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La pandemia de COVID-19 está provocando una marejada de desechos plásticos

El activista ambiental Gary Stokes recolectó docenas de mascarillas desechadas en una playa de Hong Kong en febrero.
((Oceans Asia)
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Cuando salió a una playa en las islas deshabitadas de Soko en Hong Kong, Gary Stokes se sorprendió al encontrar, en medio de las botellas de agua desechadas, bolsas de compras y montones habituales de desechos plásticos, un nuevo tipo de basura que se acumula en las costas. Mascarillas, docenas y docenas de mascarillas desechables.

En esa mañana nublada a fines de febrero, pocas semanas después de que Hong Kong registrara su primer caso de coronavirus, el activista ambiental recolectó más de 70 mascarillas de una playa un poco más larga que un campo de fútbol. En los meses posteriores, Stokes ha encontrado muchas más en otras islas lejos del centro de Hong Kong.

Salud

La pandemia de coronavirus ha traído un aumento dramático en el uso de plástico, el componente principal en mascarillas, guantes, botellas de desinfectante para manos, trajes médicos de protección, kits de prueba, contenedores para llevar, empaques de entrega y otros artículos centrales para nuestra nueva y cerrada forma de vida hiperhigiénica.

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La eliminación de estos artículos es otra consecuencia preocupante de una crisis que ha devastado las economías y destruido los sistemas de salud.

Los grupos ambientalistas advierten que todo ese material, aunque puede salvar vidas, podría abrumar a las ciudades de todo el mundo, donde las estrategias de recolección y reciclaje de residuos se han visto interrumpidas debido al aislamiento.

La preocupación más profunda es que el COVID-19 revertirá el impulso de una batalla global de años para reducir el uso de plástico de un solo uso.

“Entiendo que las personas tienen miedo porque no saben qué está pasando con este virus, pero es un gran revés para la protección del medio ambiente”, dijo Stokes, cofundador de Oceans Asia, un grupo ambientalista. “Es como si fuera una excusa para regresar y usar plástico en todo”.

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Los cajeros atienden a clientes en un centro comercial en las afueras de Yakarta, Indonesia.
(Tatan Syuflana / Associated Press)

Un exceso de plástico nuevo y desechable es evidente en todo el mundo, desde California, donde el gobernador Gavin Newsom levantó temporalmente la prohibición de las bolsas de comestibles de un solo uso por las preocupaciones de que el virus pudiera transmitirse a través de bolsas reutilizables, a ciudades asiáticas que lucharon por administrar su basura incluso antes de la pandemia.

En las economías asiáticas de rápido crecimiento donde los sistemas de recolección y reciclaje de desechos no han logrado mantener el ritmo de las crecientes cantidades de basura, el plástico usado a menudo se tira cerca de las vías fluviales o se incinera, ensuciando el aire, el agua y el suelo.

Incluso Hong Kong, una de las ciudades más ricas del mundo, vierte el 70% de sus residuos en vertederos.

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En este año, muchas naciones habían prometido reducir el uso de plástico. La pandemia ha obligado a algunos a archivar esos planes. El Banco Mundial advierte que COVID-19, al menos por ahora, “parece estar cambiando la tendencia hacia los plásticos de un solo uso”.

Tailandia, que había prohibido las bolsas de plástico desechables en las principales tiendas en enero y planeaba recortar los desechos de plástico en 2020, ahora espera ver que aumente hasta en un 30%. Bangkok sólo consumió 62% más de plástico en abril que 12 meses antes, la mayor parte contaminó los envases de alimentos que no se reciclan fácilmente, según el Instituto de Medio Ambiente de Tailandia.

Investigadores en Bangladesh estimaron que el país produjo casi 16.000 toneladas de desechos plásticos peligrosos durante el primer mes de su aislamiento por el coronavirus.

