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Se desaceleró el crecimiento poblacional en California, y los exorbitantes costos de la vivienda tienen la culpa

A home for sale in Burbank.
Una casa a la venta sobre Elm Avenue, de Burbank, en 2019. El alto costo de vida en California y los precios elevados en vivienda son responsables, en parte, del lento crecimiento del estado, escribe el columnista George Skelton.
(Kent Nishimura / Los Angeles Times)

No vamos a perder muchas personas de altos ingresos, que huyen de los exorbitantes impuestos de California. Quizá a algunos. Pero se está mudando más gente adinerada que la que se va; personas que pueden pagar nuestros crecientes costos de vida.

El giro político sobre las personas adineradas que abandonan California es, entonces, una noticia falsa.

El estado está perdiendo principalmente residentes de ingresos bajos a medianos, que no pueden afrontar los costos de vida, en especial de las costosas viviendas.

Además, los inmigrantes extranjeros recién llegados no vienen principalmente de América Latina; es más probable que sean ingenieros tecnológicos con un alto nivel de formación, o trabajadores sanitarios de Asia.

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Una percepción común sí es cierta: nuestro clima empresarial se considera en general hostil y desalentador para la inversión económica. Hay demasiados trámites burocráticos para sofocar la regulación gubernamental, con montañas de tarifas. ¡Y esos impuestos!

El lento incremento de la población de California, que revierte el patrón histórico de crecimiento en auge, fue destacado en el informe de la semana pasada de la Oficina del Censo de EE.UU, que mostró que nuestra población creció por debajo del promedio nacional durante la década posterior a la consulta general de 2010, en un 6.1%, en comparación con el 7.4% del país. Sí agregamos dos millones de personas por nacimiento y migración, y ahora albergamos a 39.5 millones de individuos.

Por primera vez en nuestros 170 años de historia, California perderá un escaño en el Congreso y un voto electoral en los comicios presidenciales. Pero todavía tendremos mucho más que cualquier otro estado. Entonces, no es gran cosa, a menos que sea el comienzo de un patrón a largo plazo de rechazo y deserción para California.

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Eso reduciría la fuerza laboral, frenaría la economía y debilitaría la base impositiva de los gobiernos estatales y locales, incluida la educación pública.

Pero a la inversa, las autopistas no estarían tan congestionadas, habría más espacio para el resto de nosotros y menos tensión en nuestro escaso suministro de agua.

En algún punto, debería haber un equilibrio óptimo entre ser un estado del cinturón industrial y la explosión poblacional que nos da un crecimiento económico saludable.

El mayor desencanto de California son los altos costos de la vivienda. El último precio medio de una casa en el condado de Los Ángeles es de $750.000, un 17.2% más según el último año. En el condado de Orange, es de $835.000. En San Francisco, olvídelo: $1.4 millones de dólares.

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La oferta no está a la altura de la demanda y no lo ha estado durante años.

California necesita construir al menos 180.000 viviendas nuevas al año, estiman los expertos, pero ha construido solo alrededor de 80.000. ¿Por qué?

“Se tarda una eternidad en superar el proceso de aprobación en California, mucho más que en cualquier otro estado”, remarcó Dan Dunmoyer, presidente de la Asociación de la Industria de la Construcción de California.

“Aquí puede llevar 20 años poner en marcha un proyecto. Arizona y todos los estados vecinos, pueden hacerlo en menos de 20 meses. El tiempo es dinero. Gran parte del costo de la vivienda se basa en el tiempo que lleva desarrollar la tierra. También está lo que cobra el gobierno local en tarifas. Ningún otro estado se le acerca”.

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Un informe de la ONU señala que, si bien los restaurantes y los establecimientos minoristas contribuyen al desperdicio mundial de alimentos, la mayoría (61%) de ello ocurre en el hogar. Los consumidores de todo el mundo desechan más de 628 millones de toneladas de comida cada año.

La Legislatura y varios gobernadores pugnaron con la crisis de la vivienda durante años, sin llegar a un acuerdo sobre una solución integral a largo plazo.

La pandemia creó una demanda aún mayor de viviendas unifamiliares, señaló Dunmoyer, puesto que a muchos empleados se les indicó trabajar desde sus casas.

“Una pareja que vive en un loft en San Francisco, atrapada en un lugar pequeño y con un niño llorando, quiere tener un espacio más amplio, con un patio trasero”, remarcó Dunmoyer. “Hay gente que compra casas en Bakersfield, porque ahora puede trabajar desde allí vía Zoom para empresas ubicadas en el centro de la ciudad de Los Ángeles. Sacramento está explotando con gente del Área de la Bahía”.

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Habiendo experimentado el trabajo a distancia, muchos empleados ahora lo prefieren antes de las penosas distancias de manejo que enfrentaban rumbo a sus oficinas. Eso puede convertirse en parte del futuro permanente. ¿Se mudará la gente fuera del estado para vivir de forma menos costosa, mientras trabaja de forma remota para empresas de California? Eso es incierto.

Esto es lo que sabemos sobre los que partieron de California y llegaron de otros estados: para empezar, hubo más salidas que llegadas durante la última década. “El flujo [de gente] fuera del estado fue especialmente marcado durante los últimos dos años, con una pérdida neta de casi 500.000 individuos”, según el Public Policy Institute of California (OOIC), una entidad independiente. “Las personas que se van tienden a ser más pobres y menos educadas que las que ingresan”, detalló Eric McGhee, demógrafo de PPIC. “No es la gente adinerada la que se está yendo”.

La investigación de la organización descubrió una enorme pérdida neta de adultos con ingresos inferiores a $50.000, pero una ganancia general relativamente pequeña en personas con ingresos altos.

También encontró que el 52% de los inmigrantes adultos recién llegados tienen al menos una licenciatura. Solo el 38% de los adultos de California nacidos en Estados Unidos son graduados universitarios. El 56% de los inmigrantes recién llegados provienen de Asia, más del doble del 27% de los de América Latina. “Los inmigrantes de India son el grupo de más rápido crecimiento y más educado en California”, se lee en el informe de PPIC.

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La inmigración extranjera se vio frenada por las políticas de la administración Trump, según los demógrafos estatales.

Pero el mayor factor de crecimiento lento de California es que nacen menos bebés, según el demógrafo jefe del estado, Walter Schwarm. La tasa de natalidad de California se redujo dos veces más que el promedio nacional.

¿Por qué? Las mujeres aquí pasan más tiempo en la universidad y luego se concentran en sus carreras. Las parejas se casan más grandes. Otra verdad: “Mucha gente que sale de California es mayor”, añadió Schwarm. Son jubilados que quieren vivir donde su dinero rinda más.

Algunos también están siguiendo a sus descendientes que no pueden permitirse vivir en el estado donde crecieron.

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Muchos lectores me han enviado un correo electrónico para decir que estarían felices si la población de California fuera más pequeña. Pero probablemente no les gustaría tanto que sus propios hijos y nietos se fueran a un estado más asequible. Y eso está sucediendo mucho.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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