literalmente, por obtener una oportunidad de una ganancia inesperada -que les cambiará la vida- de 45.6 mil millones de wones (alrededor de $40 millones).

La serie surcoreana ha tenido resonancia en todo el mundo, aprovechando los crecientes temores económicos y convirtiéndose en el lanzamiento más popular del servicio de transmisión por Internet (streaming) hasta la fecha, con 111 millones de visitas en los primeros 28 días. En los hogares, sin embargo, la popularidad del programa ha sido inseparable de la crisis real del país respecto a un creciente endeudamiento familiar, una grieta de desigualdad enorme y una red de seguridad social débil con puntos ciegos significativos.

La deuda de las familias de Corea del Sur se disparó a niveles récord en el segundo trimestre de 2021, aumentando en más del 10% con respecto al mismo período del año pasado. Los ciudadanos de 30 años son los más aventajados, habiendo pedido prestado en promedio más del 260% de sus ingresos, según el Banco de Corea. El alza de los precios inmobiliarios y el repunte del mercado de valores del año pasado han impulsado el endeudamiento, incentivando a los adultos jóvenes que ven menos futuro en el empleo tradicional y, entonces, han optado por invertir fuertemente en acciones o criptomonedas.

Las estadísticas oficiales no registran, en su totalidad, el mundo ilícito de los préstamos privados al que recurrió Park y el protagonista de “Squid Game”, Seong Gi-hun, cuando ya no podían pedir prestado a bancos y prestamistas registrados legalmente y cuyos préstamos están limitados por ley a una tasa de interés anual del 20%.

Al comienzo de la serie, Seong, un trabajador automotriz despedido y afectado por una adicción al juego -después de intentos fallidos de iniciar negocios-, es perseguido por prestamistas de traje negro que empuñan un cuchillo y lo obligan a firmar un compromiso para renunciar a un riñón y un ojo si no paga en un mes. Seong, interpretado por Lee Jung-jae, entra en el “Squid Game”, donde se revela la deuda de cada personaje, y los juegos infantiles como “Red Light, Green Light” se vuelven brutales.

‘Todos ustedes en esta sala tienen deudas abrumadoras y ahora están al borde del precipicio’, les dice un mensajero de los juegos a los allí reunidos. ‘¿Quieren volver y vivir sus patéticas vidas huyendo de los acreedores? ¿O aprovecharán la última oportunidad que les ofrecemos?’

El sombrío negocio de préstamos de Corea del Sur es difícil de cuantificar, pero parece omnipresente. Las tarjetas y volantes que anuncian efectivo rápido se ven fácilmente en los vagones del metro, las paradas de autobús y los postes de luz. El Financial Supervisory Service (Servicio de Supervisión Financiera), recibió casi 300.000 informes de anuncios de préstamos ilegales en 2020. Eso fue un aumento de alrededor del 25% con respecto al año anterior, indudablemente impulsado por los despidos relacionados con la pandemia y las restricciones comerciales que empujaron a los ya vulnerables a una situación financiera más profunda y acotada.

El grupo industrial con sede en Seúl Consumer Loan Finance Assn, dijo que medió en más de 5.000 casos de préstamos de alto interés reportados el año pasado, en los que el interés anual promedio cobrado fue del 401%. En un caso en la provincia de Gyeonggi -que incluye partes del área metropolitana que rodea a Seúl-, el interés de un préstamo a corto plazo ascendió a 3.338% anual, según la policía.

‘Se están cobrando tasas de interés letales por debajo de lo que se ve’, dijo Seo Bo-kuk, gerente sénior de Consumer Loan Finance Assn. ‘Se convierte en un efecto dominó, y muchas personas terminan recurriendo a él una y otra vez’.

Lee Jung-jae (number 456) in the Netflix drama "Squid Game."
Lee Jung-jae interpreta a Seong Gi-hun (No. 456) en una competencia mortal en el drama de Netflix “Squid Game”.
(Youngkyu Park / Netflix)

Los contratos que exigen un riñón o un globo ocular en lugar de un reembolso, son una táctica de intimidación del pasado y ya no son comunes, dicen los funcionarios de la industria. Aun así, aparecen en “Squid Game” y otros programas de televisión y películas, lo que genera miedo entre los endeudados con prestamistas abusivos. El hombre más rico de Corea del Sur, Seo Jung-jin, fundador de la compañía biofarmacéutica Celltrion, ha dicho en entrevistas que tuvo que ceder sus órganos como garantía para pedir prestado a usureros a fin de mantener a flote su empresa, tras la crisis financiera asiática de principios de 2000.

‘Mi deuda no estaría cubierta incluso si vendiera todos mis órganos’, confesó Park -el dueño de la cafetería-, quien señaló que sus prestamistas nunca han mencionado tales promesas.

Hoy en día, los prestamistas exigen los números de teléfono de los familiares y amigos de los deudores para acosarlos si la deuda no se paga a tiempo o se presentan en sus lugares de trabajo, según los registros de la industria. Algunos van más allá. En 2017, un prestamista privado de 27 años en la ciudad de Incheon fue sentenciado a cinco años de prisión por agredir sexualmente a una mujer que le debía alrededor de $8.500.

‘La gente recurre a él sabiendo que las tasas de interés son elevadas’, dijo Jung Deok-gil -investigador y supervisor de la división especial de policía judicial de la provincia de Gyeonggi-. ‘Lo usan porque necesitan el dinero desesperadamente, pero no tienen el crédito’.

Park dijo que los acreedores ilegales han sido un salvavidas para pagar a sus empleados y mantener abiertas sus tiendas. A principios de este año, logró deshacerse de los préstamos, pero regresó a ellos hace un par de meses cuando las restricciones prolongadas de la pandemia y otras complicaciones afectaron su negocio. Por el momento, tiene dos préstamos a 60 días de 20 millones de wones (unos 17.000 dólares) cada uno. En total, tiene una deuda de alrededor de $850.000, legal y de otro tipo.

‘No tengo bitcoins, acciones, bienes raíces o una herencia’, dijo. ‘Para alguien como yo, en el sistema financiero de Corea del Sur, no podemos prescindir de los préstamos privados’.

Por ahora, apenas aguanta, aliviado de haber completado la nómina de octubre. No ha tenido tiempo de ver “Squid Game” ni le ha prestado demasiada atención, más allá de los títulos de la serie. La realidad en Corea del Sur, para él, es bastante distópica.

‘Una vez que termine el COVID-19, podría aparecer un panorama completamente diferente’, comentó. ‘Todos los problemas sociales que hemos barrido debajo de la alfombra y que dejamos de tratar durante la pandemia, eso es precisamente una enorme bomba de tiempo’.

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