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Según un sondeo, durante un cierre de ocho semanas que se relajó el 1 de junio, los 5.7 millones de residentes de Singapur generaron 1.470 toneladas adicionales de desechos plásticos sólo de empaques para llevar y entrega de alimentos. Las mascarillas desechadas a menudo se ven en las aceras, una vista inimaginable en esta ciudad, donde tirar basura conlleva fuertes sanciones.

“Al ver que el distanciamiento social probablemente seguirá siendo la norma en los próximos meses, veremos un aumento general continuo en los desechos plásticos desechables”, dijo Hai Lin Pek, director ejecutivo del grupo ambientalista Zero Waste Singapore.

Los compradores abandonan un centro comercial a lo largo de Orchard Road de Singapur en abril.
(Yong Teck Lim / Associated Press)
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Algunos minoristas, incluido Starbucks, han dejado de permitir que los clientes traigan vasos, contenedores o bolsas de compras reutilizables, por temor a que puedan ser transmisores del coronavirus.

Los expertos médicos creen que los materiales reutilizables no representan un riesgo adicional, siempre que se desinfecten de manera rutinaria. Pero los grupos de la industria han tratado de capitalizar las preocupaciones de salud, argumentando que “los plásticos son esenciales en el esfuerzo por detener la propagación de este virus”.

“Esperamos que los picos en el uso de productos desechables en ciertos sectores sean sólo temporales y no reviertan los logros obtenidos con tanto esfuerzo para reducir la contaminación plástica”, manifestó Von Hernández, un activista filipino de Break Free From Plastic, un grupo de defensa ambiental.

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Una fábrica en Nanjing, China, produce mascarillas para combatir el coronavirus.
(Barcroft Media / Getty Images)

Las ciudades también están luchando para manejar una oleada de desechos médicos infecciosos de hospitales y centros de salud que tratan a pacientes con coronavirus.

El Banco Asiático de Desarrollo proyecta que Manila, una ciudad de 14 millones, genera diariamente 309 toneladas adicionales de desechos médicos, incluidos batas de plástico desechables, mascarillas y guantes quirúrgicos, pero advierte que “pocas ciudades tienen la capacidad de lidiar” con el exceso .

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En ausencia de sistemas de reciclaje bien diseñados, muchas ciudades globales dependen de redes informales de recicladores para recolectar y clasificar la basura.

A millones de estos trabajadores se les ha prohibido hacer su trabajo durante el aislamiento, lo que alimenta la angustia económica mientras que más plástico se envía a los vertederos e incineradores.

Los recolectores trabajan a través de la "montaña de basura" de 100 pies de altura en el vertedero Ghazipur de Nueva Delhi.
(Rick Loomis / Los Angeles Times)

A medida que el virus continúa creciendo en partes del sur de Asia, algunos ven la oportunidad de invertir en materiales reutilizables.

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Muuse, una ‘startup’ (empresa nueva), está probando un servicio de entrega de alimentos en Singapur que utiliza vasos de acero inoxidable y cajas de bambú. Los clientes devuelven los artículos, que se lavan y desinfectan antes de la próxima entrega.

“Muchos clientes se estaban frustrando por la cantidad de envases de entrega de un solo uso que se acumulaban en sus apartamentos”, señaló el fundador Brian Reilly.

A medida que los gobiernos despliegan fondos de estímulo para ayudar a las empresas a lidiar la pandemia, los opositores al plástico de un solo uso ven la oportunidad de desarrollar la capacidad de las compañías locales para reciclar el plástico en nuevos productos.

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En todo el mundo, los estudios sugieren que menos del 10% del plástico ha sido reciclado.

“Con la contaminación plástica, la conversación debe pasar de un problema ambiental a una oportunidad de desarrollo económico y reconstrucción”, manifestó Rob Kaplan, jefe de Circulate Capital, con sede en Singapur, un fondo de inversión que recientemente anunció que gastaría $6 millones para impulsar dos recicladoras de plástico a pequeña escala en India e Indonesia.

“Los residuos y el reciclaje han estado subinvertidos durante 20 años. Ahora es una oportunidad para comenzar”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.

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