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El Senado avanza para legalizar la marihuana a nivel federal; ¿qué posibilidades reales hay de ello?

A person and rows of plants in a giant pavilion.
Un trabajador atiende plantas de marihuana en el condado de Santa Bárbara, California.
(Al Seib/Los Angeles Times)

El Senado se prepara para entrar en una polémica conversación acerca de las políticas federales sobre la marihuana después de que el líder de la mayoría del Senado, Charles E. Schumer, un demócrata de Nueva York, publicara este mes un proyecto de ley que legalizaría tal sustancia a nivel federal.

El proyecto, conocido como la Ley de Oportunidades y Administración del Cannabis, le sigue a otro similar que fue aprobado por la Cámara controlada por los demócratas en diciembre pasado, y llega justo cuando una encuesta reciente del Pew Research Center muestra que casi el 60% de los estadounidenses apoyan la legalización de la marihuana para fines recreativos y médicos.

Pero los demócratas del Senado tienen mucho que equilibrar durante los próximos meses, encargados de redactar y aprobar normas sobre temas como infraestructura, vigilancia e inmigración, que el presidente Biden destacó como prioridades.

Mientras el proyecto de ley impulsa la discusión en el Capitolio, aquí hay un vistazo de lo que podría esperarse:

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¿No es legal ya la marihuana en muchos estados? ¿Qué cambiaría un proyecto federal?

La marihuana ha sido completamente legalizada para uso recreativo en 18 estados, los primeros de ellos Colorado y Washington, en 2012. Un total de 37 aprobaron luego la marihuana para uso medicinal. En California, el cannabis es legal para uso médico desde 1996, y para uso recreativo desde finales de 2016. Sin embargo, sigue siendo ilegal en el marco de la ley federal, donde se clasifica como una droga de la Lista I, según la Ley de Sustancias Controladas.

La posesión de marihuana sigue siendo un delito federal, punible con hasta un año de cárcel y una multa mínima de $1.000 para una primera condena.

Debido a las restricciones federales, los productores y minoristas de marihuana enfrentan importantes desafíos logísticos con la banca, el transporte de bienes y el pago de impuestos, incluso en los estados donde la droga es legal.

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En 2019, el representante Jerrold Nadler (D-N.Y.) y la entonces senadora de California Kamala Harris -ahora vicepresidenta- presentaron una legislación en ambas cámaras del Congreso que habría despenalizado la marihuana y eliminado algunos antecedentes penales, entre otras cosas.

La Cámara aprobó la legislación en una votación por 228-164 en diciembre de 2020. Fue la primera vez que una legislación para eliminar el cannabis de la lista del Programa I fue sometida a votación en la sala. El proyecto finalmente no avanzó del comité del Senado.

¿Qué cambia en el nuevo anteproyecto de legislación?

El borrador del proyecto de ley se basa parcialmente en el esfuerzo fallido del año pasado. Propone eliminar las sanciones federales para la marihuana, los antecedentes penales de los infractores no violentos de las leyes federales de cannabis, asignar fondos para programas de justicia restaurativa, establecer tasas impositivas para los productos de cannabis y permitir formalmente a los estados decidir si legalizan la marihuana.

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Según John Hudak, un alto miembro de la Brookings Institution que investiga las políticas de marihuana estatal y federal, el proyecto de ley da a los estados “un poco de respeto”.

Para los productores de marihuana y minoristas en estados en los que el uso recreativo ya está legalizado, la eliminación de las sanciones federales resolvería los problemas bancarios, de impuestos y de transporte del cannabis, señalan los defensores de la reforma.

En sitios donde todavía es ilegal, los gobiernos estatales pueden optar por mantener el statu quo.

Sin embargo, sin la prohibición federal, los estados hostiles al cannabis no podrían evitar el transporte interestatal de marihuana. Esos estados también se perderían los ingresos fiscales. Los defensores del cannabis predicen que los gobiernos estatales podrían ser empujados hacia la legalización si el proyecto federal se convirtiera en ley. “Si bien no le diría a Nebraska que tiene que legalizar la marihuana, le diría que debe permitir su transporte si va de California a Ohio, por ejemplo, que pueda pasar por su sistema de carreteras interestatales”, comentó Justin Strekal, director político de la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes de la Marihuana. “Eso va a desencadenar un cambio poderosos en la forma de pensar”.

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¿El gobierno federal pondría fin a toda regulación de la marihuana?

