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Como indocumentados Trump ‘nos deja muchas lecciones’

Inmigrantes y activistas salen con esperanza a pedir un cambio.
Inmigrantes y activistas salen con esperanza a pedir un cambio.
(Drew Angerer/Getty Images)

El legado de Donald Trump como presidente fue toda una amenaza para unos 11 millones de indocumentados y activistas proinmigrantes; entre órdenes como la carga pública, el aumento en las tarifas de inmigración y los esfuerzos para negar visas de trabajo y programas de alivio como TPS y DACA.

Pero entre todo el mal sabor de boca, los inmigrantes encuentran que su legado les dejó muchas lecciones.

“Debo demostrar que mis contribuciones valen”

Durante 15 años de su vida, desde que Liliana González llegó a Estados Unidos, ella se sintió como una carga para el país, así que decidió trabajar dignamente en la limpieza de hogares y no meterse en problemas con la ley.

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“Siempre sentí que esta nación me acogía a pesar de ser indocumentada. Decidí pagar impuestos y no pedir ningún tipo de ayuda, pero cuando llegó Trump y habló de la inmigración como ‘criminales’, me sentí todavía peor”.

“Me pregunté por qué atacaba a mi gente y nos ponía a todos en una bolsa llena de negativas, por qué no veía ni nuestras necesidades como ser humano ni nuestras contribuciones. Yo no era criminal”, dijo González.

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A medida que transcurrieron los años bajo la presidencia de Trump, la señora de ahora 40 años aprendió que sus contribuciones valen la pena en este país y que no importa lo que un político diga de ella, lo importante son sus acciones.

“Van a venir políticos que odien la inmigración ilegal y no los condeno, pero aprendí a que debo dejar las palabras hirientes atrás y enfocarme en crecer y ser lo mejor que puedo para que nadie pueda hablar mal de mí, para que nadie tenga excusas para echarme”, dijo González.

Continuar la organización

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Óscar Chacón, presidente de Alianza América, sostuvo que Trump elevó exponencialmente el odio hacia la población inmigrante, especialmente hacia las personas mexicanas y demás latinoamericanos.

Al igual que González, el activista cree que la lección para los inmigrantes es “dar a conocer de la manera más amplia posible las mil y una formas en que seguimos contribuyendo diariamente al bienestar de la nación, en todos los ámbitos, de modo que se nos reconozca como una verdadera bendición para Estados Unidos de América, y por extensión, para nuestros países de origen”.

Asimismo, es imperativo continuar las alianzas entre la comunidad para mostrar lo fuerte que puede ser, sostuvo.

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“La labor más importante de las comunidades es seguir organizándonos cada día más para maximizar nuestro rol como contribuyentes tributarios, como trabajadores esenciales, como votantes, como científicos, etc. La organización social y política es la llave del éxito”, dijo Chacón.

Salir a Votar

Maricela Altamirano se convirtió en ciudadana hace tres años, tras 15 años de residencia y un años después de entrar Trump a la presidencia.

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Siempre pensó que como residente había obtenido lo mejor de Estados Unidos. Vivir legalmente en el país y obtener un seguro social, pero las cosas cambiaron cuando Trump entró como presidente.

“Empecé a ver como atacaba a nuestra comunidad sin voz, así que me hice ciudadana para darles voz porque yo alguna vez estuve en esa situación”, dice Altamirano. “No hay que confiarnos, los políticos nuevos llegan y hay que estar preparados”.

Janet Munguía, presidenta y directora ejecutiva de UnidosUS, afirmó que este cambio de presidencia se logró gracias al voto y la movilización de diferentes organizaciones.

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“Si bien estamos ansiosos por avanzar como nación, no podemos hacerlo sin responsabilizar a quienes degradaron nuestra democracia e incitaron a la insurrección violenta”, manifestó.

Sulma Arias, directora de Community Change, añadió que “si hay algo que se debe quedar con nosotros… es ‘cuando aprovechamos el privilegio de salir a votar y elegir a quienes nos representan, en este país, vale la pena’”.

El racismo sigue existiendo

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Ángel Fernández nunca pensó que el racismo era tan pronunciado bajo el mandato de Trump.

Sin embargo, al enterarse de la orden de Trump para descalificar a la gente de la residencia si había pedido alguna ayuda federal (regla de carga pública), esto no le sentó bien con sus principios.

“Trump había hecho comentarios negativos respecto a diferentes razas y naciones antes, pero una cosa es decir y otra actuar sobre ello. Uniendo cabos sobre sus comentarios y la regla de carga pública que impuso, que afecta mayormente a latinos y personas muy pobres de otros países, me di cuenta de que eso fue racismo”, dijo el residente angelino de 24 años.

“El racismo existe, aunque no me ha tocado. Debemos estar conscientes de eso y no tolerar a las personas racistas que suben al poder”. Oliver Merino, coordinador de Immigrant Justice Network, está de acuerdo.

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“Le pedimos (al nuevo presidente) que se comprometa con un cambio transformador en nuestro sistema de inmigración, que está vinculado a un sistema legal penal que se basó en el racismo y la supremacía blanca. Para comenzar a sanar como país, debemos alejarnos de las políticas que criminalizan a las personas y crear otras nuevas que defiendan los valores de compasión, justicia y oportunidad”, dijo.

Compasión

A pesar de que los activistas proinmigrantes están de acuerdo en que Trump no fue nada compasivo con los inmigrantes indocumentados, coinciden en que estos grupos vulnerables deben obtener más ayuda.

“A pesar de las promesas de campaña para reformar un sistema de inmigración que ha visto a millones de familias fracturadas a través de detenciones y deportaciones, sería tonto y engañoso que la administración entrante de Biden mantuviera las políticas de aplicación muy draconianas del pasado como moneda de cambio mientras buscan la reforma”, dijo Donald Anthonyson, Director de Familias por la Libertad.

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“Separar la inmigración de la seguridad nacional será un primer paso esencial hacia un nuevo camino a seguir”, agregó.


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