No, no según la propuesta actual. De acuerdo a Hudak, el proyecto de ley adopta un “enfoque integral” y establece un plan detallado para la supervisión y regulación de la marihuana recreativa.

La Administración de Drogas y Alimentos (FDA) y la Oficina de Impuestos y Comercio de Alcohol y Tabaco del Departamento del Tesoro regularían la producción, distribución y venta de marihuana.

En un esfuerzo por abordar las injusticias del pasado causadas por las prohibiciones federales, el Departamento de Justicia montaría una oficina para ayudar a que aquellas personas condenadas por delitos no violentos relacionados con la marihuana salgan de la cárcel.

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¿Qué dicen los defensores y los críticos?

Los defensores del proyecto de ley lo ven como una oportunidad única para impulsar la reforma federal sobre la marihuana.

No obstante, Strekal comentó que el proyecto de ley continúa con las pruebas de drogas para los empleados federales y, según la estructura impositiva propuesta, gravaría la marihuana medicinal; espera ver esos elementos cambiados en la versión final.

“Dentro de cincuenta años, las implicaciones del proyecto de ley inicial aprobado serán enormes”, remarcó Strekal. “Y no existe una legislación perfecta, pero queremos asegurarnos de que sea lo más correcta posible”.

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Smart Approaches to Marijuana, una organización que apoya la despenalización pero se opone a la legalización del cannabis, publicó una carta de su junta asesora de investigación en la que pedía que la legislación final incluyera limitaciones en la potencia, restricciones publicitarias y una prohibición de los productos saborizados que podrían atraer a los niños.

A Kevin Sabet, presidente de la organización, también le gustaría ver más discusiones sobre si la legalización podría aumentar la cantidad de DUI (conducción bajo la influencia) en las carreteras y otras consecuencias para la salud pública. “Hay muchas protecciones para las personas que consumen marihuana y no tantas para quienes no la consumen, que obviamente son la mayoría, créase o no”, remarcó Sabet.

¿Cómo afectaría la legalización federal a la investigación científica del cannabis?

Para Jennifer Bailey, investigadora principal del Social Development Research Group de la Universidad de Washington, que ha estudiado el consumo de cannabis, el fin de la prohibición federal de la marihuana sería “inmensamente beneficioso para la ciencia”.

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La investigación sobre los daños y los posibles beneficios del cannabis ha sido escasa porque a los científicos les resulta difícil obtener financiación y acceso a la sustancia.

¿La legalización podría generar un aumento del uso entre los menores?

Los investigadores creen que el consumo de cannabis en adolescentes no ha aumentado en los estados donde se legalizó la marihuana. De hecho, algunos estudios iniciales sugirieron que podría estar disminuyendo.

Sin embargo, Bailey ve motivos de preocupación cuando se trata de niños pequeños que ingieren accidentalmente productos comestibles de marihuana, como galletas, brownies y dulces. Los estados donde el cannabis es legal advirtieron aumentos en la ingestión accidental de marihuana por parte de menores, señaló, incluso en Washington, donde la ley estatal prohíbe la publicidad que podría atraerlos. “¿Quién no quiere comer brownies?”, preguntó Bailey. “Y, por supuesto, los niños desean comer brownies, ositos de goma, pastillas y cosas que parezcan dulces”.

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¿Se aprobará?

Como el proyecto de ley todavía es solo un borrador, Schumer y otros legisladores podrían cambiarlo sustancialmente. Pero en su forma actual, la mayoría de los expertos creen que no se aprobará.

Hudak lo calificó como “un buen comienzo de conversación”. A Sabet, en cambio, “esto no le quita el sueño”. Pero Strekal remarcó que se hicieron comentarios similares acerca de que el proyecto de ley del año pasado “no tenía oportunidad”, y sorprendió a muchos al aprobarse en la Cámara, en medio de la pandemia de COVID-19.

Schumer reconoció en la presentación del proyecto que aún no tiene los votos para su aprobación en el Senado. Necesitaría el apoyo total de los senadores demócratas más 10 votos republicanos, como mínimo, para superar un obstruccionismo.

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De aprobarse, no está claro si Biden promulgaría la legislación. El presidente expresó su apoyo a la despenalización de la marihuana, pero no a la legalización total. En una sesión informativa reciente, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que “nada ha cambiado” con respecto a las opiniones de Biden sobre la reforma del cannabis.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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